
La medicina distingue, desde hace siglos, entre síntoma y signo. La distinción, técnica y precisa, atraviesa toda la práctica clínica. El síntoma es lo que el paciente siente e intenta referir: el dolor, el cansancio, la náusea, la angustia. El signo es lo que el clínico observa: la fiebre medida, el sarpullido, el bulto palpable, el análisis alterado. El uno se dice —con dificultad—, el otro se…

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