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Desde Mi Estudio · Mar 1, 2026

La paradoja multipotencial de querer ser todo

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Magu Villar · Desde Mi Estudio

| Edición marzo ´26 |

“Este es el lado b de la multipotencialidad”, escribo en mi cuaderno, mientras mis ideas se escurren como arena entre mis dedos y mi incapacidad de sostener en mis brazos todas las versiones de lo que podría ser las lleva a alejarse de mí volando como pájaros, para dejarme en la soledad y la quietud de la parálisis de elección. Construir una carrera como artista plástica, escribir novelas desde una cabaña en el bosque, componer canciones, tener un programa de radio, diseñar una marca de ropa, viajar por el mundo documentando mis experiencias nómades, crear un sello de yerba mate, ser bailarina, tener un café que también sea florería, papelería y librería, estudiar un profesorado de yoga, estudiar escultura, estudiar letras, estudiarlo todo. Un cosmos de posibles bifurcaciones vocacionales extendiéndose como brotes primaverales.

La inmensidad y la inabarcabilidad de las posibles bifurcaciones, los pájaros ya lejos en el cielo, como puntos negros perdidos, y una imagen específica aparece en mi mente: el árbol de higos.

El año pasado leí La campana de cristal de Sylvia Plath por primera vez, y si bien conocía la metáfora que comparte en su única novela, el impacto de encontrarla a la vuelta de la página fue igual de poderoso. Busco el libro en mi biblioteca y reviso la página marcada:

Vi mi vida extendiendo sus ramas frente a mí como la higuera verde del cuento.

De la punta de cada rama, como si de un grueso higo morado se tratara, pendía un maravilloso futuro, señalado y rutilante. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos y otro higo era un famoso poeta, y otro higo era un brillante profesor, y otro higo era Europa y África y Sudamérica y otro higo era Constantino y Sócrates y Atila y un montón de otros amantes con nombres raros y profesionales poco usuales, y otro higo era una campeona de equipo olímpico de atletismo, y más allá y por encima de aquellos higos había muchos más higos que no podía identificar claramente.

Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies”.

―Sylvia Plath, La campana de cristal

Elegir un higo es un riesgo -y si hubiera elegido otro, aquel se veía más maduro-, pero la contracara es que la inacción es un lugar seguro: si no hay elección no existe la posibilidad de equivocarse. Y el acto creativo es por naturaleza imperfecto porque es humano. Jugársela por un higo y tanto sostener ese proyecto en el tiempo, como saber cuándo darle un cierre, es un proceso innatamente creativo.

Quizás incluso tomar dos higos y encontrar la forma de unirlos: cocerlos con un hilo rojo, hacerlos puré y crear una mermelada, unirlos con pegamento, cortarlos al medio para intercambiar mitades y crear Frankesteins frutales de proyectos creativos.

“Cada vez que sientas que tenés dos cosas que son completamente diferentes y estés tratando de mantener en tensión ese balance, estás justo en la encrucijada de la creatividad”, dice Andy J Pizza en su podcast Creative Pep Talk.

Fue el motor por unir mi curiosidad por el diseño, la cultura, el arte, lo colaborativo, y claro, mi obsesión con las revistas en papel, los que me llevaron a crear mi revista creativa, a elegir este higo con partes iguales de miedo y pasión. Pero el camino creativo tiene algo particular y es que cada un tiempo nos exige frenar, reevaluar el camino recorrido y una suerte de renovación de votos: ¿sigue eligiendo este higo como su legítimo esposo?

Después de tres años increíblemente enriquecedores creando la revista, en conversaciones con el equipo, lectoras y colaboradoras, se nos hizo evidente una desalineación en lo que estábamos creando vs. la forma en la que lo estábamos creando. Proponiendo espacios de creatividad slow, una integración de diferentes áreas que impactan nuestra creatividad, respetar y honrar nuestros ciclos y tiempos artísticos, pero haciéndolo de forma mensual con ediciones de hasta 150 páginas que no se terminan de procesar, que a las pocas semanas son reemplazadas por lo nuevo, y lo próximo.

“Reinventarse, muchas veces, empieza así: cuando la forma anterior ya no nos contiene”, escribió Ingrid en su columna en la edición de febrero de Crearte, en sincronía con esta sensación. Así como cuando nuestra planta preferida empieza a sobrepasar el tamaño de su maceta y le conseguimos una nueva, con este crecimiento de Crearte, lo más auténtico que sentimos hacer es revisar la forma en la que lo sostenemos y alinearlo para diseñarle un nuevo marco expansivo, inspirador y sustentable.

Hoy abren las inscripciones a esta nueva era en Crearte, y si lo que te compartí resuena con vos, te invito a conocerla.

Descubrí la nueva era de Crearte

Donde esté mi tote bag lila y coral llena de mis materiales y hobbies como talismanes de vidas posibles que saco a pasear fortaleciendo los músculos de mi hombro derecho, en el peso de mi multipotencialidad contenida en una bolsa con la inscripción Creá más arte: ahí estará mi habitación propia.

  • El detrás de escena: mi canal está por cumplir un año y me sigue entusiasmando explorar este nuevo formato y me encantaría saber qué les viene pareciendo a ustedes.

  • Una nueva era empieza en Crearte. Y te estábamos esperando para ser parte.

Este es el año en el que dejás de ser solo consumidora para convertirte en creadora de tu práctica artística, con el tiempo que tu proceso necesita, y acompañada de nuestra comunidad de mujeres creativas. Queremos que inicies este camino con nosotras desde el punto 1, ¿nos vemos dentro?

Suscribite a Crearte

Importante: Las inscripciones cierran en 5 días y no volveremos a abrir hasta junio. Queremos que inicies este camino con nosotras desde el punto de partida.

Contame, ¿qué te pareció esta edición? ¿te resonó algo? Me encantaría leerte o saber que estás del otro lado, compartiendo mates y reflexiones conmigo.

Hasta la próxima edición,

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Read the original on maguvillar.substack.com

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