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ICEE Oficial · Jul 12, 2026

Tres características de un discípulo.

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Lee el podcast de Tres características de un discípulo.

Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Señor, te damos gracias de nuevo. Gracias por tu amor, tu bondad, por tu presencia. El día de hoy ha sido tan hermoso estar en congregación, adorándote, cantándote, Señor. Qué tiempo tan especial para ti. Te hemos dado, Señor, con honestidad y sinceridad de nuestras alabanzas. Pero también estamos dispuestos para que nos des de tu dirección, Señor, de tu palabra, Señor. Yo pongo mi vida, úsame, tan solo soy una vasija de barro, como dice el apóstol Pablo, para que la excelencia de gloria sea tuya. ni no mía, Señor, ni de ninguno de nosotros. La gloria es tuya, la honra es tuya. Gracias por esta casa, que te aman, Señor, esta casa que te sirve. Y Señor, bendícenos y direccionanos en todo espíritu de Dios. Tú tienes... toda la verdad y cuando tú estás hay libertad Espíritu de Dios continúa como has estado desde temprano en este lugar y gracias Señor quita cansancio quita distracciones y permite a nos estar atento tomando de las profundidades de tu palabra Señor esos tesoros escondidos muchas gracias te damos en el nombre de Jesús y todos decimos amén y amén de nuevo un aplauso Señor no podemos dejar de alabarle a él amén Podemos tomar nuestros asientos.

De antemano, quiero dar gracias a Dios por la vida de sus pastores. La verdad que le hemos conocido a ellos y han sido de mucha bendición para nuestra vida. Hemos hecho un clic y aún se han convertido en amigos y hermanos. Yo sé para un pastor el desafío que es invitar a alguien, ¿cierto? Al púlpito, porque un invitado puede ser usado por Dios de una manera muy linda o puede convertirse en alguien. que pueda hacer daño, ¿cierto? En 10 minutos se puede hacer daño. Entonces voy a tratar de ser lo más responsable posible con el Señor, con la palabra y con sus pastores. Ellos son una bendición, grandes anfitriones y cada uno de ustedes hemos conocido a algunos de los hermanos de esta casa y hemos visto el reflejo y el amor de Dios. Quería darle las gracias, honrarles y bendecirles desde Colombia. También quiero advertir, si alguna palabrita rara sale... Porque como, cierto, soy suramericano y colombiano me dicen, hey pastor, eso no se dice.

Entonces yo, ok, listo, listo. ¿Estamos? ¿Cierto? Vamos a estar muy atentos. Bueno, vamos a compartir un tema que tiene que ver, cierto, del discipulado, lo que Dios está haciendo en este tiempo. Pero no sin antes. Para comenzar con algo que me vino a la mente cuando estaba orando, estaba recordando a Alicia en el País de las Maravillas. No sé cuántos vieron a Alicia en el País de las Maravillas, levanten su manito, ¿cierto? ¿Cuántos recuerdan que Alicia va por un caminito, ella va saltando, ella va cantando, Alicia, y cuando llega a una encrucijada, hace sentido la palabra encrucijada, dos caminos, ella se detiene y se asusta y sale el conejo, ese conejito que está en esa película, y le dice, hola Alicia, ella, hola. Le dice, ¿por qué estás como asustada? Le dijo, no, es que iba por el camino cantando y me encontré dos caminos ahora. Y él le dijo, bueno, ¿y qué pasa? Dice, es que no sé qué camino coger. Y él le preguntó, ¿para dónde vas? Y ella dijo, no sé. Y él le dijo, toma cualquiera.

Y algo de lo que yo quiero hablarles hoy es de la importancia del propósito. Porque, amados. Estábamos cantando una canción y yo sé que cantar al Señor es bien hermoso. Pero nosotros decimos palabras que son un gran desafío, como por ejemplo, frases, vale la pena gastar nuestras vidas para Jesús. ¿En serio? No, es una pregunta porque considero que gastar nuestras vidas para Jesús implica, implica ser discípulo, implica rendir todo, implica decir Señor aquí estoy, implica aunque yo tenga una labor, una tarea que haya aprendido con mis manos, una profesión, todo poderle decirle al Señor, Señor. no tengo nada en esta tierra que no provenga de ti, todo proviene de ti y si quiero gastar mi vida, yo quiero ser como se dice vela, también acá una vela, cierto que se va derritiendo hasta que su luz se apague, hasta nuestro último suspiro, pero esto requiere nosotros poder entender el propósito que el Señor tiene en el lugar que estamos, no importa vuelvo y te digo tu labor, tu profesión, si eres un ama de casa que es uno de los trabajos más complejos y menos pagos,

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