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Freakcast Gijón · Feb 3, 2026

La Subasta, parte 12

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Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Helen abrió los ojos, con las manos temblorosas, agarrando su pequeña arma con fuerza y aún sin dar crédito a lo que veía. Delante de ella, Jack la miraba atónito, totalmente salpicado de sangre y materia encefálica del desgraciado que yacía muerto a sus pies. El ambiente estaba cargado del dulzón y nauseabundo olor de la sangre que se mezclaba con el de la pólvora. Un grito de animal furioso la saca de su trance y ve cómo Karpov se abalanza enloquecido hacia donde están.

Pero antes de que pueda reaccionar, Jack le dispara, de manera tan certera que le da de pleno antes de que llegue a ellos, haciéndolo retroceder con un grito desgarrador y caer al suelo. Su escopeta ha salido disparada de sus manos y, aunque no está muerto, tiene el pecho destrozado. Mientras, Richard, fuera de la iglesia, ve como la anciana junto a otra mujer encapuchada salen corriendo del edificio, maldiciendo en romaní.

Intenta dispararles, pero su arma se encasquilla, aunque por suerte no le explota. Pero las mujeres lo han escuchado y se giran a mirarlo fijamente. Por su parte, Harold, quien estaba parapetado tras un banco, es atacado por otros dos pueblerinos, pero el intento de acuchillarlo fracasa, así como el ataque con el hacha, que acaba con esta clavada en el banco.

Harold, aprovechando que su atacante forcejea para librar el hacha, le mete un garrotazo en la boca, haciendo que varios dientes salten por los aires y aprovecha para saltar por la ventana. Mientras tanto, Magdalena se abalanza sobre Andrei, con la intención de apuñalarlo en el cuello. Y aunque Karpov intenta pararlo con las manos, está tan débil por el disparo que no puede evitar que la monja la cuchille certeramente.

El pobre diablo intenta gritar, pero solo salen de su boca los gorjeos de su propia sangre. Helen, quien sigue en estado de shock, se acerca poco a poco a la puerta para ver qué está sucediendo y corre a coger la escopeta de Andrei al verla tirada cerca de ella. Se la da a Jack sin saber bien qué más hacer, hasta que este que le grita que vaya a ayudar a Harold. Esto le hace reaccionar y moverse entre los bancos en busca de su anciano compañero.

Una vez Helen se va, Jack levanta de nuevo su arma y dispara de manera espectacular al encapuchado que había atacado a Harold. El disparo es tan preciso que entra y sale de su cráneo dejando solo una nebulosa de sangre cubriendo a la encapuchada que tenía detrás. Andy Galpoff, que sigue luchando por cortar la sangre que brota de su cuello, dirige a Jack y a Magdalene una última mirada de odio antes de exhalar el alien.

Fuera de la iglesia, Richard, lleno de rabia contra Liliana Karpov por sus continuos intentos de controlar su mente, intenta dispararle, pero la mirada penetrante de la otra mujer le hace ahora sentirse más torpe. Así que lo único que consigue es dar un disparo al aire que retumba en el silencio del pueblo.

Dentro del edificio, la mujer que acaba de ver como su compañero ha caído abatido por Jack, mira a su alrededor y ve que ya no queda nadie de los suyos en pie. Está sola y rodeada, así que decide huir corriendo. Harold la observa dubitativo desde la ventana y Magdalene corre hacia ella y le dispara, aunque falla.

La mujer corre aún más rápido al oír el disparo y al salir se dirige enfurecido hacia Richard para darle un puñetazo, pero tropieza penosamente y queda al suelo sin ni siquiera rozarlo. Aprovechando el momento de caos, la anciana trepa por la nieve hacia Richard, quien comienza a escuchar en su cabeza una voz tranquilizadora que lo envuelve. Una voz que le parece apacible y, aunque ininteligible, le fascina.

Jack, que ya había llegado a la puerta, dispara a la mujer que ha intentado atacar a Richard, haciendo que grite ese tambalé por unos instantes, antes de girarse y precipitarse sobre él con un cuchillo. Jack, cegado por la rabia, no puede esquivar bien a la encapuchada y se lleva una leve puñalada.

Richard sigue ajeno a lo que sucede a su alrededor. Solo escucha voces en su cabeza, voces que le traen bonitos recuerdos de su infancia, de su primer viaje a París. Recuerdos bellos que lo mantienen embelesado. ¿Harold?

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