RSS Amplifier

Detrás del Diseño Monoblock · Sep 11, 2025

Cómo construir comunidad

0
Sign in to vote or save

Monoblock, Vik Arrieta · Detrás del Diseño Monoblock

“No hace falta que abraces al mundo entero, podés empezar por saludar con ganas a quienes te cruzás todos los días": así comienza nuestro manifiesto #9, que entregamos en formato de póster durante la preventa de agendas 2026. ¡Qué bien nos vendría contar con alguien que se encargue de encontrar a los felinos domésticos cuando se pierden por las terrazas ajenas! Y en esas reuniones de consorcio en las que todo empieza a derrapar... ¿si tuviéramos una "coach" que nos acompañe y nos ayude a crecer —personalmente y como grupo— frente a los desafíos del proyecto colectivo que implica gestionar un edificio? Parecen personajes imposibles pero no.

En todos los barrios existen personas que eligen ir un pasito más a favor del bienestar grupal. Artistas que pintan murales para cambiarle la cara a un terraplén. Mamás que se organizan para cuidar hijos ajenos por turnos. Ciudadanos que cuelgan botellas con bolsas descartables para que los dueños de perritos tengan la solución a mano. Chats vecinales que vigilan que los chicos lleguen a cada después del cole, o dan el informe de los horarios del tren para que los vecinos sepan si el servicio se brinda con normalidad. Los conocemos, lo adoramos y aún así, nos cuesta asumir que podemos ser también uno de ellos. ¿Será que nos faltan ganas o nos faltan ideas?

Deja un comentario

Un sábado de invierno, camino a un festival, viajaba en un colectivo Línea 15. El colectivo era uno de esos que no tiene puerta al fondo y estaba bastante lleno, pero había logrado hacerme un lugar al fondo. Ya casi llegando a destino, en una parada se sube una mujer. El conductor le pregunta si puede cerrar la puerta y la mujer responde que no, ya que no podía avanzar lo suficiente para salir ella del paso. Ella necesitaba que las personas que estaban paradas en el pasillo avanzaran primero. Todo era muy claro y se dijo en voz alta, pero nadie se movió. Sin emitir palabra, el conductor enciende el motor y avanza un metro, a lo que la mujer responde con un grito: "¡no avance todavía, la puerta sigue abierta!". Aún así nadie en el pasillo se mueve. El conductor aguarda un par de segundos y vuelve a intentar avanzar con la puerta abierta —¿a modo de amenaza?— momento en el que la mujer agrega a viva voz: "espere, la puerta sigue abierta y ¡estoy embarazada!".

Lo curioso de la escena —que observo desde la otra punta del colectivo— es que nadie, excepto la mujer en peligro, dice nada. En ese momento levanto la voz desde el fondo para pedir a las personas en el pasillo de este colectivo atestado de personas que hagan un esfuerzo y avancen hacia mi —donde todavía sobra lugar— así la mujer embarazada puede ponerse a salvo, el conductor puede cerrar la puerta, arrancar y seguimos camino (algo que claramente todos necesitamos). Lo digo en tono firme pero amable y a continuación la gente comienza a moverse, pero solo se escucha una respuesta en palabras: la mujer, que dice "gracias”. "No hay por qué", le respondo, con una sonrisa —aunque ella no la ve—, nuevamente a viva voz, sobre un grupo de gente inmutable.

Sabemos que el individualismo es un hecho posmoderno, pero también sabemos que la necesidad de vivir en comunidad pulsa en nuestro interior tan fuerte como siempre: es más fácil y más hermosa la vida cuando la compartimos con otros que están comprometidos con el bienestar grupal. Lo que quizás hemos perdido son las formas, los rituales, los acuerdos: las claves para conectar. Pero, ¿podemos recordar como sería? Y si no podemos recordarlo porque nunca lo vivimos, ¿podemos imaginarlo?

Con el equipo de edición nos ponemos manos a la obra: ¿cuántas formas se nos ocurren para construir momentos en comunidad? ¿Qué hace falta que suceda para que se despierte la posibilidad de un vínculo? ¿Cómo y qué lo se sostiene? ¿Tiene sentido que sea definitivo o vale también un vínculo efímero que, de todas formas, nos contiene?

Nuestros pósters tienen dos caras: de un lado una frase que resume el espíritu del manifiesto, y del otro el texto completo. Este año elegimos como frase “Ser amable es gratis pero vale un montón.” El valor de la amabilidad es difícil de medir pero es evidente: las olas que genera un acto de bondad llegan lejos.

Este año quisimos dar un paso más y salir del papel para contar lo que pensamos de otra manera: con un "cortito". Este pequeño film es la pieza central de la campaña que involucra el póster, un sticker de gran formato para compartir la frase del póster —sugerimos: en el paragolpes del auto, el tránsito lo necesita— y 10 pequeñas piezas audiovisuales que desarrollan a los personajes del nanometraje y a 5 personajes más —entre ellos una astro-materapeuta y una diseñadora de pósters de cumpleaños—, que busca traer a la conversación pública las maneras prácticas y concretas en las que nuestra acción puede hacer una diferencia, bajo la premisa de que las dificultades crecientes que afrontamos se llevan "siempre mejor en comunidad".

El film concluye con una reflexión: tenemos que hacernos lugar en la agenda para encontrarnos y hacer que sucedan las cosas hermosas con las que soñamos. El acento está puesto en salir del lugar de pasividad —de consumo y a veces también de queja— y adoptar un rol activo y creativo. Una idea fiel a la misión de Monoblock, de inspirar a las personas a vivir una vida más bella.

¡Gracias por leer! Si te gustó, ponele un “me gusta” o compartila. Tu acción nos inspira a seguir dando lo mejor. 🫶💕

Compartir

Read the original on monoblock.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.