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MESCO’s Layers and Lines™ · Aug 20, 2026

Abstracción: la geometría es lenguaje ancestral

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Marianne Sucre · MESCO’s Layers and Lines™

A mí siempre me ha interesado expresar mi realidad. No la realidad como la ven mis ojos. La realidad como la vivo yo por dentro.

Y eso, que suena tan personal, tan mío, resulta que tiene un nombre en la historia del arte. Se llama abstracción. Pero antes de hablarte de eso, quiero que nos vayamos un poco más atrás. Porque hay una simplificación que se repite mucho, y es pensar que la abstracción nació de la nada, de golpe, a principios del siglo veinte. Que un día Kandinsky se despertó y decidió dejar de pintar cosas reconocibles.

No fue así.

Yo creo que todo empieza antes, con Cézanne. Cézanne no dejó de pintar manzanas ni montañas. Él seguía pintando el mundo visible. Pero hizo algo que nadie había hecho con esa insistencia. Dejó de pintar lo que el ojo ve, y empezó a pintar lo que la mente sabe. Una manzana, para Cézanne, no era una forma vista desde un solo ángulo congelado en el tiempo. Era una manzana que él conocía. Redonda por todos lados, pesada, con volumen, con estructura. Y eso lo llevó a fragmentar la forma, a construir el espacio con planos de color en vez de líneas perfectas.

Ahí está la grieta. Esa grieta es la que después atraviesan Picasso, Braque, el cubismo entero. Y de esa grieta sale Kandinsky, que ya no necesita ni siquiera la manzana. Sale Malévich, con su cuadrado negro. La modernidad no inventó la ruptura con lo figurativo de un solo golpe. La fue abriendo, generación tras generación, hasta que el objeto reconocible ya no hacía falta

.

Y aquí es donde yo quiero detenerme, porque esto es lo que de verdad me obsesiona. La modernidad se puso la abstracción como bandera propia. Como si fuera su invención. Como si antes de 1910 nadie hubiera pensado en expresar algo sin representar literalmente el mundo.

Eso no es cierto.

La geometría como lenguaje, no como forma, sino como lenguaje, existe hace milenios. Los patrones de un textil andino no son decoración. Son percepción de mundo en tejido. Cuentan jerarquía, cuentan relación con la tierra, cuentan quién eres dentro de una comunidad. El arte aborigen australiano, con sus puntos y sus espirales, no es estilo. Son mapas. Son rutas ancestrales, historias del tiempo del sueño. Un mandala no es un dibujo bonito y simétrico. Es geometría sagrada, hecha para que el ojo entre en meditación.

textil Andino. Arte Australiano antiguo. Mandala

Entonces cuando Occidente descubre la abstracción, en realidad está redescubriendo algo que otras culturas nunca dejaron de saber. La diferencia no está en la forma. Está en el marco. Occidente la llamó ruptura vanguardista, genialidad individual, intelecto puro. A lo indígena, a lo africano, a lo oriental, durante mucho tiempo lo llamaron artesanía. Ornamento. Arte primitivo.

Y eso me duele un poco, te soy honesta. Porque yo, cuando trabajo con geometría en mi obra, no estoy inventando un lenguaje nuevo. Estoy entrando a una conversación que empezó hace muchísimo tiempo, mucho antes que yo, mucho antes que Kandinsky.

Lo bonito es lo que está pasando ahora, en el arte contemporáneo. Hay un movimiento, y yo me siento parte de él, de recuperar ese simbolismo. De dejar de usar la abstracción solo como ejercicio formal, solo color y forma por el gusto del color y la forma, y devolverle su función original. Decir algo. Nombrar una identidad. Reclamar una historia. Hay artistas indígenas contemporáneos que usan patrones ancestrales no como estética, sino como acto político, para recuperar la autoría de un lenguaje que Occidente usó, copió, dijo haber descubierto, sin nunca preguntar de dónde venía.

Y ahí es donde yo también me reconozco. Porque cuando yo pinto mi realidad interna, cuando fragmento, cuando geometrizo, no estoy solamente jugando con forma. Estoy tratando de decir algo que las palabras no alcanzan a decir. Y en eso, sin proponérmelo, estoy conectada con una tradición que es mucho más vieja y mucho más profunda de lo que la historia del arte occidental nos enseñó.

La abstracción nunca fue ausencia de significado. Fue, y sigue siendo, otra forma de decir la verdad.

Si esto te movió algo, si te dejó pensando en cómo miras una obra geométrica la próxima vez que la tengas en frente, suscríbete. Hay más esperándote en Layers and Lines.

Con cariño.

Marianne

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