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Letters from a Healing Artist · Apr 13, 2025

#001: Acción y emoción ✨✏️

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nan · Letters from a Healing Artist

Querido quienseas,

Como todos los actos creativos en mi vida, me siento a escribirte de manera impulsiva. Bajé de la cama, me lavé los dientes, y como casi todas las mañanas, mi cerebro se puso a pensar, conectar puntos y crear algo. A veces crea dibujos, otras veces ropa, la mayoría de las veces crea ansiedad. Esta vez crea algo en forma de carta.

Empieza a hacer frío en el sur del mundo, y el otoño me vuelve introspectiva y más creativa en partes iguales.

Prendo una vela, para “encender” mi chispa creativa, que se quede conmigo mientras escribo, que no se apague la concentración. Me preparo un té, Earl Grey con leche, sin azúcar (Tea with milk and no sugar, según mi mamá así se toma el té). No me cambio el pijama, y con mis pantuflas de peluche marrón me siento a escribirte.

La semana pasada tuve una charla con Chat GPT, charla que llevé unos días después a terapia (donde también le aseguré a Vero mi psicóloga que no la cambio ni por todos los chats GPT del mundo), charla que hasta hoy me dejó pensando. Y quiero compartirte una partecita.

Le pedí feedback sobre mis muchos bloqueos creativos, más una lista para pasar a la acción y salir efectivamente del bloqueo. Y dentro de todos los muchos comentarios que me hizo, la frase que más llamó mi atención estaba dentro de una sección llamada “Estrategias para reprogramar modelos mentales”, y dice así:

Acción antes que emoción → No esperes a "tener ganas". Ponete un objetivo ridículamente fácil y empezá”

Lo primero que pensé cuando leí eso fue la frase contraria. Emoción antes que acción. Necesito de la emoción para pasar a la acción, creo que no es una buena estrategia, ni creativa ni para la vida en general.

No me conocés mucho todavía, pero aunque me da nosequé comentártelo, soy una persona muy emocional. Con emocional no me refiero a que lloro con todo (aunque, guess what? Si lloro con todo), si no que soy muy de influenciarme por las emociones. Y no precisamente por las buenas.

Todo el tiempo sentimos cosas, pero de alguna forma me encargo de llevarlas a otro nivel. Me pesan, y las cargo, y arrastro las emociones durante todo el día.

Hay veces que las puedo poner en una cajita ordenada en un estante, mientras dejo solo una al lado del escritorio, moviendo las patitas mirándome mientras trabajo. La mayoría del tiempo están saltando todas a la par encima mío, desordenándome los papeles, batallando entre sí mientras intento ocupar un huequito del escritorio para avanzar aunque sea con un poquito del trabajo pendiente.

Pienso en las vueltas que doy antes de sentarme a hacer algo. No importa que estuve persiguiendo la idea durante toda la semana y tenga muchas ganas de sentarme a darle forma. Si mis emociones no me lo permiten, de una hora que tengo para crear, veinte minutos me la paso “rebotando contra las paredes” antes de efectivamente sentarme a hacer. Y ni hablar que el attention span muchas veces se reduce a media hora, de esos cuarenta minutos restantes.

No es un buena estado mental para alguien que busca vivir de su creatividad, ¿no?

Estuve entonces toda la semana pensando en cómo hacer para revertir esta situación. ¿Cómo puedo ir a la acción pasando por alto mis emociones?

Y creo que no hay una respuesta que nos funcione a todos por igual, que cada uno va a ir encontrando sus propias respuestas en el camino creativo, pero para mi, esta semana, la respuesta fue tenerlo en mente constantemente y evaluarme.

¿Qué significa esto? Cada vez que postergaba hacer algo esta semana, me acordaba de la frase, acción antes que emoción. Cada vez que me costaba sentarme a hacer algo pensaba en qué emoción me estaba bloqueando en ese momento. O si tenía que sentarme a trabajar no lo pensaba demasiado, solo iba y lo hacía, tratando de ahuyentar mentalmente a la jauría de emociones negativas que buscaban atacarme.

Ojo, no es fácil. Con esto que te cuento no es que fui me senté y trabajé. No escuchar a mis emociones negativas cuando no puedo ni quiero darles el espacio para sentirlas, requiere de muchísimo esfuerzo mental, y casi que hasta físico. Es casi como “fingir demencia” voluntariamente, en pos de la salud mental.

A las emociones hay que escucharles, al cuerpo hay que escucharlo. Pero también hay que saber cuándo esas emociones tienen razón y cuándo no. Porque aunque de vergüenza, o no querramos admitirlo, esas emociones tienen una misma raíz, que es el miedo a hacer. Y el miedo es el que frena, y paraliza, y hace que sientas una resistencia física (si, física) en todo el cuerpo. Por eso a veces, si ves que tus emociones te invaden solo para frenarte, pensá en esto, acción antes que emoción. Hacete un té que te guste, prendete una vela, dejate las pantuflas, fingí demencia y sentate a crear.

No puedo decir que hoy sea uno de esos días donde actúo antes de darle espacio a mis emociones, porque esta mañana por suerte mis emociones decidieron sentarse ordenaditas a mirarme mientras escribo.

Pero si puedo decir que hoy dejé de postergar algo que vengo postergando hace tiempo, que es escribir.

Bueno, escribir nunca dejé, pero si escribir para que un otro lo lea.

La escritura creo que está entre las cosas más hermosas y también terribles que puede hacer el ser humano. Y es para mi (como buena introvertida extrovertida que soy) un acto de liberación que no encuentro ni siquiera en el dibujo.

Siendo alguien que le cuesta exteriorizarse con palabras habladas (porque me gana la ansiedad y los pensamientos no fluyen si no que se acoplan, se traban y bloquean la salida) siempre me gustó escribir. Estructurar pensamientos, palabras, darle forma a las ideas, escuchar el sonido del teclado o el ruido de la pluma sobre el papel. Qué cosa hermosa. Por supuesto que hacer “essays” (ensayos) en el colegio, era mi tarea favorita. Si, también vas a descubrir que soy muy nerd, algo que me vino muy bien en el mundo de los adultos.

Entonces acá estamos, sacándome las ganas de escribir una especie de blog, algo que postergué durante 15 años. Intentando accionar sin escuchar tanto a las emociones del día (porque decidir concientemente no prestar atención a esas emociones por un rato, también es escucharse a uno). Escribiéndote de la nada a principios de otoño para ver si te resuena un poco esto que te escribo.

Porque si aprendí algo en mi vida adulta, después de años de sentirme rara e incomprendida, es que en alguna parte del mundo hay alguien que le está pasando lo mismo que a vos, y que no estás solo. Y a veces solo necesitamos oírlo para sentir ese empujoncito.

Mientras termino de escribir esto, se abren las nubes en medio de un cielo gris y me da de lleno un rayo de sol en la cara. Me parece poético. ¿Será que voy por buen camino y fue la forma del universo de decirlo? Who knows.

Dicen que “if you fail to plan, you plan to fail” (si fallas en planear, planeas fallar). No tengo un plan detrás de estas cartas, solo la necesidad de compartir qué pasa en mi cabeza en medio de los procesos creativos, mientras busco soluciones o posibles salidas para mis muchos miedos y bloqueos.

Así que, de un artista en recuperación a otro y siendo 100% honesta, no prometo escribirte todas las semanas, ni todos los meses. Pero si puedo decirte que vas a volver a saber de mi (:

Mientras tanto, querido quienseas, no dejes de crear.

Abrazo,

Nan

PD: Si resonas con algo de todo esto, quiero leerte, te invito a que me escribas ✏️🧡

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