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Jerusalem Predicaciones · Jun 28, 2026

2026: Parashá Pinjas: El ejemplo de Pinjas (13-Tamuz-5786)

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Números capítulo 25 hasta el 31, que es la porción número 41 de la porción Pinjas. Nos habla acerca de este hombre que tiene un celo por los mandamientos, por las cosas sagradas, porque era un levita, pero él no ha sido declarado levita porque... Estaba muy chico cuando se dijo la bendición para los sacerdotes y los levitas. De ahí estaba muy pequeño para ser consagrado y por eso él tenía que tener una señal para ser un sacerdote del Eterno. Entonces, ¿cuáles son los cuanín? Los cuanín eran hombres que estaban al servicio del templo. Ellos estaban dedicados especialmente para eso. para cuidar y velar porque en los levitas tenían también Dos funciones, el de guardar el templo y de trasladarlo. Ellos se encargaban de así de cuidar noche y día, como lo vimos en el Salmo 134, que bendecir al Eterno a todos los que están en la casa del Eterno. Ellos permanecían, como lo hizo también el profeta, digo, el sacerdote Elí. ¿Se acuerdan ustedes del sacerdote Elí? Que estaba allí un pequeño, que su mamá lo dedicó al templo.

Y eso era señal de que tenía que haber personas cuidando el templo. Y esto es lo que nos enseña que había hombres durmiendo en el templo. Y también ellos tenían que tener turnos para poder velar y ser dedicados para las funciones de ahí. No se tenían que dejar así al olvido, porque a veces también se descuidaron mucho de las cosas del Eterno. No tenemos ese celo, esa verdad por eso. Y por eso el Eterno también se enciende y se enoja contra nosotros, porque nosotros no somos celosos de sus cosas. nosotros no nos ponemos la camiseta de él, decimos, ah, caray, pues yo amo al Eterno con todo mi corazón, yo lo amo con todo mi ser, porque los hombres que han dedicado su vida al Evangelio, o a las buenas nuevas, o al Reino del Eterno, han perdido la vida, muchos de ellos han perdido la vida para que el mensaje llegue a nosotros. Y nosotros tengamos en las manos algo bien valioso.

Si ellos no hubieran dado su vida, no tuviéramos esto, no tuviéramos salvación. Y no sabemos lo que tenemos en nuestras manos. Es cuando nuestros papás se esfuerzan por darnos a nosotros una buena herencia y nosotros la malgastamos, ¿acuerdan al hijo pródigo? Que en vez de saber lo que tenemos en nuestras manos, dice que no, la desbaratamos, la deshacemos y no la acabamos. Así el Eterno nos dice, así son mis palabras, para muchos no tienen interés, y sin embargo dice que aquí hubo un hombre que se llama Fines, del español aquí tenemos esta palabra, y del hebreo se llama Pinjas, y este hombre hace algo, un acto muy valiente, que todos los demás se quedan parados, pasmados de ver que el pecado entra a la congregación, que entra a la reunión, y nadie lo puede parar. Nos da igual hacer. Y este hombre dice que se levanta y va y mata a un príncipe y a una mujer, princesa de Madian. Los mata con una lanza, los atraviesa y se para el juicio de Dios.

Y mire, vamos a ver, vamos a ir viendo todo esto. ¿Por qué al Eterno le agradó esta acción? Porque dice, moraba Israel en Sitín. Es el capítulo 25 de Números. Y el pueblo comenzó a fornicar con las hijas de Madian. Fíjense cómo el pueblo del Eterno, por eso cuando está Diosioso, se para, estamos pensando cosas malas. Nuestra mente se hace un taller que no tiene nosotros una meta. Perdemos el tiempo cuando no tenemos nosotros la estabilidad o la meta. No sabemos a qué estamos sirviendo. Es aquel momento cuando el pueblo se estancó, moró en Sikkim. Y dice aquí, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios. Fíjense lo que estaban haciendo de sus dioses. Y el pueblo comió y se inclinó a sus dioses. Usted dice, ah, caray, ¿qué tiene de mal una comida de los dioses paganos, de las ofrendas paganas? ¿Qué tiene de malo? Dice aquí el Eterno que todo esto trae consecuencias, trae ira de Dios, porque él es un Dios celoso que tenemos que cuidar su santidad. Entonces, dice así, dice el versículo 3, así acudió el pueblo.

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