Lee el podcast de Programa 24. Interrail Moriarty. Unos cómics europeos de la mano de un invitado de lujo como nuestro Ernesto
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Bienvenidos a Moriarty Podcast, nuevo capítulo. ¿Qué número es, Ismatad? 24. 24. Hemos pasado el número de Dios, el número de Michael Jordan, y nos encaminamos rápidamente hacia el programa número 100, nos daremos un especial. Pero eso será de aquí. Cuidado, ¿eh? Cuidado. Hemos pestañeado. Un cuarto, pero sí, ¿no? Llevamos ya 24 programas. Me ha hecho gracia porque esperaba hacer un especial.
En el 50, igual, ¿no? Pero vamos, te has tirado al 100, creo que eso está demasiado lejos. Estamos aquí en cinco minutos. Hola, Sara, ¿qué tal? Hola, Checho. No presento al cuarto micrófono que tenemos hoy, al cuarto Beatle, porque lo presentaremos a continuación. Decir simplemente...
Eso sí, que hoy solamente tenemos una sección. Se rompe la regla del tres, de las tres secciones, los tres hermanos de Moriarty, hoy Interrail Moriarty. Hablaremos de cómic europeo. ¿Tú has estado en Interrail o eso ya no existe? Eso era solo en mi época. Existe, existe. La gente joven se va. Tú ya no. No, yo ya no. Cuando te quitan el abono joven de metro, ya pasas a ser un anciano. Bueno.
Pues nada, vamos allá. Oye, ahora tenemos cortinillas, ¿no, Ismael? ¿Qué tenemos? No lo sé. Tenemos cortinillas. No, no, no. Bueno, vamos allá y vamos a empezar con el programa.
Hola, Ernesto, ¿qué tal? Hola, buenas, chuchus. Ya está, ¿eh? Ha tardado en presentar. Ya está, ya está. Tenemos hoy invitados el segundo, no, el segundo programa que tenemos invitados, porque en realidad el programa la semana pasada lo hicimos con múltiples invitados, pero así de manera más oficial, creo que es el segundo programa que tenemos invitados. Tuvimos a Jota Laino con nosotros. Podéis repasar en la colección ya.
Que va subiendo, estuvimos hablando fundamentalmente de cómic juvenil, y Ernesto, que es un lector veterano, ¿podemos decir? Se puede decir, sí. Ya son unos cuantos años. ¿Sobre todo de cómic europeo o no? Sobre todo de cómic europeo al principio, claro. Luego uno ya va evolucionando y empieza a tocar todos los palos, pero sí, principalmente de cómic europeo. Claro, eso para la gente un poco de mi generación es...
Con una raza superior porque normalmente empiezas comprando los cómics baratos que en su momento cuando yo empecé a comprar pues eran los cómics de grapa y lo que eran los álbumes europeos era una cosa que se veía como para la gente pudiente o la gente mayor yo no accedía a ellos hasta años más tarde ¿no? porque no tenías un hermano mayor o porque no tenías un padre lector o lo que sea en tu caso sí en mi caso era mi padre mi padre era lector desde pequeño y entonces bueno Pues en casa había tebeos y compraban tebeos siempre.
Siempre que salíamos caía un tebeo. De hecho, mi padre, su primo, era el jefe de tienda de la Casa del Libro en Gran Vía. Entonces quedaban un sábado por la mañana, se iban a tomar un café o una cerveza y a mi hermano y a mí nos dejaban allí tirados a cargo de alguno de los libreros y nos pasábamos la mañana leyendo libros. Y cuando volvían nos regalaba uno mi tío.
El que quisiéramos. Entonces nos leíamos los que no queríamos y nos llegábamos el que queríamos. O bien si leías álbumes de continuidad, lo típico de Blueberry, que te leías a una de las artes. Y la Casa del Libro en aquella época tenía... Sí, sí, tenía una planta enorme. Todos los álbumes europeos los tenían allí. Quiero decir...
Te lo explico es que estás hablando diciendo en aquella época o contextualizas un poco o igual estamos hablando de 1920 los 80 Claro. 80 y tanto, sí, sí, claro. Claro, o sea, finales de los 80, principios de los 90. Los 80, los 80, sí, sí. 80 y poco incluso. 85. Venga, vamos a poner 85. Para que no haya fallo. Pero puede que sea algo menos incluso. Entonces, claro, aquello era una gozada. Entonces tenías acceso a todo, a todo. Y ahí ya discriminabas. Y ahí sí que podías elegir muy bien qué era lo que te gustaba y qué era lo que no. Y a esas edades generalmente elegías por el dibujo.
Entonces había dibujantes que luego sí que me han gustado después, pero que en aquel momento me parecían que no estaban a la altura de otros, que para mí eran el culmen de lo que se podía hacer en aquel momento, como era Gyr o Moebius. Entonces veías otros autores como Herman, que a mí ahora es uno de mis autores favoritos, que ha fallecido hace nada. Y claro, lo comparabas con Gyr y decías, no, yo esto no lo quiero, yo quiero lo de...
Lo de Blueberry y entonces el propio Germán decía que Greg, el guionista suyo en Bernard Prince y en Comanche cuando salía un nuevo Blueberry llegaba

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