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En el chat, Mati Fernández escribió sugiriendo el tema del post de hoy, el guardián. Me encantó así que acá vamos.
El guardián es el rol que cumple el jugador que sigue la jugada por detrás de la bocha. Puede ser cualquier jugador, en cualquier posición de la cancha, generalmente a unos 5–10 metros de distancia.
Porque desde esa posición puede cumplir dos roles fundamentales: en ataque y en defensa.
Cuando atacamos, sobre todo por las bandas, el jugador con la bocha suele estar presionado, en espacios reducidos. En estos casos, el guardián cumple un rol clave: al estar por detrás, y fuera del “lío”, puede ver con claridad lo que ocurre en la jugada y, al mismo tiempo, tener una visión más amplia del resto de la cancha.
A este rol, Germán Orozco (ex entrenador de Los Leones) lo llama “ojos”. Este jugador actúa como los ojos de la jugada: el que da apoyo y puede decidir por dónde es mejor atacar, si continuar por ese sector o cambiar el punto de ataque.
El primer rol, como “ojos”, es mirar, decidir y comunicar. El siguiente, en muchos casos, es ser la opción de descarga: estar disponible para un pase hacia atrás, para “desagotar” la presión de la jugada. A veces, para seguir atacando cerca; otras, para limpiar, reciclar y empezar un nuevo ataque de cero.
El otro día, pensando en este post, apareció este gol de Wimbledon en Instagram. Un ejemplo hermoso del uso del guardián, que, tras una descarga, con una visión clara de la jugada, acelera hacia el arco y termina en gol. No pude incrustar el video correctamente, pero pertenece a @hockey_captured
Correcciones en el apoyo
Algo que ocurre mucho en esta fase, y que se puede mejorar, es la distancia del guardián con la bocha. En muchas ocasiones nos encimamos demasiado y, cuando descargamos, seguimos metidos en el mismo lío. A veces es mejor separarse un poco más, manteniendo el ángulo de pase, pero asegurando que, al recibir, estamos fuera del lío y podemos limpiar la jugada.
Este es un gran ejemplo de la distancia correcta: el pase saca la bocha del lío. Además, se combina con el rol de “ojos”. Miren cómo el jugador hace pre-scanning antes de recibir, entiende dónde está el espacio y, desde la recepción, ataca hacia el arco.
Este rol comienza cuando todavía tenemos la bocha.
En hockey, la mayoría de las jugadas de gol nacen en transiciones. Por eso es tan importante pensar en la prevención del contragolpe mientras tenemos la posesión.
Si atacamos bien, vamos a defender mejor.
Siempre me gusta decir que la mejor forma de defender las transiciones es no tenerlas. Y aunque suene a frase vacía, como “no demos cortos”, tiene un significado más profundo.
Las transiciones son peligrosas porque permiten acelerar con espacio.
Nuestro objetivo, entonces, es negar esa aceleración. No dar el espacio suficiente para que se genere.
En este contexto, el guardián cumple un rol clave. Al ser el jugador que sigue la jugada de cerca, está en una posición ideal para evitar esa aceleración. Si perdemos la bocha, será el primero en presionar.
En el video, si bien el guardián está un poco lejos, podemos ver como actúa frente a la pérdida, siendo el primer jugador en presionar y frenar la transición.
En contraste, una jugada sin guardián: una situación clara para acelerar para el rival.
Desde lo posicional ya entendimos la importancia del guardián en la prevención. Ahora vamos al detalle: cómo debe defender.
El error más común es querer ganar la bocha.
Y no me malinterpreten: no hay nada malo en ganarla. El problema es a qué costo.
A mí me gusta hablar de prioridades. La principal, absoluta, es no pasar de largo. Mantenerse en duelo.
Entonces, ¿por qué intentar ganar la bocha puede ser un error?
Porque al intentarlo, muchas veces asumimos demasiado riesgo. Y es ahí donde nos pueden eliminar.
Por eso, ante una pérdida, lo primero que le diría al guardián es que no intente ganarla. Que bloquee, que corra, que ralentice.
No tiene necesidad de ganar la bocha.
Es más importante hacer el ataque rival lento, dando tiempo a que lleguen más compañeros, canalizar hacia afuera para proteger el centro, e incluso esperar el error del rival.
Es un momento del juego en el que tenemos que ser “pesimistas”. Si no quitamos, pero nos mantenemos ordenados, a lo sumo retrocederemos en el campo, pero juntos. Si somos demasiado optimistas y queremos ganarla, podemos terminar acelerando el ataque rival y meternos en problemas.
Es una situación clásica de riesgo/recompensa: premio chico si ganamos la bocha, pero un costo muy alto si quedamos eliminados.
Miren nuevamente este video, donde el guardián actúa frente a la pérdida, pero ahora enfóquense en su actitud. Si bien es agresivo, tirando jab, en ningún momento arriesga perder el duelo. De hecho, termina haciendo infracción mientras corre hacia atrás. Es un gran ejemplo de cómo frenar el ataque sin exponerse.
Gracias de nuevo a Mati por su sugerencia. Si tienen temas que les gustaría que desarrolle no dejen de escribirme, por acá, o por la comunidad de WhatsApp.
Rama, un gran amigo, me mandó este reel que me encantó, y pasé a ver la charla completa. Es un Clank (programa de Varsky) con Santiago Bilinkis. Hablan de muchas cosas interesantes del deporte y la tecnología. Más que recomendable.
Nada más por hoy, como siempre, espero que les sirva.
Hasta la próxima!
Javi
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