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Escribir y ser joven · Jun 19, 2026

Carta de amor al 2016

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Laura Leonelli · Escribir y ser joven

Desde que nos tomamos las uvas ha habido un trend que se ha apoderado de todas las redes sociales sin descanso y con una sola y simple premisa: la vuelta del 2016. Parece sencillo. Pero no había ocurrido antes. En 2025 no volvió 2015, y en 2022 tampoco volvió 2012. ¿Qué hace que 2016 sea tan especial? Yo lo tengo claro.

Ese verano me fui a Los Ángeles a estudiar inglés. ¿Se puede vivir un 2016 más 2016 que en pleno L.A. durante el verano estrella de las mechas californianas?

Gorra de béisbol, bandera americana, playa y pelo en la cara.

Por la mañana caminaba por amplias y limpias aceras con franjas de césped a los lados hasta la parada del autobús, que me llevaba hasta la academia. (Por cierto, para pararlo donde te ibas a bajar, en vez de los típicos botones de STOP en las barras, tenías que tirar de una cuerda fina que rodeaba el vehículo a la altura de la ventana. A veces creemos que en Estados Unidos van un paso por delante… en este caso sí, pero no en tecnología sino en funcionalidad —y estética).

En esa época tenía yo un Iphone 6 precioso, blanco, con un botón maravilloso que a día de hoy aún echo de menos. También tenía unos auriculares de cable (cómo no). Me sentaba en la última fila y abría el Spotify pre-bola de discoteca.

Y si te digo… “We were staying in Paris…” ¿tú me dices “to get away from your parents, and I thought wow”? Seguramente. El verano de las preguntas de Justin Bieber, el “what do you mean?” o el “is it too late now to say sorry?”, del éxito absoluto de Twenty One Pilots, de un nuevo y magistral álbum de The 1975, y de Frank Ocean, del “Hello” de Adele, del “Once I was seven years old”, y sí, también del “I took a pill in Ibiza”. Drake nos obligó a bailar con “One Dance”, pero ahí no acabó la cosa, seguimos con su “Hotline bling” (🤙🏼), comimos “Cake by the ocean”, lloramos con “I hate u, I love u”, The Weeknd y Daft Punk parieron “Starboy”, Coldplay nos regaló un clasicazo (sí, hablo de “Hymn for the weekend”), Charlie Puth arrancaba... Y también hubo amor… ¡Shawn Mendes y Camila Cabello! ¡ZAYN y Gigi Hadid! Y en el podio: Ariana Grande, Selena Gomez y la incombatible Taylor Swift. En ese sentido, 2026 sí es una clara réplica de 2016. Sobre todo porque de momento 2026 está siendo “Work, work, work, work, work, work” y eso ya lo anunciaba Rihanna entonces…

Pero hace 10 años no era más que un estribillo.

Por la ventana pasan altas palmeras una tras otra como si alguien las hubiese dispuesto así con la facilidad de quien diseña usando un videojuego. El asiento se humedece, es pleno julio y llevo los shorts más ajustados que he tenido en la vida. Es 2016 así que no me gustan mis piernas. No tengo ningún tipo de agujero o espacio entre los muslos al juntarlos y es bien sabido que ese es el chivato que revela la belleza de una mujer. Todas lo sabemos. Pero estamos en Los Ángeles, tienes dieciséis años y vas a tener que, al menos, intentar encajar. Es el verano de tu vida, no puedes desaprovecharlo. Tienes que ponerte unos shorts.

2016: mechas californianas, Converse y palmeras.

También me suda la nuca y caen las gotas hasta la cintura, marcándose a través de la camiseta. No puedo recogerme el pelo porque lo tengo largo y solo de esta manera puede apreciarse el degradado de castaño a rubio del que me siento tan orgullosa. Benditas mechas californianas, escudo de la inseguridad facial. ¿Foto? No me saques a mí, saca mi melena.

