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Mildías · Jul 7, 2026

Hay historias que no son mías para contar.

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Mildías · Mildías

¡Hola! Soy Gracia de Mildías y este es mi boletín semanal donde comparto reflexiones, y experiencias de crianza para hacer este camino un poquito más fácil y menos solitario. ¡Gracias por leerme!

Si te gusta el contenido que estoy compartiendo y crees que puede traerle un poco de calma o claridad a alguien, ¡compárteselo! Así nos ayudamos entre todos.

“Mamá, ¿por qué quisiste que existiera?”

Hace unas semanas, compartí en Instagram esta pregunta que me hizo uno de mis niños y les pregunté qué le hubieran respondido ustedes.

Semanas después, la Macarena Valdés comentó en redes sociales lo siguiente,

Cada vez que veo un video de un niño o niña en redes sociales, pienso: “¿Querría que todo el mundo escuchara esas palabras tan lindas que te dijo en la intimidad de su cama, en pijama, antes de dormir?”

Fue inevitable no acordarme de esta pregunta, y otras, que he compartido en Mildías.

Quizás no compartí nada muy íntimo ni inadecuado, pero sí compartí con miles de personas que ni él ni yo conocemos, una pregunta que me hizo en la intimidad de nuestra casa, y eso me hizo ruido. Me encantó la distinción que hizo la Maca Valdés entre distintos tipos de contenido, según ella, existen dos tipos.

  • El contenido que es mío, que corresponde a mis temas, el café que me tomé con mis amigas, mis hobbies y mi trabajo.

  • El contenido que es suyo, que corresponde a su nombre e imagen, sus reacciones y emociones, sus preguntas.

Esta pregunta era contenido suyo, no mío.

En lo personal, siempre he tratado de ser muy cuidadosa en no exponer a mis niños en un perfil que es abierto. No comparto imágenes ni intimidades pero sí me declaro culpable de haber compartido una que otra frase y anécdota. Pero ahora mirándolo con otros ojos, creo que es traspasar una delicada y peligrosa línea.

Es tentador compartir nuestra vida privada y la de nuestros niños en redes sociales. Las visualizaciones aumentan exponencialmente y nuestra comunidad se siente más cercana. Los hacemos partícipes de nuestras vidas y nosotros de las suyas, y es una manera de visibilizar y compartir temas que todas y todos vivimos.

¿Pero a qué costo?

Se ha generado un fenómeno interesante de analizar. Hemos convertido ciertos personajes de las redes sociales en una especie de ‘celebridades’, simplemente porque nos han permitido entrar en sus vidas. No los conocemos personalmente pero sabemos lo que comieron anoche, cómo se vistieron la semana pasada, dónde fueron de vacaciones y qué hicieron el fin de semana. Y por supuesto, nos encariñamos con sus niños. Les hacemos barra cuando están dejando los pañales y les preguntamos cómo van con la entrada al colegio. A pesar de no conocerlos personalmente, los conocemos mucho.

Me pregunto, ¿no habrá otra manera de compartir el mismo contenido sin exponer a nuestras niñas y niños?

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No tengo duda alguna que todos y todas queremos lo mejor ellos. Sin embargo, a veces creo que perdemos de vista qué es realmente lo mejor. Porque si me preguntan a mí, el único beneficio de compartir sus vidas lo llevamos nosotros, los adultos. Me cuesta ver el beneficio para ellos.

De todos modos, soy optimista y creo que sí es posible hacerlo distinto. Creo que podemos compartir ideas de actividades sin mostrar sus caritas. Podemos visibilizar los desafíos y demandas de la maternidad sin exponer sus momentos difíciles. Podemos compartir experiencias y opiniones sin nombrarlos. Podemos resguardar la privacidad de nuestros niños y aún así generar contenido de calidad.

Estoy segura que podemos darle la vuelta, porque si me preguntan a mí, esas preguntas, comentarios y reacciones que ocurren en la intimidad de la casa, debieran permanecer ahí.

Desde ese día empecé a preguntarme, ¿esto es contenido mío o contenido suyo? No siempre la respuesta es evidente, pero ante la duda, prefiero pecar de exagerada. Porque la verdad es que hay historias que simplemente no son mías para contar.

¿Están de acuerdo o le estoy poniendo color? L@s leo.

Antes de despedirme, les dejo la Miljoyita de esta semana. Para quienes son nuevos, al final de cada newsletter comparto una joyita que encontré durante la semana. Puede ser una cita, una pregunta, un libro, un podcast, una película, una imagen, un video o una canción, entre otras cosas.

Esta semana les comparto esta mini entrevista (creo que dura máximo 1 - 2 minutos) a la tenista Naomi Osaka sobre el cumpleaños de su hija. Amo su sentido del humor y su honestidad, lo mejor el deseo del deseo. Me encantó y ojalá que a ustedes también.

Me cuentan qué les parece. :)

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Read the original on mildias.substack.com

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