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Libro de Deuteronomio, capítulo, ¿qué decíamos? 26.1 a 29.8, es la porción de esta semana, que es cuando entres, que se llama Kitabó, que es la paracha número 50, nos quedan cuatro paracha, cuatro porciones nada más, para terminar y volver a atorar. Y decimos, ¿por qué estos tiempos, vamos llegando a los tiempos que va siendo para nosotros profético? Cada vez vemos la revelación, ¿por qué todos estos tiempos de angustia, de dificultades? Porque es el tiempo que se tiene que manifestar, todas estas cosas se tienen que manifestar. Y leíamos en Lucas capítulo 21, ¿se acuerdan? Leíamos en Lucas capítulo 21 todas las cosas que deben suceder. Y nos hace una pregunta, ¿cuándo sucederán estas cosas? Y Mateo nos habla de señales, dinos cuándo van a suceder.
Y Luca nos da algo muy especial, nos habla muy directo y nos empieza a decir de una forma muy especial. antes de que vengan las cosas verdaderas, lo cierto, lo que ahorita vemos por espejos, por sombras, vemos todo esto, pero dice la Escritura que tenemos que tener paciencia para ganar nuestras almas, no desesperarnos, porque algunos van a buscar aquí, él o allá, nos van a decir, aquí está el Mesías, nosotros hicimos la verdadera iglesia, le van a decir, nosotros hicimos, pero nosotros no seguimos iglesias, no seguimos hombres. Nosotros debemos afianzar nuestra mirada en aquel que nos dio la salvación. Este es nuestro punto de vista, ¿verdad? Porque solamente hay una puerta y esa es Yeshua. Esa es la puerta para nosotros. ¿Qué más nos dice aquí? En capítulo 21 de Lucas nos dice algo muy especial. Versículo 34, esto es para nosotros. Mirar también por vosotros mismos. Que vuestros corazones no se carguen, ¿de qué? ¿De qué? ¿Qué dice? A ver, ya no tienen, bueno, a ver, tú más estoy leyendo yo solo, díganme por qué. A lo mejor yo estoy diciendo, es lo que dijo el pastor, no lo que, ¿verdad? Porque a veces decimos, es lo que está diciendo.
No, vean lo que está diciendo la Escritura. Mateo, no va a Lucas, capítulo 21, versículo 34, también nos habla acerca de las señales también. Cada uno dice. Y en vuestros corazones. De los afanes de esta vida. Aquel día y venga sobre vosotros aquel día. Vean ustedes cómo está el mundo. Vea ustedes alrededor cómo está haciendo todo esto, están comiendo en fiestas, en banquetes, cada vez se preparan más en las fiestas para disfrutar de la carne, de amistades, en vez de preparar su corazón delante de Dios. La gente ya está preparando para la fiesta fulana, para la mangana, pero no se prepara su corazón para estar delante de Dios. No os afanéis, dice el Eterno, no os afanéis por las cosas materiales. Vean, es importante ver que nuestra redención ya está cerca. Dice aquí la Escritura, versículo 28, cuando estas cosas, ¿qué cosas? Terremotos, hambres, ¿qué más? Cuando el nombre dice, aparezcan muchos falsos profetas, líderes, religiosos, todo tipo de personas aparezcan, estas cosas, dice, cuando estas cosas comiencen a suceder.
Erguíos y levantaban vuestro cabeza porque vuestra redención está cerca. ¿Qué quiere decir esto? Que el Eterno está cerca. Usted dice, bueno, ¿y por qué tanto temblor? ¿Y por qué tanto? Yo a veces le decía, ¿por qué tanto estas cosas? Y vamos a ver, lo hemos leído, lo estamos leyendo en un salmo, en el salmo 114, lo estamos leyendo. Y el Eterno me dijo, ahí lo estás leyendo y no sabes por qué. Vamos al salmo 114. versículo 3, vamos a leerlo de 3 al 7, vean, vamos a irlo despacio, el mar lo vio, el Jordán se volvió atrás, los montes saltaron como carneros, y los collados como corderitos, que tuviste, o mar tuviste, y tú Jordán que te volviste atrás, o montes, ¿por qué saltaste como carneros y vosotros collados? Ahora dice, vea lo que está diciendo. A la presencia de quién? A la presencia del Dios.

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