El otro día, subimos a nuestras cuentas de Instagram y Twitter un enlace a NGL, que permite hacernos preguntas de forma anónima, por si puede facilitar la comunicación con algunas personas o sobre algunos temas. Una de las preguntas que llegó nos resultó tan interesante que necesitábamos más espacio que el que permiten esas plataformas, por lo que nos vamos a explayar (con vuestro permiso) por aquí. La pregunta fue:
Hay algo que no entiendo:
¿la psicoterapia basada en evidencia científica funciona diferente en alguna comunidad específica que con el resto de la población? Sí/No, ¿Por qué?
¿Habría alguna limitante? Sí/No, ¿Por qué?
Lo primero que queremos aclarar , es que no hay “una” psicoterapia basada en la evidencia científica, de hecho, hay varias. Nos vamos a limitar a aquella en la que nos encuadramos nosotres: el análisis de conducta.
Este funciona en base a principios y leyes de aprendizaje que son universales, en el sentido en que se aplican a toda la población humana (e incluso a toda especie animal). Por tanto, y a nivel teórico, estos principios no funcionan de forma diferente en base a la comunidad específica en la que nos centremos. Los estudios empíricos también apoyan estas ideas.
AHORA, os habréis dado cuenta de que cada une es de su madre y de su padre, es decir, hay diferencias individuales y sociales entre personas. Esto ocurre porque, aunque los principios y leyes tengan un funcionamiento universal, no siempre están presentes los mismos, en la misma combinación y nivel, con las mismas variables incluidas. Es algo tan complejo que, al final, dificulta y limita la elección de metodologías científicas que pueden encontrar diferencias entre poblaciones.
Es que les terapeutas tienen sesgos y los incluyen dentro de sus intervenciones. Quien os diga que la psicoterapia es y debe ser aséptica, no política y “objetiva”, sentimos deciros, os está mintiendo. Es imposible hacer eso, dado que un análisis funcional dependerá de aquellos elementos que se decidan evaluar, de qué forma se hace, qué importancia y función se les da dentro de las hipótesis, y esto también está influido por la “ideología” del terapeuta en cuestión. Porque, al final, son eso: hipótesis. Es bastante complicado que dos terapeutas hagan exactamente el mismo análisis funcional sobre el mismo caso.
Por tanto, consideramos que el principal “limitante” a la hora de que una disciplina se aplique por igual a todo el mundo es un poco el de siempre: las ideas preconcebidas de cada terapeuta. Al final, todes les psicólogues intentamos que nuestras consultas sean un espacio seguro, donde la persona pueda ser elle misme al completo para facilitar el cambio psicológico real y duradero.
Ahora, ¿esto es compatible con algunas de las prácticas, por desgracia, muy comunes que se llevan a cabo en nuestro país?
Como por ejemplo, asumir que, para que una persona esté “bien”, debe salir del armario en todos o la mayoría de sus contextos. O, simplemente, asumir que quiere hacerlo. Categorizar como conducta sexual de riesgo cualquiera que ocurra entre dos hombres, o establecer como objetivo terapéutico que la persona escoja UNA identidad y no se mueva de ella, porque de lo contrario “no se va a sentir segura”.
Todes les analistas de conducta nos guiamos por los mismos principios: Pero eso no significa que todes trabajemos igual. Conocemos a psicólogues INCREÍBLES, de los que hemos podido aprender y que nos han inspirado, que tienen muy claro cómo usar estos principios a favor de la persona, no en su contra. También conocemos a otres que no tanto.
Ojalá cada vez sean más los primeros.
Gracias por acompañarnos hasta aquí. Esperamos haber resuelto vuestras dudas al respecto, y si tenéis más recordad que podéis dirigiros a nuestras redes sociales donde estaremos encantades de respondéroslas.
¡Agradecemos tu confianza y esperamos seguir compartiendo bandeja de entrada contigo!
Un abrazote,
El equipo de PsiQUEER
Lucía, Gabriel y Paula
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