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Mildías · May 19, 2026

Lo que toda mamá necesita

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Mildías · Mildías

¡Hola! Soy Gracia de Mildías y este es mi boletín semanal donde comparto reflexiones, tips y experiencias de crianza para hacer este camino un poquito más fácil y menos solitario. ¡Gracias por leerme!

Si te gusta el contenido que estoy compartiendo y crees que puede traerle un poco de calma o claridad a alguien, ¡compárteselo! Así nos ayudamos entre todos.

Hace unos días leí algo que me hizo tanto sentido y se los quiero compartir.

“No necesitas muchas cosas en la maternidad, pero sí necesitas a las mamás. Necesitas a las que están en las mismas que tú y a las que están un poco más adelante en el camino. Y algún día, te van a necesitar las que vienen un poquito más atrás. Necesitas los ‘¿Cómo vas?’ Necesitas las risas y necesitas el amor. Necesitas las conversaciones y los ‘te entiendo’. Necesitas a las mamás”. Peanut.

La semana pasada me quedé sola con mis niños porque mi marido se fue de viaje. Y vaya que necesité a otras mamás. Partiendo por mi mamá que llegaba a las 6:50 de la mañana para llevar a mis niños al colegio los días que yo voy a la universidad (sí, atómicamente atómica), y seguido de amigas que me mandaban un simple ‘¿Cómo vas?’, que en otras palabras era un, ‘Aquí estoy para lo que necesites’. Y así sucesivamente.

Las mamás sostenemos mucho. Sostenemos miedos y penas, mañas y pataletas, heridas y cansancios. Sostenemos risas y juego, aprendizajes y crecimiento, avances y retrocesos. Sostenemos malestares físicos y emocionales, tareas y rutinas, quejas y peticiones. Sostenemos lo bueno y lo no tan bueno.

Y por eso mismo, necesitamos también que alguien nos sostenga a nosotras. Y las otras mamás sí que saben hacer la pega.

Me encantó la ‘clasificación’ que hacen en esta cita. Creo que efectivamente necesitamos de tres tipos de mamás:

  1. La mamá que está en las mismas. La que te escucha sin juicio alguno porque está pasando por lo mismo. Con la que te desahogas sin culpa porque hoy por ti, mañana por mi. Esa mamá con la que acortas las tardes y te acompañas los fines de semana. La que consultas cada decisión porque, si nos equivocamos, nos equivocamos juntas.

  2. La mamá que va más adelante. Esa mamá que ante ciertas situaciones te dice que sueltes, que va a pasar, y ante otras te enciende alertas, porque sí, tiene el ojo más afinado. Esa mamá que te da el consejo preciso, no desde la teoría ni el expertise, sino desde la propia experiencia. Esa mamá que te ahorra un par de tropezones porque ella los vivió por ti.

  3. La mamá que va más atrás. Esa mamá que te permite devolver un poquito de todo lo que tú has recibido. Esa mamá que te llama, te pregunta y te consulta. Y ahora tú, con orgullo y sabiduría, estás al otro lado, acompañándola, aconsejándola, tranquilizándola. Esa mamá a la que ahora tú le dices, ‘Te entiendo. Va a pasar. Yo también lo viví’.

Siempre he sido una persona muy observadora y sensible. A veces demasiado. Estoy muy atenta a cómo se mueven los demás por este mundo, lo cual me trae cosas buenas y otras no tan buenas. Probablemente, la vida se me haría más fácil si pasara ciertas cosas por alto y no pusiera tanta atención a los detalles, pero en la maternidad me ha ayudado mucho.

Me ha permitido observar a otras mamás desde la curiosidad, tomando y dejando lo que me gusta y lo que no, para luego complementarlo con mi propio estilo de crianza. Y así poco a poco, me he ido convirtiendo en la mamá que quiero - e intento - ser.

Si le diera un consejo a una mamá primeriza, sería ese. Cultiva tus relaciones con otras mamás y apóyate en ellas. En las que van a tu lado, en las que van adelante y en las que vienen atrás. Las necesitas a las tres y ellas te necesitan a ti.

Complementaría ese consejo con las siguientes ideas.

Observa a otras mamás desde la curiosidad. Toma aquello que te gusta y deja de lado lo que no. Aprendemos tanto de las mamás que admiramos como de las que no. Así poco a poco, te darás cuenta del tipo de mamá que quieres ser.

Pide y ofrece ayuda. No podemos solas. Y no, eso no nos hace peores mamás. Este asunto de la crianza fue pensado para hacerse en comunidad. Así que cuando puedas, ofrece ayuda y cuando necesites, pídela. Estamos todas en las mismas. Nuevamente, hoy por ti, mañana por mí.

Cuando te cruces con una mamá que viene un poquito más atrás, pregúntale cómo va. A veces eso es todo lo que uno necesita. Sentirse acompañada y comprendida. Nada más. Devuélvele un poquito de lo que otras te han entregado a ti.

Confía en las mayores. Es cierto que nuestras mamás criaron en una época distinta a la nuestra y bajo paradigmas diferentes a los que se están instalando hoy. Pero sigo creyendo que hay mucho que aprender de ellas. Tienen años de circo encima, confía en su criterio y mirada, por algo vienen de vuelta.

No tengas miedo a abrirte. Te prometo que cuando te abras, te vas a dar cuenta que estamos todas en las mismas. Y darse cuenta de eso, aliviana un montón.

Ten siempre cerca a esa amiga con la que no hay vergüenza alguna. Hace unos días fui a conocer la casa nueva de mi amiga del alma. No alcancé a entrar y me entregó a la guagua (y dos niños más - sumados a los dos míos) y me dijo “tengo reunión online, vuelvo en 15”. Me instalé y bueno, a esperar. Después planchamos y ordenamos ropa, la guagua me vomitó encima, le dimos comida a los niños y me prestó pijama por si se me dormían en el auto. Esas amigas con las que hay tanta confianza que nada importa. Tú eres tú y ella es ella, en medio del desorden, las risas y el caos. Esas amigas, suelen ser pocas, pero valen oro. Cuídalas.

En realidad, cuida a las tres.

Mi invitación hoy es a mandarle un ‘Cómo vas’ a otra mamá. Tú eliges a quién y por qué. Hazle saber que estás pensando en ella y que estás ahí en caso de que lo necesite. Entre mamás nos entendemos como pocos nos entienden. Por esto mismo, el camino se hace un poquito más fácil juntas.

Antes de despedirme, les dejo la Miljoyita de esta semana. Al final de cada newsletter comparto una joyita que encontré durante la semana. Puede ser una cita, una pregunta, un libro, un podcast, una película, una imagen, un video o una canción, entre otras cosas.

Miljoyita de esta semana,

Yo tampoco.

‘Todavía no sé cómo mantener el piso de la ducha limpio o cómo hacer batidos o cómo mantenerme tranquila frente al estrés. Yo tampoco, yo tampoco, yo tampoco, me dicen mis amigos. Esas palabras son cartas de amor. Quizás el mundo no necesita que disminuyamos los carbohidratos o ganemos más dinero o perdamos menos tiempo. Quizás necesita que le estiremos una mano a quienes se sienten solos en sus casas desordenadas o relaciones difíciles o temas sin resolver. Quizás necesitamos impresionar menos y conectar más. Quizás necesitamos compartir un simple mensaje:

Yo tampoco, yo tampoco, yo tampoco”.

@hannahrowrites en Same

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Read the original on mildias.substack.com

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