Crees que destacar requiere una hazaña.
Por eso sigues haciendo lo mismo que todos.
Alguien cumple años en tu grupo de WhatsApp.
La mayoría escribe:
“Feliz cumpleaños, que pases un lindo día”.
Agrega un sticker y sigue con su vida.
Algunos escriben por interno.
Menos personas mandan un audio.
Muy pocas llaman.
Y casi nadie hace algo pensado especialmente para esa persona.
A veces ni siquiera su gente más cercana.
A esto le llamo La Escala de la Influencia.
En el primer peldaño están quienes observan.
Después vienen quienes reaccionan.
Más arriba están quienes interactúan.
Luego, quienes se atreven a conversar.
Y finalmente están quienes logran influir: hacen algo que consigue que el otro los recuerde, confíe en ellos o actúe.
La mayoría se queda en el primer peldaño.
Observa.
Reacciona.
Y sigue de largo.
En el mundo profesional pasa exactamente lo mismo.
Entras a LinkedIn, haces scroll, consumes el contenido que te gusta y sigues de largo.
Como si por comentar, compartir o recomendar tuvieras que pagar.
Y si hablamos de publicar algo que haz escrito tú, y no haberle pedido a la IA que lo haga por ti ya es de otro nivel.
La tecnología facilitó todo.
Y, precisamente por eso, la mayoría hace lo mínimo.
Lo que antes exigía detenerse, pensar y hacer un esfuerzo, hoy se resuelve con un sticker, un emoji o dos líneas copiadas.
Por eso nunca había sido tan fácil destacar.
No porque sea fácil ser extraordinario. Sino porque la mayoría decidió volverse predecible.
No necesitas hacer una hazaña.Necesitas subir un peldaño más en la Escala de la Influencia (Cómo le llamo yo)
Escribir en vez de reaccionar con un sticker.
Comentar en vez de mirar.
Llamar en vez de escribir.
Compartir una idea propia en vez de repetir lo que dice todo el mundo.
Iniciar una conversación en vez de esperar que alguien se fije en ti.
¡No te mareo más! Aquí tienes el video.
Cuando termines de verlo, cuéntame qué te pareció.
Porque si miras el video y sigues de largo, yo no sabré que estuviste ahí. No te conoceré. No recordaré tu nombre.
Y eso mismo puede estar ocurriendo con tus clientes, con quienes toman decisiones o con las personas que podrían recomendarte.
No basta con ser brillante si nadie logra distinguirte del resto.
En mi proceso 1:1 trabajamos los tres niveles de influencia: personal, digital y conversacional.
Identificamos en qué peldaño estás, qué te mantiene ahí y qué necesitas hacer para que las personas correctas te vean, te recuerden y piensen en ti cuando aparezca una oportunidad.
Porque la influencia no consiste en ser conocido por todos. Consiste en generar una reacción en las personas correctas.
Tengo cupos disponibles para trabajar conmigo 1:1.
Un abrazo,
Gaby
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