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Isabella's Substack · Aug 3, 2026

Ese viaje antes de ser 5

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Isabella Eisenmann · Isabella's Substack

Hoy tenemos 28 semanas de embarazo, en no time seremos 5 y qué nostalgia que tengo. Tantas emociones mezcladas, tanta ilusión de estar completitos.

Me entró una necesidad de viajar juntos, de irnos a New York City (nuestro second home) y pasar un tiempo desconectados de todo, pero conectados entre nosotros. ¿Me explico? Sentí un impulso increíble de comprar los boletos sin pensarlo mucho.

Claro que cuando le conté a mi familia de mi idea, entraron las mil opiniones.
“Isabella, están locos, con ese panzón solos con los niños.”
“¿Cómo harán en el avión?”
“Daniel nunca ha viajado y tú así de enorme.”
“Van a acabar agotados, no hagan eso.”
“Y tú encinta con tus temas de las venas, Michael con su espalda...”

¿Escuché? Nope, not really jajaja.

No sé si esos comentarios fired something aún más fuerte en mí, porque dije: yo sí puedo. Es más, lo voy a hacer... and it’s gonna be great.

Así que aquí estamos, en un vuelo de casi seis horas, viajando a NYC con los tres hombres más importantes de mi vida y mi niña soñada en mi pancita.

I feel complete.

En este preciso momento todos duermen y yo feliz escribiendo, pondering y tan proud de que aquí estamos.

La verdad es que era una pausa que necesitaba. Una pausa del día a día caótico, del trabajo, de las mil actividades, de trabajo y de life in general.

Necesitaba poder caminar sin rumbo.
Necesitaba ver a Lucca descubrir una ciudad que siente como suya.
Necesitaba sorprenderme con Daniel y todo lo que ya entiende, aunque todavía diga pocas palabras.
Necesitaba un espacio para mis boys antes de que llegue Sabina. Antes de que nuestra vida cambie para siempre.

Y ahí entendí algo.

No estaba tratando de escaparme del caos. Estaba tratando de hacer una pausa para verlo todo con más claridad. Porque en unas semanas nuestra familia vuelve a cambiar.

Volveremos a empezar de cero con temas de leche, pampers, noches largas, horarios complicados y, aunque estoy contando los días para conocer a Sabina, también sé que esta versión de nosotros se está despidiendo.

Nunca más volveremos a ser esta familia de cuatro.

Y eso me dio una nostalgia inmensa.

A veces estamos tan emocionados esperando el siguiente capítulo que olvidamos despedirnos del que estamos viviendo. Como si la felicidad siempre estuviera en lo que viene y no en lo que todavía tenemos.

Este viaje fue exactamente eso.

No fue un babymoon.
Fue un four-moon.

Un gracias por estos años siendo cuatro.
Un abrazote apretado a esta etapa que, sin darme cuenta, ya esta llegando a su final.

...

Let’s fast forward a hoy.
Estamos de regreso en casa.

¿El viaje?
Fue perfecto.
Fue todo lo que soñé y más.

¿Cansada?
Oh yes.

Pero feliz, completa and so glad que lo hicimos.

Porque sí, hubo sueño.
Hubo muchas maletas.
Hubo buco berrinches.
Hubo caminatas eternas.
Hubo pies hinchados.
Hubo la espalda de Michael reclamando.
Hubo un embarazo de 28 semanas.

Y volvería a hacerlo exactamente igual.

Porque esos son los recuerdos que más valen la pena.
No los “perfectos”.

Sino los que uno decide vivir aunque no sea el momento “ideal”. Porque al final la vida nunca deja de pasar mientras esperamos que todo sea más fácil o en este caso, que los kids estén a esa edad “perfecta”.

Y algún día voy a mirar estas fotos y voy a pensar:
“Qué suerte tuvimos de hacer ese último viaje... antes de ser cinco.”

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Read the original on isabellaeisenmann.substack.com

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