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Letters from a Healing Artist · Mar 11, 2026

Preguntale a tu yo chiquito

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nan · Letters from a Healing Artist

Hola Querido Quienseas,

¿Cómo estás? ¿Cómo te viene tratando el nuevo año?
Yo te hablo de nuevo año como si estuviéramos en Enero, pero la verdad es que parpadeamos y ya estamos en Marzo.

Vengo a dar la cara, después de muchos, muchos meses sin escribirte. La verdad es que hubieron muchos cambios en mi vida. Y creo que hasta estoy cayendo en eso mientras te escribo.

Para empezar, soy una señora casada (omg!). La última vez que escuchaste de mi fue en Septiembre del año pasado, un mes antes de mi casamiento. No puedo creer lo precioso que salió todo, hicimos un esfuerzo sobre humano para hacer la fiesta y podemos decir que valió completamente la pena. Si te estás preguntando por el vestido (porque yo también lo preguntaría) abajo te dejo un par de fotos (:

Organizar el casamiento fue un gran gran proyecto, con etapas, con metas, idas y vueltas de todo tipo. Voy a decir que la experiencia proyectual de haber estudiado Diseño hizo que todo fluya un poco más, porque fue un gran, gran, gran confiar en el proceso. Y no solo en el proceso, si no que también en un montón de profesionales y personas que más allá de las referencias, no conocíamos.
A esto le sumamos el factor más incontrolable: la lluvia de primavera. Si, el día anterior se cayó el cielo y se inundó todo el parque de lo que iba a ser una fiesta al aire libre con fogoneros y todo. Así que el ejercicio del año fue soltar el control. No solo lo volvería a hacer, si no que está en mis planes soltarlo más seguido.

Si, me casé con botas de lluvia (ESE nivel de soltar el control)

¿Te cuesta soltar el control Querido Quienseas? Si sos como yo, y te cuesta, respirar hondo y dejar que fluya, confiando en el proceso y en los demás, es un gran hábito a construir y vamos a decirlo, muy, muy sano.

Te conté que fueron meses de muchos cambios, pero hasta ahora solo te dije de uno.

Hace mucho tiempo notaba que mi cuerpo no se adaptaba a la catarata de hábitos nuevos que logré incorporar en los últimos seis años. En noviembre decidí buscar diagnóstico de lo que estaba segura que tenía. Después de mucha investigación y búsqueda, conseguí dar con un grupo de chicas que ayudan a personas con esta patología1, y tres meses después, me diagnosticaron Lipedema2. No es nada grave si lo mantenés controlado, pero es muy importante saber que tenés esta condición para justamente, no agravarla. Además, al ser un problema del tejido conectivo, suele estar relacionada con otras enfermedades, y descubrí (esto sin diagnóstico médico pero sin lugar a dudas) que tengo dos condiciones más3.

Tener el diagnóstico no fue una sorpresa, pero aunque yo lo sabía y que te lo confirme un médico es como sacarte un peso de encima, se sintió al mismo tiempo como ponerse diez mochilas más. No hay “cura”, si no que el tratamiento es cambiar por completo la alimentación por una alimentación antiinflamatoria, usar calzas de compresión todos los días, moverse cada media hora, hacer ejercicios de bajo impacto y la lista sigue y sigue.

Hacer todo eso implica gastos que no siempre están disponibles para hacerse, así que empecé por lo más “fácil” de la lista, y dejé el gluten.

Como nieta de Italianos, con fábrica de pastas y fideos todos los domingos, te imaginarás que dejar el gluten fue más que chocante. Pero para mi sorpresa, en dos semanas me había adaptado.

¿Sabés qué hizo que me adapte tan rápido? Me empecé a sentir bien. Pero tal vez, en otro momento de mi vida no me hubiera dado cuenta. Qué cambió, te estarás preguntando. Empecé a escucharme.

Lo que tiene de particular esta patología es que es una especie de inflamación crónica de bajo grado, es decir que no suele sentirse muy drásticamente, es muy sutil y puede pasar desapercibida, salvo, que estés poniendo atención.

Durante el primer mes estuve atenta a todas las señales que me daba mi cuerpo, por más chiquitas que sean. Descubrí que cada vez que comía algo con gluten, ya sea por algún cumpleaños o por terminar las cosas que todavía me quedaban en el freezer, me sentía mal. Y no mal de la panza. Estaba cansada como si no hubiera dormido, como si me hubiera pasado un camión por encima o me hubiera matado en el gimnasio el día anterior. Además, ese cansancio no me dejaba pensar. Literalmente, no podía organizar pensamientos o hasta me costaba ver qué tareas tenía que hacer en el día.

Tres meses después, terminé de comprobar estas señales de mi cuerpo que antes daba por “normales” o por “mi cuerpo funciona así”. Estoy en este momento volviendo a comer gluten por un período de dos meses para poder hacerme un estudio y descartar que además no tenga celiaquía (gracias genética por tanto), y hace dos semanas que no puedo pensar.

Hace dos días que mi cerebro decidió hacer huelga, y mi cuerpo está como si no hubiera dormido los últimos tres días, aunque duerma las ocho horas correspondientes. Ayer a la tarde fui a aquagym, como todos los lunes (y miércoles, y viernes) desde que empezó febrero, y no deja de asombrarme los cambios químicos en el cerebro que produce moverse. De no pensar los últimos dos días, pasé a ser un microprocesador de alto rendimiento 😅 En solo una hora de moverme.

