Un amigo abogado se rió de él por teléfono.
“Bro, estás loco. Kraft tiene ejércitos de expertos, analistas, consultores… y ELLOS decidieron cerrar esa fábrica. Si la cierran, por algo será. Y además no tienes ni un centavo. ¿Por qué me haces perder el tiempo?”
El hombre al que le decían esto se llama Hamdi Ulukaya.
No tenía dinero, apenas hablaba inglés, y acababa de sacar de la basura un folleto arrugado, de esos de publicidad que todos tiramos sin ver, que anunciaba que Kraft remataba su vieja fábrica de yogurt.
Lo había tirado.
Pero algo adentro le dijo: regresa por él, aquí hay una oportunidad para ti.
¿Qué crees que hizo mi compadre?
No le hizo caso al experto.
Compró la fábrica.
Hamdi era un pastor de ovejas de las montañas de Turquía.
Llegó a Estados Unidos en 1994, refugiado, sin hablar una sola palabra de inglés.
Y en esa fábrica helada que todos daban por muerta, con cinco exempleados pintando las paredes a mano, arrancó Chobani, el yogurt que hoy vale más de 20 mil millones de dólares.
Pero quédate con la escena del abogado, porque ahí está la lección.
Sobre el papel, todos los expertos tenían razón:
la empresa más informada del mercado, con sus analistas y sus consultores, había decidido que ese negocio no servía.
Y aun así se equivocaron.
Porque el experto sabe muchísimo… de cómo han sido las cosas.
No de lo que tú eres capaz de construir.
Hace unas semanas cené con un hombre al que admiro mucho, dueño de un banco, que con los años se volvió mi mentor.
Me dijo una frase que no se me ha borrado:
“Ten mucho cuidado con los expertos. El expertise es una creencia limitante.”
Te encasillas
”yo soy especialista en esto, esto es lo mío”
y ahí te quedas.
Y él me decía:
si te obsesionas con un tema nuevo, en seis o doce meses te puedes volver un gran experto en eso también. Siempre hay más posibilidades de las que el experto te deja ver.
Hamdi es esa frase hecha carne.
Un pastor que no hablaba inglés le ganó a los ejércitos de expertos de Kraft.
Así que la próxima vez que alguien con mucha experiencia te diga
que no se puede
que tu idea no va a funcionar
que ese no es tu campo
que ya lo intentaron y no jaló
Acuérdate: es solo un ser humano dándote su opinión.
Una opinión sobre el pasado,
no una sentencia sobre lo que tú puedes hacer.
Y hoy quiero pedirte algo de verdad: respóndeme a este correo y cuéntame de una vez que un “experto” te dijo que no podías… y tú lo hiciste de todas formas.
Yo leo todas.
En el episodio completo te cuento lo que no cabe aquí: cómo un pastor kurdo perseguido terminó de refugiado en Estados Unidos; la máquina de un millón de dólares que consiguió por 50 mil, y cómo se le ocurrió el nombre “Chobani”; el rescate de 750 millones que casi lo destruye; y el día en que reunió a sus más de 2 mil trabajadores y les hizo algo que ningún dueño de una empresa de ese tamaño había hecho jamás.
Los sueños se cumplen.
Aléjate del 97%.
Tu amigo,
Humberto.
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