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Después de nueve en el mar y en condiciones insanas, los 5.000 marineros y soldados a bordo del USS Abraham Lincoln, uno de los portaaviones más grandes de la flota de Estados Unidos, han iniciado este jueves el viaje de regreso a San Diego, la ciudad costera del sur de California. Para continuar su misión en Oriente Medio, con motivo de la guerra de Irán, el Pentágono ha desplegado otro portaaviones, el USS George Washington. Así lo avanzó el domingo el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de Estados Unidos, en un artículo de opinión publicado en The Wall Street Journal, y han confirmado este jueves funcionarios de la Administración.
El deterioro de las condiciones de vida y la salud mental de la tripulación a bordo del portaaviones, que no ha hecho escala en ningún puerto en más de medio año –un nuevo récord de días consecutivos en el mar–, ha generado una gran controversia. A principios de este mes, varios legisladores demócratas pidieron explicaciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, después de que los medios especializados Stars and Stripes y Navy Times revelaran varios intentos de miembros de la tripulación de saltar por la borda, una información que el Pentágono ha negado de forma categórica.

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El senador Richard Blumenthal escribió una carta a Hegseth y al secretario interino de la Marina, Hung Cao, en la que expresó su “seria preocupación” por las condiciones de sus tropas. “Ha habido informes generalizados sobre escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de fontanería, deterioro de la salud mental, problemas relacionados con la seguridad de la cubierta”, enumeró el senador demócrata en su escrito. Además, se han producido “interrupciones en el sistema de correo, que han provocado que muchos paquetes de ayuda enviados al barco se pierdan durante meses mientras estaban en tránsito”.
La tripulación partió el 21 de noviembre del año pasado de San Diego y ha pasado desde entonces 272 días en el mar, salvo una escala en Guam y otra en Omán para reabastecerse. Su trayecto de vuelta a casa los mantendrá a bordo otras cuatro o cinco semanas, en las que todavía podrían empeorar las condiciones.
“Buen viaje y disfruten pronto del reencuentro, bien merecido”, escribió el almirante Cooper en su artículo de opinión. En un mensaje en la misma línea, el Mando Central de EE.UU. deseó al Lincoln “vientos favorables y mares en popa” y ha informado este jueves que el despliegue del USS George Washington ya se completó el miércoles.
El Pentágono tiene 20 buques de guerra desplegados en Oriente Medio, donde mantiene el bloqueo naval contra Irán
Con este, son 20 los buques de guerra desplegados por el Pentágono en Oriente Medio, alrededor del Golfo Pérsico, desde donde los soldados estadounidenses están haciendo cumplir el bloqueo naval estadounidense impuesto sobre los puertos iraníes el mes pasado.
Pese a las informaciones generalizadas sobre las condiciones de vida del Abraham Lincoln, incluidos mensajes de sus tripulantes publicados por sus familiares en los que se relataba la inseguridad e insalubridad, el Pentágono siempre negó la mayor. El secretario de Defensa, Hegseth, aseguró que las acusaciones eran “completamente tergiversadas” y añadió que se estaba asegurando de que “cada barco, cada tripulación y cada capitán tengan todo lo que podemos proporcionarles en todo momento”.
La situación generó un fuerte escrutinio, especialmente por parte de legisladores demócratas. Entre ellos, el senador Mark Kelly, que antes de entrar en política estuvo desplegado a bordo del portaaviones USS Midway como aviador naval y participó en 39 misiones de combate en la guerra del Golfo Pérsico. “Los informes del USS Abraham Lincoln sobre múltiples marineros que intentaron arrojarse al mar son perturbadores. Los despliegues largos son difíciles. Son mucho más difíciles cuando la misión no está bien definida y no hay un final a la vista”, publicó el senador a través de la red social X.
La tripulación zarpó tres meses antes del inicio de la campaña militar conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán. Trump dijo en un inicio que iba a ser una “excursión” de dos semanas, plazo que después alargó a “cuatro o cinco”. Pero seis meses después Washington no ha logrado cumplir ninguno de sus objetivos estratégicos: el régimen de los ayatolás sigue en pie y reforzado por su bloqueo del estrecho de Ormuz, no ha renunciado de forma definitiva a su programa nuclear, y sus milicias aliadas mantienen capacidad de ataque contra bases estadounidenses y aliados en el Golfo.


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