Honestamente…
Llevo tiempo queriendo escribir uno de estos. Y hoy, después de quién sabe cuánto tiempo teniendo Substack por fin encontré el botón para escribir un artículo!🥹
Así que aquí estoy.
No sé si esto será un artículo, una reflexión o simplemente un pedacito de mi historia. Pero sí sé que nace de algo que me ha dado muchas vueltas en los últimos años.
Durante mucho tiempo pensé que estaba viviendo…
Trabajaba.
Corría de un lado a otro.
Cumplía con lo que se suponía que tenía que hacer.
Me distraía cuando me sentía mal.
Esperaba que el tiempo acomodara las cosas.
Y le llamaba vida.
Hasta que un día entendí que muchas veces no estaba viviendo. Estaba sobreviviendo. O quizás… estaba escapando.
Escapando del silencio.
De sentarme conmigo.
De hacerme preguntas incómodas.
De mirar de frente cosas que llevaba años evitando.
Y lo curioso es que desde afuera todo parecía normal. Porque uno puede seguir funcionando mientras por dentro está completamente desconectado de sí mismo.
Fue ahí cuando empecé a descubrir algo que cambió mi manera de ver la vida. No siempre necesitamos hacer más. A veces necesitamos detenernos. Porque cuando dejamos de correr, empezamos a escuchar.
Y muchas de las respuestas que llevábamos tanto tiempo buscando afuera… ya estaban dentro.
Hoy mi vida se ve muy diferente. No porque todo sea perfecto. No porque ya tenga todas las respuestas. Sino porque aprendí a no seguir huyendo de mí.
Y esa, para mí... ha sido una de las formas más honestas de empezar a vivir.
Porque ahora me hago una pregunta que antes nunca me hacía:
¿Esto me está acercando a mí… o me está ayudando a escapar de mí?
Creo que muchas veces llamamos "vivir" a cosas que en realidad, solo nos mantienen ocupados y distraídos.
Nos acostumbramos tanto al ruido, a la prisa, a hacer por hacer, que olvidamos cómo se siente simplemente estar presentes.
Y quizás… la vida no está pidiéndonos hacer más. Quizás solo nos está invitando una y otra vez, a volver al presente... a volver a nosotros mismos.
Si llegaste hasta aquí, te quiero dejar una invitación…
Hoy, haz una pausa.
Respira profundo.
Observa cómo te sientes sin intentar cambiar nada.
Y simplemente quédate contigo unos minutos. A veces, ese pequeño espacio de presencia es donde todo empieza a cambiar.
Gracias por estar aquí🤍
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