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Nocturnidad y alevosía · Aug 13, 2026

“Days” de The Mountain Goats

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Milo J. Krmpotic · Nocturnidad y alevosía

“Days”

The Mountain Goats

(Indie rock variopinto)

7/10

En un primer momento, el ya vigesimocuarto trabajo de The Mountain Goats debía titularse Grunges y ejercer de secuela espiritual de Goths, recuperando historias de la música de los noventa tal y como ese decimosexto álbum había puesto el punto de mira en la New Wave y el post punk góticos ochenteros. No obstante, bien porque la cosa tenía más de broma que de homenaje a un estilo clave en su formación emocional-musical (parece que su germen fue un chascarrillo en redes sociales acerca de un tema que se titularía Contemplating Pearl Jam in the Carolina Dawn), bien porque la idea se le quedó corta, John Darnielle acabó abriendo el abanico genérico y convirtiendo el disco en una simpática pero melancólica (melancólica pero simpática) meditación sobre la fama musical en general y el paso del tiempo, por no decir la muerte, en particular: “Do you know how short the days are? / No you don’t / When they’re gone, will you be ready?”, dice (o se dice a sí mismo) en el tema que presta título a la obra. Quizá sea excesivo hablar de álbum conceptual, pues, pero su unidad de espíritu es clara y manifiesta. Y por él se pasean desde Layne Staley de Alice in Chains hasta Annie Halsam, vocalista de la banda de prog rock Renaissance, pasando por Eddie Nash (dueño de clubs nocturnos y supuesto ideólogo de los asesinatos de Wonderland), los grupos Candlebox y Venom (¡¡!!), el Fennario mítico de The Grateful Dead (en homenaje a Bob Weir, fallecido a principios de este año), el segundo festival de Woodstock (emparentado en su estribillo con el Paid in Cocaine de Goths), un Charlie Sheen enfrentado a una posible película snuff y, de repente, porque el humor de Darnielle es así, un anuncio de los mejores discos de hard rock de 2013 que no enumera ni uno solo de los mejores discos de hard rock de 2013. Son, a menudo, referencias tangenciales, pero es que ya Goths tiró de bipolaridad al mentar aquí a Robert Smith y Siouxsie Sioux para decantarse, algo más allá, por la excentricidad de las bandas portuguesas de metal gótico. En lo musical, tal y como Goths buscó la adecuación fondo-forma prescindiendo de las guitarras y entregándose a los teclados (pero también a los instrumentos de viento: ¡¡!!), Days ampara tics noventeros (el riff del crescendo de la sentida Song for Layne Staley, que se convierte también en una reflexión sobre los sueños que al cumplirse no acaban de ser tan idílicos como pensábamos; el bajo de Charlie Sheen Reaches Out to the Feds, el teclado del estribillo de Candlebox) junto a pequeños episodios de exuberancia (el tono seudotropical a lo Steely Dan de Crying on Eddie Nash’s Grave, el arpa de Mikaela Davis en la muy folkie Going to Fennario) y otros de minimalismo indie (Days, Woodstock). Pero, como siempre, la gran baza es la voz de Darnielle, con ese fraseo pop que insiste en el salto melódico-silábico y que le redime de su tendencia a repetir en exceso algunos versos del estribillo. En su conjunto, Days corre el riesgo de la indefinición, del cajón de sastre, pero es que esa es la naturaleza de las cabras de montaña: ir saltando de roca en roca, impasibles al desafío, siempre impredecibles en sus atentados a la lógica, tantas veces fascinantes.

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Read the original on milojkrmpotic.substack.com

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