RSS Amplifier

Cartas de Leslie para ti · May 12, 2026

¿Estas posponiendo tu vida?

0
Sign in to vote or save

Leslie Villatoro · Leslie Villatoro

Hay días en los que me descubro haciendo cosas en automático.

Contesto mensajes.
Trabajo dando sesiones.
Organizo pendientes.
Pienso en lo que sigue.
Resuelvo.
Produzco.

Seguro te ha pasado igual.

Y de pronto, me vi ahí una tarde, mientras enjuagaba un plato de una multitud de trastes, mientras algo se acomodó en silencio, apareció una pregunta incómoda:

“¿Esta vida que estoy construyendo realmente se siente mía?”

No “si está bien”.
No “si es funcional”.
No “si desde afuera parece exitosa”.

Sino mía.

Y creo que muchas personas viven demasiado tiempo sin hacerse esa pregunta.

Hace unos años conocí a un hombre en un aeropuerto.
Nunca volví a verlo, pero recuerdo perfectamente algo que me dijo.

Estábamos esperando un vuelo retrasado y comenzamos a hablar. Tenía alrededor de sesenta años. Vestía impecable. Se veía como alguien exitoso. De esos hombres que aparentan tener la vida resuelta.

En algún punto de la conversación me dijo:

“Llevo veinte años trabajando en algo que nunca me gustó.”

Lo dijo sonriendo.
Pero no era una sonrisa feliz.
Era una sonrisa triste… acostumbrada.

Después agregó:

“Siempre pensé que más adelante iba a empezar a vivir.”

Esa frase se me quedó grabada.

“Más adelante.”

Qué peligroso puede ser vivir así.

Posponiendo la vida para cuando tengamos más dinero.
Más tiempo.
Menos miedo.
Menos responsabilidades.
Más certeza.
Más aprobación.

Como si la vida fuera algo que empieza después de terminar todas nuestras obligaciones… todos nuestros deberes como madres/padres, empleados, etc.

Y la verdad es que a veces construimos existencias enteras alrededor de cosas que ni siquiera deseábamos profundamente. Solo aprendimos que debíamos quererlas. Creamos vínculos con ellas y seguimos contruyéndolas ladrillo a ladrillo, cada mañana.

Nos enseñaron a preguntarnos:
“¿Qué vas a ser cuando seas grande?”
Pero pocas veces:
“¿Quién quieres ser?”

Nos enseñaron a producir antes que a sentir.
A encajar en un molde antes que a conocernos.
A sobrevivir antes que a vivir.

Y entonces llenamos una agenda… pero nos vaciamos a nosotros por dentro.

Hay personas que llevan años sin escucharse de verdad.

Porque escucharse implica detenerse.
Y detenerse implica sentir, y quizá eso me haga sentir incomodidad. Sentir puede abrir puertas que llevamos mucho tiempo intentando mantener cerradas.

¿Quién quiere sentir la incomodidad? porque esta quizá te muestre que hay algo que debes cambiar, y como seres humanos huimos más de lo nuevo que de lo malo conocido.

Buscamos anestesias, sistemas de distracción auto-encubiertos. A veces el ruido constante no es casualidad. A veces es estrategia.

Nos mantenemos ocupados porque el silencio podría mostrarnos cosas que ya no podemos seguir ignorando, como

Que estamos cansados.
Que estamos desconectados.
Que ya no queremos vivir de la misma manera.
Que llevamos demasiado tiempo traicionándonos para ser aceptados.
Que quizá la vida que construimos sí funciona… pero no nos hace sentir vivos.

Por eso el silencio real puede ser tan confrontador.

No hablo de irte a meditar una hora y subir una foto diciendo que encontraste paz.

Hablo de ese silencio donde no hay distracciones.
Donde dejas el teléfono.
Donde no pones música.
Donde no buscas escapar.

Donde el ruido mental también se aquieta.

Y entonces aparece todo:

Tus preguntas.
Tus vacíos.
Tus deseos reales.
Tus duelos no llorados.
Tus partes abandonadas.

Pero también aparece algo más:
TU VERDAD

Y creo que muchas veces intuimos perfectamente qué necesitamos hacer…
solo que no queremos aceptar lo que eso implicaría cambiar.

Porque hay sueños que exigen renuncias. Y muchas de ellas no son fáciles.
Te voy a decir algo que quizá ya estas listo para entender: hay versiones de ti que tienen que morir.
Porque hay estructuras que ya no caben con quienes estamos intentando convertirnos.

Qué triste sería llegar al final de la vida habiendo sido fieles a todo el mundo menos a nosotros mismos.

A veces me pregunto cuántas personas viven intentando sostener una imagen que en el fondo las está agotando.

¿Cuánto de lo que haces nace realmente de ti?
¿Y cuánto nace del miedo a decepcionar?
¿Cuánto de tu vida elegiste conscientemente?
¿Y cuánto simplemente heredaste?

Y si nadie fuera a juzgarte…
¿cómo vivirías?

Si no necesitaras demostrar nada…
¿qué partes de ti volverían a aparecer?

¿De verdad estás persiguiendo lo que deseas…
o solo aquello que aprendiste que da valor?

Porque el dinero es útil.
Claro que lo es.
Pero convertirlo en el centro absoluto de la existencia tiene un costo muy alto.

Hay personas tan ocupadas ganándose la vida…
que olvidan vivirla.

Y no, no creo que el propósito sea abandonar todo e irte a una montaña. Yo sería la primera en claudicar.
Creo que el verdadero reto es mucho más difícil:

Permanecer profundamente conectado contigo mismo en medio de la vida cotidiana.

No perderte.

No anestesiarte.

No convertirte en alguien funcional pero vacío.

Porque al final, el presente es lo único real que tenemos.

La vida no ocurre hasta que todo esta resuelto.
No ocurre cuando finalmente te sientas listo/a.
No ocurre en la próxima versión de ti.

Ocurre aquí. HOY! ahora! frente a ti.

En este instante.

Y quizá todo comienza cuando te atreves a hacer una pausa lo suficientemente honesta como para preguntarte:

“La vida que estoy viviendo…
¿realmente se siente viva para mí?”

Te abrazo y te leo en los comentarios…

Sin posts

Read the original on leslievillatoro.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.