En el camino voy mirando las fotos que nos hicimos ayer en la playa con la pandilla de estudiantes. De espaldas y con las manos levantadas mi amiga y yo escribimos la palabra “love”, cada una una letra: L O V E. Somos definitivamente las adolescentes más guays de Venice Beach. Ella lleva un short rojo de lifeguard (socorrista) que le marca un culito muy respingón, yo los mismos que hoy, deshilachados por abajo, las dos miramos hacia el cielo para que el pelo nos llegue hasta la cadera. Sigo pasando. En ninguna sonrío porque llevo brackets. El peor verano para llevar brackets fue sin duda el de 2016, y si pude superarlo, puedo superar cualquier cosa.

Abro Snapchat y envío mis streaks del día, recibo la satisfacción de añadir un fuego más al lado del nombre de mis mejores amigas. Las fotos en sí no tienen nada de especial, filtro de perrito, filtro de gatito… Os dejo un ejemplo:

En el bus, con mis auriculares de cable y mi pelo largo en llamas (y con brackets, claro).

En 2016 me compré mis primeras Vans, Old Skool, por supuesto. (Aunque me quedé con las ganas de tener un par con las llamas de fuego. Y una sudadera gris de Thrasher.) Pero yo era una pringada, y seguramente aún lo soy. Pensaba que unas Vans y una sudadera me harían menos pringada. Al final acabé siendo una pringada en Vans y sudadera, aunque muy feliz porque me tragué mi propia mentira y gracias a aquel disfraz conseguí ganar algo de confianza y bastante autoestima.

Quien diga que la moda es una pantomima debe ser una persona con una larga lista de traumas. Alguien que celebra haber ido “a contracorriente” toda su vida. Sufridores. Víctimas del sistema. Eternos insatisfechos, en realidad.

Atención. Yo caí en la supuesta “trampa” y podría ser perfectamente de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Me puse unos shorts a pesar de creer que no tenía el cuerpo para ellos (qué equivocada estaba), lucí mi pelazo con orgullo, me vestí a diario con el uniforme de “guay”, pequeños truquitos, dosis de seguridad y energía que, sin saberlo, me preparaban para el camino hacia crear mi propia personalidad, desarrollar mi gusto.

Tienes que encontrar algún tipo de refugio antes de construirte una casa. No podrás poner ladrillos bajo la tormenta, y ¿dónde dormirás si aún no has colocado el techo? En definitiva, si encontrar un refugio temporal que te permita planear tu próximo hogar significa “ser uno más del rebaño”, entonces dejadme ser una oveja feliz. Y oye, dicen que quien va solo llega más rápido, sí, pero quien va acompañado llega más lejos.

Vans y shorts. Graffitis y piernas kilométricas.

Oh 2016. ¿Qué “modas” estaré siguiendo hoy como los reyes de oriente a su estrella fugaz? Soy (o quiero ser) una clean girl. ¿Hablaré de ello de aquí a 10 años? ¿Qué me depararán las tendencias futuras?

Sea como sea, espero poder hablar sobre ellas con la misma nostalgia y el mismo agradecimiento con el que lo hago hoy. Si pudiera despertarme mañana y empezar el año 2016 de nuevo, lo haría sin pestañear.

Bendito sea cuarto de la ESO. Benditas sean las actividades extraescolares, las convivencias, las películas de Marvel, los vídeoclips VEVO en Youtube, las revistas en la playa, las pegatinas de discotecas de Ibiza, las fotos vintage en Retrica, los Videostars, el Dubsmash, Vine, Candy Crush, comprarse una canción en iTunes por 0,99€, marcarse un buen dab, y finalmente, aunque no menos importante, bendito sea organizar un mannequin challenge: épico.

Gracias por leerme, compis. Os quiero :) ¿Qué andabais vosotros haciendo allá por el 2k16?

Read the original on lauraleonelli.substack.com

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