El batchbrew es café de filtro para compartir. Lo mejor que tengo que darte, filtrado y para todos los gustos.
Sí, lo sé, la semana pasada no te mandé el batchbrew y lo siento. También es cierto que te confesé en la anterior que a veces necesitamos saber que tenemos el ancla echada y que, por mucho que nos esforcemos, es mejor rendirse, parar y disfrutar del paisaje.
Anota todo, joder.
Mira, este batch de hoy tendría una sección cojonudísima de no ser porque confié en mi buena memoria.
Error fatal.
Nunca confíes en tu memoria y menos para una idea, una emoción o una tarea.
Que en pleno año 2025 se nos olviden las cosas es un delito capital. Yo he hecho lo siguiente:
Echarme a la cartera que siempre llevo en el culo una pequeña libreta Moleskine y un bolígrafo. Puede ser del Tiger pero soy un vanidoso y me gustan las buenas. En la cartera también llevo siempre una pequeña navaja Leatherman, pero eso, para otro batch.
Crearme un acceso directo en el iPhone a “Nota rápida” de tal forma que si lo aprieto, me abre una nota.
Anota todo. O, por el momento, ten estos recursos a mano.
Si al cabo de un par de semanas no has tenido que apuntar nada, habrá podido ser por estas tres causas:
Tienes una memoria prodigiosa y te aplaudo por ello. Aun así, yo no me la jugaría y dejaría todo apuntadito.
No tienes nada que apuntar. En este caso, me preocuparía porque no estás pensando y reflexionando lo suficiente.
Estás teniendo ideas y no les estás haciendo caso porque crees que no valen nada.
Apunta las cosicas.
2026 sin quejas.
Me he escuchado a mí mismo quejarme estas Navidades demasiado y ahora, con un Tanqueray 0,0 y su tónica Zero, reflexionando mientras Mimi y los niños duermen, me doy asco a mí mismo.
¿Pero qué mierda es esta? La queja viene en cartón de marca blanca:
“¡Qué estrés quedarme con los peques en casa estas Navidades!”
Y sí, es cierto. Pero lo he dicho demasiadas veces. En el autobús cuando me he encontrado a alguien. A mis amigos, a mis padres, a otros padres.
¿Qué sentido tiene esa queja? ¿Qué reacción esperaba? ¿Condolencias? ¿Una palmada en la espalda? ¿Un abrazo?
No lo sé, pero lo he dicho y ahora quiero remendarlo. Un 2026 con menos quejas. He puesto “sin quejas” al principio, pero seguro que de algo me quejaré.
Voy a instalarme en el SOM (Sistema Operativo Mental) la siguiente automatización
“Queja X”
→ :// ¿Se puede solucionar?
→ Cmd SÍ → Actúa.
→ Cmd No → Apechuga
→ Cmd No lo sé → Pide ayuda
Los primeros días, seguramente me quejaré. Mucho. Pero por la noche haré el ejercicio de “reinicio del sistema SOM” con tres simples preguntas.
¿De qué me he quejado hoy?
¿Tenía solución?
¿Qué buscaba?
Ya veremos si funciona. Te voy contando.
Trump ha detenido/secuestrado/invitado a salir a la fuerza a Maduro.
No voy a hacerme el cuñado, que ya lo he hecho bastante en mis círculos más cercanos dándomelas de experto geoestratega, pero me alegro por mis amigos de Venezuela, que, con los que he ido hablando, me han manifestado su felicidad al recibir la noticia de que ese tipo esté fuera de su amado país.
Más allá del movimiento geopolítico, definitivamente, voy a reducir a la mínima expresión mi relación con las noticias. Ya era mínima, pero aún lo será menos.
En el caso de que nos encontremos o vayamos a vivir una Tercera Guerra Mundial, no va a parecerse en nada a las dos anteriores. Será, o ya lo es, una guerra de las emociones y la mentalidad.
La semana pasada terminé de leer “El último secreto” de Dan Brown. En él hablan de una conspiración de la CIA por manejar las mentes de la población para dominarnos. Un proyecto ultrasecreto desarrollado bajo el suelo de la ciudad de Praga y que pretende controlar “nuestras vibras”.
Ya está pasando.
¿Qué más da que te enteres o no? Si hay un apocalipsis, verás a la gente correr. Si hay otro apagón, créeme que te enterarás. Si detienen a tu presidente, alguien te lo contará.
Protege tu vibra, colega. Esto parece un mensaje barato al estilo New Age, pero lo siento así de corazón.
Hazlo como quieras.
Yo lo tengo claro: mis hijos, mi mujer, mi familia, mis amigos, mis proyectos, mi propósito. Quiero saber de ellos, luchar por ellos, vivir para ellos. También a ti, que decides leerme y consumirme, a saber Dios a qué fin.
Me la sudan ya los entierros en los que no me han dado vela.
“No hay arte más noble que el de hacer felices a los demás.” P.T. Barnum
Tengo un amigo, que también se llama Jano, que es payaso. Tiene una compañía de teatro y circo llamada Kinser. Una delicia. Fabricantes de sonrisas.
El otro día fuimos a ver su espectáculo navideño “A casa por Navidad”, si estás leyendo esto y vives en Zaragoza, hoy dan su último pase de estas Navidades.
Dicen que todos tenemos unos cuantos elfos en casa a los que hay que saber ver y disfrutar para recuperar el espíritu de la Navidad.
Vuelvo a la queja de antes y repaso mi particular Navidad siendo papá a jornada completa.
Menudo regalo de Dios poder vivirlo con ellos.
A veces el Grinch se ha apoderado de mis pensamientos y me ha sumado a la oleada general de queja y victimismo, pero ese no soy yo.
Yo soy el padre orgulloso de poder echar el ancla y pasar el tiempo con mis hijos. El que ha vuelto a recuperar la ilusión de preparar los paquetitos junto al árbol, de beberme los tres vasos de leche como un rey, de despertarme ilusionado por verles la cara al abrir sus regalos, de pasar tiempo con ellos.
Esto también pasará.
Y aquí estoy, en una noche tan especial, la Noche de Reyes, sentado frente al ordenador, acabándome la mandarina que Max le ha dejado a Baltasar y pegándole un último trago a mi cubata abstemio, dejándote a ti este particular regalo:
“Si no es la muerte lo que te asusta, sino el no haber empezado a vivir correctamente…, entonces serás digno del mundo que te creó.” Marco Aurelio.
Las Azúcar Moreno se equivocaban con su:
“Solo se vive una vez”
No es verdad.
“Solo se muere una vez. Pero vivir, deberíamos vivir todos los días.”
Te deseo un feliz Día de Reyes, una vuelta al trabajo con propósito y, como siempre, una buena vida.

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