Cuando estoy en las etapas iniciales de un proyecto, me gusta armar una especie de setup de mi espacio de trabajo rodeándome de todos los materiales y referencias que necesito a mano, y este armado termina pareciéndose bastante a un altar esotérico. Este ritual siempre me salió natural por una cuestión práctica —trabajo mucho con materiales y medios analógicos y necesito tener un fácil acceso a todo—, pero con los años fue tomando una dimensión más intangible o emocional, que tiene que ver con inventarme ritos o rituales, como el de siempre escribir de frente a mi biblioteca y no de espaldas, una superstición de respeto hacia mis referentes.
No siempre los consulto, pero rodearme de mis cuadernos a lo largo de los años me da la sensación de estar construyendo sobre mis cimientos, mi historia, mis experiencias y búsquedas. Si estoy empezando un proyecto de ilustración, este setup puede verse como una serie de hojas texturadas, la paleta de acuarela con los tonos del proyecto elegidos y preparados, los papeles de pruebas, los bocetos o referencias visuales que necesito, una postal, algún que otro libro visual, a veces de referencia bibliográfica, a veces con la misma intención con la que se sitúa la estampita de algún santo, una suerte de pedido de guía a los dioses creativos.
En ese acto simple pero potente, se delimita y honra el territorio de la creación a través de la construcción arbitraria y personal de un marco con elementos simbólicos vinculados práctica o espiritualmente al proyectos, nuestra propia brújula en la embarcación hacia un nuevo mundo, porque: ¿no es el acto de creación siempre un acto de confianza?
Uno de mis rituales preferidos de estas últimas semanas viene siendo el que llamo curaduría de mesa ratona, y como su nombre indica, consiste en transformar un espacio mundano de tu casa, en mi caso la mesa ratona del living, en un espacio de archivo físico de soporte, referencia e inspiración de un proyecto actual.
Toma como premisa lo cotidiano como potencia, y que los espacios más simples pueden transformarse en altares artísticos de nuestros proyectos creativos con intención y detalle, transformándonos a su vez en la curadora in house de nuestra propia muestra itinerante de obsesiones e intereses actuales.
En tiempos de tanta digitalidad, creo que una de las mayores riquezas de construir y curar este espacio es el componente de la fisicalidad, que puedas marcar tus notas, subrayar frases, interacturar con tus objetos amuleto y sumarles una capa de experiencialidad. Si bien conseguir libros en papel no siempre es la opción más accesible y económica para todos, es posible encontrar otras alternativas como descubrir joyitas en librerías de segunda mano, en publicaciones independientes como fanzines, etc.
Otra idea que recomiendo mucho para reconectar con la fisicalidad: un cuaderno de referencias (o Pinterest analógico).
Estos últimos meses el tema de la IA en torno al universo del arte y de los trabajos creativos viene estando presente en mi mente, como una mosca encerrada en un frasco. A su vez, esta preocupación paradójicamente viene acompañada de una fascinación por la contracara de la moneda: los proyectos donde la creatividad humana, lo hecho a mano y las imperfecciones orgánicas son protagonistas.
Quiero compartirte algunos proyectos artísticos hechos por manos y mentes creativas humanas que me inspiraron este último tiempo y que me reconfirman que el futuro de la creatividad no es con robots, sino hecho a mano:
Producción de Alice Herbst para Vogue Scandinavia — “The 2D Dollhouse Dreamworld” (“El mundo de ensueño de muñecas 2D”). La artista sueca Alice Herbst construyó escenografías en 2D hechos con cartón y papel que funcionan como casas de muñecas a escala humana para exhibir los accesorios como si fueran objetos dentro de un universo pictórico.
Diseño de tipografía y poster por Jes Sheldon para Olivia Rodrigo — “The unraveled tour”. La diseñadora del proyecto optó por construir la tipografía del poster con lana, dándole forma al diseño a mano para después escanearlo y que le sume una capa divertida, girly, y artesanal a la estética de Olivia.
El nuevo album de El Kuelgue, bordado a mano por Lara de Indian Creek — “Discolo”.
Editorial de Paper Magazine fotografiada por Jaša Müller — “Ayo Edebiri Is Her Own Canvas” (“Ayo Edebiri es su propio lienzo”). Los detalles dibujados y el concepto de trasladar a la artista en su lienzo, fascinante.
La revolución de la inteligencia artificial nos reconfirma la vitalidad de desarrollar nuestro criterio artístico, buscar construir piezas con emoción y humanidad y apoyarnos en nuestro gran diferencial: la imperfección de lo hecho a mano con intención. Esta era nos invita a convertirnos en nuestras propias curadoras, a cultivar y ser criteriosas en las influencias que traemos a nuestros museos personales y a la forma en la que creamos.
Un poco del proceso creativo detrás de una nueva edición de Revista Crearte, en mi último vlog en mi canal de Youtube.
¡Acaba de salir al mundo la nueva edición de Revista Crearte!
+ Una revista curada con +190 páginas
+Una comunidad de mujeres creativas de todo el mundo
+Encuentros mensuales para crear & compartir procesos
+Un workshop trimestral con referente (en esta estación creativa nos acompaña Carla Bonomini).
+Un desafío por estación creativa
Importante: Las inscripciones solo abren una vez por trimestre, tenés tiempo hasta el domingo 7.
Contame, ¿qué te pareció esta edición? Me encantaría leerte o saber que estás del otro lado, compartiendo mates y reflexiones conmigo.
Hasta la próxima edición,
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