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The Journal · Jun 14, 2026

¿Desde qué lugar estás tomando tus decisiones?

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Julia Úbeda · The Journal

Que vivimos inmersos en bastante ruido mental, es un hecho.

Que a veces parece que vamos como pollos sin cabeza, ajetreados, preocupados, metidos en el hacer constante y preguntándonos qué es lo siguiente, también.

Y aun así, no me parece que sea algo por lo que haya que preocuparse de más. Es algo que simplemente, hay que vigilar.

Lo que sí me preocuparía es si ese ruido mental incesante, esas voces contradictorias en nuestra cabeza o la necesidad de hacer y producir, gobernasen nuestros días y cada una de las decisiones que tomamos.

Hace unos días, durante uno de mis workshops de escritura planteé la siguiente pregunta: ¿desde qué lugar estás tomando tus decisiones? Fue una pregunta sobre la cual, nos quedamos después debatiendo.

Porque podemos tener mucha verborrea mental y aún así, tomar decisiones conscientes que nos acercan a aquello que deseamos. Pero también podemos experimentar una mente aparentemente tranquila y estable pero tomar decisiones gobernadas por el miedo o por la preocupación.

Michael A. Singer habla de esto en su libro “Libera tu Alma”. No habla exactamente del proceso de la toma de decisiones pero su trabajo gira en torno a la diferencia entre vivir en apertura o en contracción.

Una decisión tomada desde el miedo o la contracción suele ser una decisión tomada para evitar sentir algo. Y surge precisamente de un intento constante de protegernos de eso que no queremos sentir. Evitar el rechazo, evitar sentir incertidumbre o incomodidad. Eludir la sensación de fracaso o de pérdida.

Son decisiones que de alguna manera, buscan controlar o manipular el resultado aunque sea de forma sutil. A veces aparece la necesidad de actuar rápido para cerrar con eso que nos incomoda. Otras veces, estas decisiones se sienten como una evasión. Postergamos el tomarlas porque asumimos que no nos gusta dónde nos pueden llevar. Miramos hacia otro lado. Lo dejamos pasar. No tomamos acción.

Pero…no decidir, también es decidir.

Por otro lado, las decisiones que se toman desde la apertura y las ganas de expansión, son esas decisiones que nos acercan a lo que realmente queremos. Y muchas veces, no suelen ser las decisiones más fáciles de tomar. Ni las más cómodas. No las elegimos porque tengamos garantías. Al contrario, las elegimos a pesar de no tener garantías porque algo dentro de nosotros, nos susurra que ese es el siguiente paso. Requieren de confianza.

Al tomarlas, hay una sensación de expansión, espacio o alivio. Una sensación que aparece incluso en medio del caos que pueden llegar a generar. Porque a menudo, estas decisiones, desordenan un poco tu vida.

Gary Zukav, en su libro de ‘The Seat of the Soul’, también diferencia entre las decisiones tomadas desde el miedo o la contracción y las decisiones tomadas desde el amor o la apertura.

Las decisiones tomadas desde el amor, según Zukav, buscan la verdad. El amor está dispuesto a encontrarse y atravesar lo que aparezca. El amor pregunta…¿es esto cierto para mí ahora? Las decisiones tomadas desde el miedo, buscan la seguridad a toda costa, buscan controlar el resultado. El miedo pregunta…¿y si sale mal? ¿y si me equivoco? ¿y si no hay vuelta atrás?

Observa alguna decisión que hayas tomado recientemente y pregúntate:

  • ¿Esta decisión hace que me sienta expandido o contraído?

  • ¿Me acerca a lo que quiero conseguir o sólo me aleja de algo que no quiero sentir?

  • ¿Estoy construyendo una vida más verdadera en este momento o simplemente una vida más segura?

Porque todo depende del momento vital que estemos atravesando y de nuestras circunstancias personales. Lo que importa, es que seamos conscientes. Porque a veces sí necesitamos esa seguridad a toda costa. A veces, la vida golpea y necesitamos protección porque nos sentimos devastados. Ahí no vamos a tomar decisiones expansivas. Ahí vamos a elegir lo que necesitemos en ese momento: sobrevivir.

A veces, simplemente no estamos listos para dar el siguiente paso. Queremos pensar que llegará, pero por el momento, todavía necesitamos aunar fuerzas.

Y esto es lo interesante: no son las decisiones en sí las que determinan si estamos actuando desde la expansión o desde la contracción. Es el lugar interno desde el que las tomamos.

  • Mudarse a otro país puede ser una decisión expansiva para alguien que siente curiosidad, ganas de explorar o el impulso de abrir una nueva etapa. Pero esa misma mudanza puede nacer del miedo si lo que buscamos es escapar de una situación incómoda que no queremos mirar de frente.

  • Lo mismo ocurre con una conversación difícil. A veces tenerla es un acto de valentía y apertura. Otras veces, guardar silencio durante un tiempo también es valiente si todavía necesitamos espacio para entender qué sentimos realmente.

  • Publicar un texto puede ser una forma de compartir algo valioso con el mundo. O una manera de buscar validación externa. Del mismo modo que no publicarlo puede responder al miedo al juicio... o a la intuición de que todavía no está listo para ver la luz.

Pues eso.

Que no hay decisiones malas o buenas. Lo importante es contarse verdad. Porque cuando sabemos desde que lugar elegimos, estamos eligiendo desde nuestra libertad. Sea como sea que la libertad se vea para ti en este momento de tu vida.

Después de estos meses en transición, he decidido volver en otoño a España. Sinceramente, no se siente como la decisión más expansiva de mi vida. Pero sí puedo asegurar que es lo que necesito ahora. He observado mis necesidades actuales y España, me las sigue cubriendo. No lo hace de esa manera pletórica como a mi mente le gustaría imaginar. Pero la realidad es que las decisiones más impactantes de mi vida, se ven suaves. No es una decisión tomada desde el miedo, ni tampoco me acerca necesariamente a aquello que deseo, pero me trae paz. Y por ahora, eso es lo que más valoro.

Para cerrar, te propongo un ejercicio.

Puedes hacerlo escribiendo o simplemente visualizando en silencio.

Piensa en 3 decisiones importantes que hayas tomado en los últimos meses. No tienen porqué haberte cambiado la vida pero sí haber tenido algún tipo de impacto.

Obsérvalas una por una.

  • ¿Desde qué lugar fueron tomadas? ¿Buscaban expansión o protección?

  • ¿Buscabas más verdad al tomarlas o más seguridad?

  • ¿Había una parte de ti intentando evitar una emoción concreta?

  • ¿Cómo se sintió el tomarlas? ¿Cómodo o incómodo?

  • ¿Había calma detrás de ellas o urgencia?

Y si hoy tuvieses que volver a tomar esa decisión… ¿la tomarías desde el mismo lugar?

Si te apetece compartir, te leo en comentarios.

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Con amor,

Julia 💛

P.D. Si quieres trabajar conmigo 1 a 1, puedes ver mis servicios de consultoría creativa en mi web (tanto los acompañamientos de Substack 1 a 1 como las mentorías).

Si estás interesad@ en atravesar conmigo (de la mano de la escritura y la meditación) tu proceso de transición íntimo y personal, escríbeme a info@juliaubeda.com✨

Read the original on juliaubeda.substack.com

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