Esta mañana, de camino al trabajo en bici, me he detenido en un semáforo.
Un hombre, que iba también en bicicleta, se ha detenido a mi lado y, mientras señalaba a los tres ciclistas que teníamos delante, me ha dicho:
— Mira: un moro, un negro y un latino. Es lo que hay.
— ¿Disculpe? ¿Cómo dice? —le he contestado.
— Pues eso: un moro, un negro y un latino. Como un chiste —ha insistido.
— Perdone, pero no le veo la gracia a ese chiste.
La conversación podría haber terminado ahí, pero en el siguiente semáforo ha vuelto a la carga.
— Es lo que hay: un moro, un negro y un latino.
— Pues a mí ese comentario me parece un poco racista.
Y he seguido mi camino.
Pero en el siguiente semáforo, se ha vuelto a detener detrás de mí.
— Yo no soy racista. Todos los días como con moros y con negros. Sólo digo que los españoles ya no van en bici. Sólo los de fuera.
— No creo que esa estadística sea cierta. Pero, además, ¿por qué me insiste tanto?
— Sí es cierta, fíjate y verás. Los españoles no van en bici, sólo los abuelos.
La conversación ha terminado ahí. Pero durante el resto de la mañana no he parado de darle vueltas.
Lo que más me ha sorprendido no ha sido el comentario en sí, sino la naturalidad con la que me lo ha dicho. No era una discusión en redes sociales. Era un desconocido, en un semáforo, que parecía asumir que yo compartiría su forma de ver las cosas.
Además, el comentario no parece sostenerse con los datos.
La fuente más fiable que he encontrado es el Barómetro de la Bicicleta 2024. Según este estudio, un 10% de las personas encuestadas eran extranjeras y, entre quienes se declaraban usuarios de la bicicleta, el porcentaje de extranjeros era del 10,9%. Una diferencia que está muy lejos de la afirmación de que “sólo los de fuera” van en bici.
Tampoco es cierto que “sólo los abuelos” utilicen la bicicleta. El uso está bastante repartido y tiene una fuerte presencia en las franjas de edad comprendidas entre los 25 y los 54 años.
Curiosamente, el mismo informe refleja una mayor presencia de patinetes eléctricos entre la población extranjera.
Personalmente, me parece lógico. Para muchas personas pueden representar una alternativa económica a la motocicleta y, además, no requieren carnet.
Y puede que algunas críticas que se hacen a estos vehículos tengan más relación con quién los utiliza que con el vehículo en sí.
Para mí, aquellos tres ciclistas que tenía delante no eran un moro, un negro y un latino.
Eran simplemente tres personas que iban en bicicleta.
—
Nos leemos pronto.
Eusebi

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