Ayer fue el One Point Grand Slam.
Un nuevo torneo previo al Australia Open, pero ojo que de exhibición no tenia nada.
O bueno si.. no lo se.
Lo digo porque el ganador se llevaba un millón de dólares australianos que al cambio son unos 575.000 €. Por aquí es lo que digo, de exhibición nada.
Por otro lado, los duelos no fueron a tope de intensidad, pero tampoco es nadie tiró los puntos y apenas hubieron florituras.
El tema es que había tres tipos de participantes:
Amateur de club. Un tipo como tú o como yo que ha participado en un torneo previo en toda Australia. Los ganadores han accedido a este novedoso One Point Grand Slam.
Amateur personaje famoso. Que si un presentador de televisión, que si un cómico, un entrenador conocido, etc..
Jugadores profesionales. Alcaraz, Sinner, Zverez, Coco Gauff, Swiatek…
El formato:
Partidos a un punto. Si, uno. El que gana el punto ha ganado el partido y pasa de ronda.
Antes de cada partido se hace un piedra-papel-tijera y el ganador elige sacar o restar.
La mayoría elegían restar por lo siguiente.
Los profesionales solo tienen un saque. Los amateurs tienen primero y segundo.
De hecho Coco Gauff y Jannik Sinner se fueron a su casa porque les tocó sacar y enviaron la bola a la red.
Lo que te decía.
El torneo ha gustado y creo que ha sido un acierto.
Un ejemplo de que se pueden hacer cosas divertidas y distintas en el tenis, sin joder el tenis.
Esto lo digo por las ocurrencias tipo Piqué.
Fíjate si ha molado que el pechofrío de Taylor Fritz tuiteaba que viendo el torneo por la tele, ahora se arrepentía de no haberlo jugado.
Pechofrío.
Creo que la gracia del torneo es el combo de estos factores:
Mezclar profesionales con amateurs famosos y no famosos.
La tensión de un solo punto.
La tensión de un solo saque para profesionales.
La tensión de ¿cómo sacará este amateur? ¿Le entrará?
La tensión de ¿cómo van a jugar el punto? ¿a saco? ¿en serio? ¿con intensidad?. Aquí al final salió un mix raro, pero interesante. No eran peloteos a tope, pero tampoco super relajados. Se vieron bolas con más intención que otras, pero habían tensión.
Y luego la tensión final de jugar por 1 millón de dólares australianos.
Nadie esperaba que fuese a ser tan divertido.
Imagino que repetirán y veremos en las próximas ediciones cómo se lo toman los participantes porque un kilo, excepto para los mega tops, es pasta para cualquier de los otros participantes tanto pros como amateurs.
El ganador fue el amateur Jordan Smith y aquí podemos especular lo que queramos.
Es lógico pensar que desde el punto de vista comercial y de noticia, interesa que gane un amateur, pero si viste el torneo, aunque los pros jugaron a menos intensidad, nadie regaló nada y por muy amateur que seas, las bolas hay que meterlas.
Yo digo si.
¡No me falles! ¡Hasta la próxima!

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