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Yo por mi parte hay momentos en los que me agoto. Si alguno se quiere quedar, está invitado a quedarse.
Buenos días, buenas tardes y buenas noches. Bienvenidos un programa más a Monos con Pistolas, el podcast satírico post-pop que en esta ocasión va a hablar de...
¿Concursos están conmigo? Pues Sergio Cano, que ha venido a participar, sobre todo, y a llevarse como mínimo el juego del programa, y espero un fuerte aplauso del público. Y Don Hurtado, dispuesto a tirar de la ruleta todo lo que dé, casi para cargármela, porque, ¿qué más da? Aquí hemos venido a jugar. ¡A por el bote! ¡Oe! ¡A por el bote! ¡Oe! Como ya hemos dicho antes, o habéis deducido por nuestros bellos cantos, hoy vamos a hablar de concursos. ¿Qué es eso? ¿Nadie te dice que lo ve? Nadie lo ve. En España nadie lo ve. Nadie lo ve, pero... Solo las arquetípicas madres abnegadas y...
Padres. O gente de una edad que te dice, me voy a casa que empieza el pasapalabra. Me voy a casa que empieza el pasapalabra. El pasapalabra como índice de las cosas. Una frase que yo jamás he escuchado. Pero sí he escuchado, me voy a casa que empieza el precio justo. Hostia, pero eso en qué año, en 1986. Yo te lo juro que conocí a una persona que auténtica devoción tenía por el precio justo. Ya podíamos estar en el parque fumando porros y escuchando la polla récord con el triqui, que era el punk y el barrio.
Y tomándonos unas litronas que si empezaba el precio justo, pa' casa que se iba. Claro, al final los concursos son parte de nuestra cultura. Es algo que durante mucho tiempo hemos visto todos juntos y que hemos comentado. Y lo asociamos a la televisión, pero es mucho anterior a la televisión, incluso muy anterior a la radio. Los concursos son tan viejos como el ser humano.
Alguien pone un reto, el otro lo acepta, si lo consigues te doy un premio. Los griegos, por ejemplo, tenían concursos de poesía y de teatro y...
Inventaron los juegos olímpicos, que no era otra cosa que un Grand Prix. Sí, sí, sí. Sin vaquilla, entrenos distintos. Juegos sin fronteras, más bien. Un humor amarillo también. Un humor amarillo. Claro. Mira, mira, ¿sabes? Mira, mira. Te da filus cómo se cae. Mira, el laberinto del chinotauro. El varón de Coubertin ahí diciendo... No, pero esto, o sea, es el... Ah, bueno, es el anterior, claro. Pero el concurso, tal y como lo conocemos, comienza con la radio comercial.
En los años 20 o 30 del siglo pasado. Programas como Quick Kicks de Niños Prodigio o Truth and Consequence, que era la verdad o consecuencia. Oye, pero me gusta eso de Quick Kicks porque puede ser un niño, puede ser una señora poniendo voz de niño, actriz de doblaje. Bueno, ese radio. Como la fallecida Melia Jara, que le hacemos un homenaje desde aquí. La típica voz de niño de... Bueno, por si ahora me puedo...
Concursar porque... Algo así. Hombre, los concursos en la radio solían tener público. Ah, vale, es verdad. Sí, y trampa. Y notarios. Trampa como todo. Como todo loco. Tan pronto como se fundan los concursos, ¿es cierto que se funda la figura del notario? Que tiene que verificar. Bueno, el notario siempre ha ganado. El notario siempre gana. El notario nunca pierde.
No, lo que sí se descubre es que la gente está dispuesta a hacer el ridículo con tal de llevarse un premio, que era lo del programa que os digo de Troll o Consequence. Si no acertabas, te mandaban a hacer alguna estupidez y la hacías y la gente se reía de ti. En los años 20, alguna estupidez sería, por ejemplo, bueno, tiene que ponerse el sombrero en interiores. Pero ¿cómo voy a hacer eso, por favor? Tienes que inyectarse heroína. ¡Qué divertido! En la radio española de los 40 y 50, los concursos triunfan muchísimo, como un programa, por ejemplo, Cabalgata fin de semana, Carrusel o los programas de Bobby de Glané.
De hecho, hay una película de Marisol, no, de Joselito, en el que participa en un concurso. ¿Qué concurso de talento sabía mucho? No me acuerdo, pero de días de radio salía Bobby de Glané. Historia de la radio. Claro, enseguida la radio se da cuenta de una cosa, y es que el oyente se mete dentro del concurso, Y ya no eres un espectador, eres un participante, porque tú respondes al aparato y crees que vas a saber más respuestas que...

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