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Seis años después de renunciar a sus funciones como miembros de la familia real británica y de mudarse a Canadá y luego a California para iniciar una nueva vida, la prensa británica anunció ayer que los duques de Sussex volverán a residir en el Reino Unido en los próximos días o semanas de forma estable y permanente.
Desde que pegaron la espantá en enero del 2020, el príncipe Enrique y Meghan Markle no habían dado pistas de sus deseos de volver a Inglaterra. Apenas visitaron el país mientras libraban una batalla en los tribunales para que el ministerio del Interior británico les costeara la seguridad cuando se encontraran en el Reino Unido, un pleito en el que hasta la fecha no han obtenido una sola resolución favorable, y este nuevo movimiento evidencia el porqué.
El remate a estos seis años de distancia geográfica, institucional y familiar, en los que también han estado a la gresca con los tabloides británicos por su privacidad, es volver al país que abandonaron y del que han estado afirmando cada vez que tenían oportunidad que no es un lugar seguro para ellos ni para sus hijos. El príncipe Enrique llegó a declarar que se sentía más seguro en una visita a la Ucrania en guerra que en Londres.
Mientras los Sussex formaban parte de la familia real en funciones se movían en un terreno peligroso a caballo entre los privilegios de la corte británica y su intención de tener una vida lo más privada posible, con agenda propia y un proceder demasiado diferente de la rígida institución que es la corona británica.

Pero este regreso al Reino Unido no revierte las cláusulas del Megxit. Los Sussex no tendrán agenda oficial y les espera una posición muy incierta en la jerarquía de la familia real. Ya veremos hasta qué punto están dispuestos a aguantar los posibles desplantes.
Al parecer, el príncipe británico y su familia establecerán su nuevo hogar en una residencia privada, ajena a las propiedades reales de los Windsor, fuera de Londres, y ya habrían inscrito al príncipe Archie (7) y a la princesa Lilibet (5) en escuelas británicas para el inminente inicio del curso escolar.
El distanciamiento entre Enrique y Guillermo es total tras las revelaciones privadas de los últimos años y el traslado de los Sussex
En cuanto a las pugnas familiares, con las aguas bastante calmadas durante los últimos meses por tener un océano y varios husos horarios de por medio, es previsible que se reaviven. El distanciamiento entre Enrique y Guillermo es total tras las revelaciones privadas de los últimos años y el traslado de los Sussex genera una situación incómoda tanto para los príncipes de Gales como para el rey. Cada futuro gesto, encuentro familiar, invitación o ausencia será observada al milímetro.

La última vez que se vio en público a los príncipes de Gales junto a los Sussex fue tras la muerte de la reina Isabel II, en el 2022, y medios británicos deslizan que Guillermo, que acaba de llegar al castillo de Balmoral para la última etapa de sus vacaciones, estaría furioso por la decisión repentina de su hermano, que, al parecer, se la habría comunicado a su padre el pasado domingo.
Solo quedaría conocer la causa que les ha llevado a regresar al reino del que salieron pitando. Parte de la prensa británica apunta que querrían criar allí a sus hijos, y otros más punzantes señalan su falta de éxito empresarial y monetario en Estados Unidos, que habría llevado a la pareja de nuevo al punto de partida. Vuelvan por voluntad propia o vuelvan resignados, lo cierto es que se avecinan nuevos capítulos para una familia real que nunca ha sabido cerrar del todo el expediente Sussex

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