Si alguna vez has intentado empezar a correr, sabes cómo funciona esto.
Los primeros días cuesta un montón.
Sales por fuerza de voluntad. Te preguntas por qué te has metido en ese lío.
Poco a poco algo cambia.
Empiezas a cogerle el punto.
El cuerpo se acostumbra.
Y llega un momento curioso: el día que no sales, lo echas de menos.
¿Por qué pasa esto?
Por los hábitos.
Algunos dicen que hacen falta 21 días para crear uno. Otros dicen que 30. La verdad es que no hay un número mágico.
Pero sí hay algo claro: repetir algo durante un tiempo cambia la forma en que percibes, sientes y haces las cosas.
Con la bici pasa exactamente lo mismo.
Cuando hablamos de usar la bici para moverse por la ciudad, muchas veces parece que hace falta algo especial.
Estar muy en forma.
Tener una bici perfecta.
Vivir en Ámsterdam.
Pero es mucho más simple que todo eso.
Es una cuestión de hábito.
Un día pruebas a hacer un recado en bici.
Otro día te decides a usarla para visitar a alguien.
Otro día te animas a ir al trabajo.
Y sin darte cuenta, empiezas a usarla cada vez más.
Hasta que llega un momento en que ya ni te lo planteas.
Para muchos trayectos, la bici pasa a ser simplemente la opción normal.
Y además…
Te sientes más activo, más despierto.
Disfrutas del aire fresco y hasta del calor en verano (esto en julio igual hay que cogerlo con pinzas, pero bueno).
La bici deja de ser algo que haces a veces y pasa a ser parte de tu día a día.
¿Y todo esto a qué viene?
Remontémonos a 2010. Minneápolis (Estados Unidos). Un tío llamado Patrick Stephenson tuvo una idea bastante sencilla.
Animar a la gente a usar la bici todos los días durante el mes de abril.
Así, sin más.
Sólo una regla: pedalear al menos una vez al día.
La gente empezó a compartir sus trayectos en redes con el hashtag #30DaysOfBiking y el experimento empezó a crecer.
En 2013 la iniciativa llego a España de la mano de Carlos Rodríguez, y desde entonces cada abril miles de personas participan en el reto #30DíasEnBici.
La idea es simple.
Durante el mes de abril, intenta usar la bici al menos una vez al día.
No hace falta hacer grandes rutas. Puedes usarla para:
ir al trabajo
hacer un recado
llevar a los niños al cole
dar una vuelta por el parque
Con cinco minutos ya cumples. Lo importante es la repetición, intentar no fallar ningún día. Porque esa repetición convierte algo ocasional en algo habitual.
Si te apetece probarlo, es bastante fácil:
Entra en https://www.30diasenbici.com/
Firma tu compromiso contigo mismo
Durante abril, intenta usar la bici al menos una vez al día
Habrá días que llueva o que te dé pereza.
Pero si intentas mantener el gesto de subirte a la bici, verás que algo cambia en ti.
Sin excusas.
Si son muy pequeños, consigue una sillita. Es lo más barato y sencillo.
Si ya tienen su propia bici, puedes animarles a hacer pequeños trayectos habituales.
Si aún van en carrito, muchas veces se puede sustituir algún paseo por una bici de equilibrio o una bici infantil.
A algunos niños les gusta más y a otros menos.
Pero para ellos también es cuestión de hábitos.
Si la bici solo aparece los domingos o en vacaciones, siempre será algo ocasional.
Si forma parte de la vida cotidiana, lo percibirán simplemente como una forma más de moverse.
Te lanzo una idea.
Piensa en tu vida cotidiana.
¿Hay algún trayecto corto que podrías empezar a hacer en bici durante abril?
No hace falta cambiarlo todo.
Pruébalo durante 30 días.
Si te animas, cuéntamelo. Si hay algo que te frene, también me gustaría escucharte.
Puedes responder a este correo o dejármelo en comentarios.
Y lo más importante…
Disfrútalo y haz que los demás lo disfruten.
—
Nos leemos pronto.
Eusebi
En Giro de Vida escribo sobre cómo integrar la bicicleta en la vida cotidiana: moverse por la ciudad, ir al trabajo, pedalear en familia, hacer deporte y pequeños retos como este de los 30 días.
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Y antes de irme…
Animado por los artículos Resucitando una Mountain Bike de los 90, un amigo y suscriptor que estaba buscando bici para moverse por la ciudad decidió restaurar una bicicleta que encontró en un trastero del pueblo.
En próximas entregas veremos cómo evoluciona la transformación.

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