"Hoy sudé muchísimo, seguro quemé mucha grasa."
"Voy a hacer más cardio para sudar el doble."
Es una de las creencias más repetidas en cualquier gimnasio e incluso en casi cualquier entorno deportivo.
Si sudaste mucho, entrenaste bien. Si sudaste más, quemaste más grasa.
Pero no necesariamente es cierto, el sudor no es un indicador de grasa perdida. Es uno de los mecanismos que utiliza tu cuerpo para regular su temperatura. Es, literalmente, tu aire acondicionado natural.
Puedes sudar muchísimo y gastar relativamente poca energía, o hacer un entrenamiento efectivo sin terminar empapado.
Si pesas menos inmediatamente después de una sesión intensa, esa diferencia es principalmente agua que perdiste a través del sudor, no grasa.
Cuando vuelvas a hidratarte, gran parte de ese peso volverá, sudar más no significa perder más grasa. Significa perder más agua.
Perder grasa ocurre cuando, de manera sostenida, tu cuerpo utiliza más energía de la que consumes. Pero conseguirlo y sobre todo mantenerlo depende de mucho más que simplemente intentar “quemar calorías”.
1. Alimentación adecuada: suficiente proteína, alimentos de buena calidad y una ingesta energética acorde con tu objetivo.
2. Entrenamiento de fuerza: ayuda a preservar o aumentar masa muscular mientras reduces grasa.
3. Actividad física constante: no solo importa lo que haces durante una hora en el gimnasio, sino cuánto te mueves durante el resto del día.
4. Sueño y recuperación: dormir mal puede afectar el apetito, la recuperación y tu capacidad para mantener hábitos saludables.
Y, por encima de todo, consistencia.
Usar fajas, bolsas plásticas o capas adicionales de ropa para “sudar más” no acelera la pérdida de grasa. Solo aumenta la pérdida de líquidos y, en condiciones extremas, el riesgo de deshidratación y enfermedad por calor.
No necesitas sudar más. Necesitas una estrategia que puedas sostener.
La Dra. Andrea Ruiz explica por qué dos personas pueden hacer exactamente el mismo entrenamiento y sudar cantidades completamente distintas, qué ocurre realmente en tu cuerpo cuando utilizas fajas o capas adicionales de ropa para “sudar más” y cuáles son los hábitos que sí marcan una diferencia en la pérdida de grasa a largo plazo.
Con la llegada de los medicamentos GLP-1, millones de personas están consiguiendo reducciones de peso que antes eran difíciles de alcanzar.
Pero hay una conversación que está cobrando cada vez más importancia:
¿De dónde viene el peso que estamos perdiendo?
Cuando una persona pierde peso rápidamente, no necesariamente pierde únicamente grasa. También puede perder masa magra, incluida masa muscular.
Y preservar músculo importa.
La masa muscular participa en el metabolismo de la glucosa, contribuye a mantener la fuerza y la capacidad funcional y cobra todavía más importancia a medida que envejecemos.
Por eso, el objetivo no debería ser simplemente ver un número más bajo en la báscula.
Debería ser perder grasa mientras preservamos la mayor cantidad posible de músculo.
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