Esta mañana me levanté igual de cansada, con la misma neblina mental de las últimas dos semanas, pero en vez de esperar a que pase el día, decidí escuchar el reclamo de mi cuerpo y salir a caminar quince minutos al solcito antes de empezar la jornada laboral.

Algo que caracteriza esta patología es que el sistema linfático4 no se mueve como corresponde y “se atasca”, así que no me sorprende en absoluto que moverse ayude tanto tanto. Pero, capricorniana cabezadura se nace, ver para creer.

Querido Quienseas, no seas como yo. No esperes a un diagnóstico para escuchar a tu cuerpo. Si trabajas en el mundillo creativo, las probabilidades de que te pases horas y horas en un escritorio, mucho tiempo sentado o en una misma posición son altas. Movete, tomá agua, y por sobre todo, escuchate todos los días. Y más importante, hacete caso.

Obligada a trabajar, nacida para vivir en un bosque rodeada de animales. Ella seguro me diría que renuncie a todo y me vaya al Bolsón.

Me falta contarte de un último cambio.

Te conté que dejé el gluten5 y que me dio una claridad mental que nunca había sentido. En el lapso de dos meses la neblina mental desapareció casi por completo, una neblina que es mi compañera desde hace vaya a saber cuántos años ya. No sé cuándo apareció, pero en cuanto se fue, se hizo notar.

De la nada mi cerebro era rápido, lógico, y entendía lo que le decían. No me olvidaba tanto las cosas, no necesitaba listas interminables en papelitos. Tenía energía. Por primera vez en años, tenía mucha energía.

No tenía poco trabajo, pero tanta pila me pedía más, y decidí animarme a hacer algo que tenía ganas hace mucho tiempo: emprender.

Creo que te conté, que el año pasado me uní a un club de lectura. Si la manija por los libros siempre fue un tema conmigo, ahora la locura es total. Creé un emprendimiento de complementos para la lectura, señaladores, post its, anotadores, cartucheras, etc. y lo bautizé GUARDA, por el papel guarda que antecede los libros.

Armé una tienda online en Mercado Libre, donde ya tenía otros productos como juguetes didácticos de madera (porque antes de leer hay que aprender los números y el abecedario), y creé un Instagram para ayudar a la comunicación.

Hace dos meses que no paro de trabajar ni un segundo más que para ir a nadar, pero me di cuenta de varias cosas.

  • La primera, me gusta vender.

  • La segunda, me gusta pensar y materializar productos.

  • La tercera, son dos cosas que me gustaba hacer de chica.

Entonces me puse a pensar que siempre jugaba a vender cosas, o mis barbies tenían “tiendas” y se compraban cosas las unas a las otras. Pero antes de eso, diseñaba el set, diseñaba y creaba los outfits (con el envoltorio del alfajor Havanna o papel de cocina), y armaba las invitaciones si iban a alguna fiesta. Me hacía organizadores con cajas, señaladores con recortes de cosas que encontraba por ahí.

Indagando en mi yo miniatura me di cuenta que me gusta diseñar y hacer productos físicos, y que por más de tener la suerte que mi trabajo full time no es tan pesado, nada me da tanta felicidad y me llena tanto como crear cosas tangibles, aunque me lleve el doble de tiempo y me vuelva el triple de loca.

Al final del día, el camino que más encaja con nosotros es el que es más fiel a uno mismo. ¿Qué más fiel que preguntarle a tu yo de cuando las obligaciones y las responsabilidades no eran un condicional?

Con esto, Querido Quienseas, no digo que renuncies mañana a tu trabajo y te pongas un puestito de flores en la puerta de tu casa (obvio que si podés y tenés ganas, nadie te frena), pero si te cuento esto para que si estás buscando darle un volantazo a tu vida, siempre hay tiempo de revisar en nuestro pasado para ver qué nos haría un poco más felices (además de ganar el quini).

El trabajo siempre va a ser trabajo, siempre va a requerir que le dediquemos tiempo y energía. La pregunta es ¿en qué estás dispuesto a gastar esa energía y ese tiempo, y en qué ya no vale la pena?

Para ir cerrando, nada de esto sería posible si no hiciera un equilibrio entre vida, trabajo y descanso. Y descanso posta, como prioridad. Pero eso te lo cuento en otra carta Querido Quienseas.

Hasta entonces, cambio y fuera.

Abrazo,

Nan

PD: Si resonas con algo de todo esto, quiero leerte, te invito a que me escribas ✏️🧡

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1

Tan común y tan ignorada por falta de información, de hecho se estima que un 10% de las mujeres del mundo lo tienen.

2

Si escuchaste hablar del término y querés saber más, o si no tenés ni idea de qué es esto, te dejo un documento que resume el consenso Español sobre Lipedema que se hizo en 2018 https://aelinfedema.org/wp-content/uploads/2018/03/Consenso-Lipedema-2018.pdf

4

Según Medlineplus: “Es una red de órganos, ganglios linfáticos, conductos y vasos linfáticos que producen y transportan linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo. El sistema linfático es una parte principal del sistema inmunitario del cuerpo.

5

O reduje su consumo en un 80%.

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Read the original on naniannelli.substack.com

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