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Iniciamos este episodio con esta frase que dice, la metamorfosis no ocurre cuando todo sale bien, ocurre cuando decides seguir adelante, incluso en los días en los que dudas de ti mismo. Este episodio se vuelve muy personal y es que, ¿cómo salir del bloqueo mental sin perder nuestra esencia cuando estamos en el trabajo? Cuando el tiempo y las emociones juegan en nuestra contra. Hoy no quiero hablarte de la creatividad desde los libros o desde la teoría. Quiero hablarte desde esos días en los que miramos la pantalla durante una hora y no sale ni una sola idea. De esos momentos en los que tienes cinco entregas, tres clientes esperando una respuesta y el reloj parece correr más rápido que cualquier otra persona. Porque sí, la creatividad también se cansa. Y cuando eso pasa, muchas veces creemos que ya no somos buenos en lo que hacemos. Nos frustramos. Cuando en realidad lo único que necesitamos es detenernos unos minutos. Todos pensamos que la creatividad es un talento.
Yo creo que no. Creo que la creatividad es un estado. Cuando nuestra mente está tranquila, las ideas aparecen. Cuando estamos agotados, las ideas simplemente dejan de fluir. Y no porque no existan, sino porque el ruido mental no nos deja escucharlas. El enemigo silencioso no siempre es el cliente, no siempre es la fecha de entrega. Muchas veces somos nosotros. Es el estrés, la ansiedad, la presión por hacer todo perfecto, el miedo a equivocarnos. Las emociones tienen mucho más impacto en nuestro trabajo del que estamos dispuestos a aceptar. Y nadie nos enseña esto cuando empezamos nuestra carrera. Eso no lo aprendemos en el salón. Y es complicado, es difícil, pero es natural. Los clientes no siempre ven lo que ocurre detrás. Ellos reciben un diseño, una campaña, un video, una estrategia, pero pocas veces ven las horas de investigación, las ideas descartadas, los cambios de último momento, las reuniones, las llamadas y, aún así, esperan excelencia.
Y tienen todo el derecho, están pagando por ello. Porque nos contrataron para resolver un problema, o para ampliarles un panorama, o mostrarles algunas alternativas creativas. Pero nosotros también tenemos derecho a comunicar cuando un plazo ya no es realista, o cuando un cambio implica rehacer parte del trabajo. Ser asertivo no es ser conflictivo, es aprender a decir la verdad con respeto. ¿Qué hago entonces cuando me bloqueo, cuando ya no tengo ideas, cuando ya siento que ya no tengo nada que dar? ¿Cuando siento que no puedo pensar? Me detengo, trato y procuro mantener la mente en blanco. Me levanto, camino, escucho música, algo completamente diferente a lo que estoy produciendo. Salgo cinco minutos, si hay naturaleza en buena hora, Porque entendí que una mente saturada no produce mejores ideas. Descansar no es perder el tiempo. A veces es la forma más inteligente de avanzar.
La inteligencia emocional también es productividad. No todas las crisis son laborales. Muchas empiezan en casa. Una preocupación, un problema económico, una discusión, una pérdida. Y llegamos al trabajo intentando actuar como si nada. Y somos expertos en esto. Como diría alguien, la función debe continuar. Pero la mente no funciona así. Por eso es tan importante conocernos, aprender a respirar de manera consciente, pedir ayuda, hablar cuando sea necesario y entender que cuidar nuestra salud emocional también es cuidar nuestro trabajo. Si hoy te sientes bloqueado, quiero recordarte algo, no eres menos creativo, no perdiste tu talento, solo necesita volver a escucharte, porque las mejores ideas no nacen del caos, nacen de una mente que encontró Un momento de calma. Soy José Bautista. Gracias por acompañarme en este episodio de Metamorfosis. Y recuerda, cambia tu mente y cambiarás tu vida.

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