Por Karl Manrique
La moda internacional se ha llenado de casos virales escandalosos que hoy ya no siguen generando indignación; episodios graves en los que diseñadores estrella han sido protagonistas. A la mayoría de ellos, el público parece haberles otorgado el perdón y olvidado sus acciones. Incluso cuando muchos de estos ni siquiera ofrecieron una explicación, una disculpa sincera o una larga penitencia, como la que hicieron sufrir a John Galliano después de su episodio etílico y racista.
Desde los comentarios racistas como los de Galliano o Stefano Gabbana, hasta temas sumamente graves como las acusaciones contra Alexander Wang por agresión se**al o hacia Demna Gvasalia por utilizar obvias referencias al abus* infantil en una campaña para Balenciaga, parecen haber quedado guardados en el cajón del olvido de medios y lectores, una vez pasada la efervescencia de la noticia.
Esto no solo sucede a nivel internacional. En México, un país donde el periodismo serio de moda no termina —o siquiera comienza— a florecer, ni en medios tradicionales ni en los independientes, esta dinámica es muy común. Y cuando existen temas escabrosos que se deben abordar, son pocos quienes se atreven siquiera a mencionarlos para no incomodar.
En la moda nacional, actualmente el caso de la diseñadora Elizabeth Salim vs. Grecia Soto está resonando. En él, Elizabeth denuncia el plagio de un diseño suyo presentado en Rakuten Fashion Week en septiembre de 2025. Las demandas que ella sostiene están tratando de hacerse escuchar en redes, gracias a la voz con la que grita cada vez más fuerte en medio de la incredulidad, la indiferencia y el silencio.
Esto nos deja ver cómo, en la moda mexicana, acciones como estas son pasadas por alto cada día, en donde denunciantes y voceras de estos casos, como la misma Salim o Luz Valdéz, que hablan de situaciones como esta en cuentas personales, se enfrentan a desestimaciones, juicios e incluso insultos ante sus reclamaciones y denuncias públicas.
En medio de polémicas como la de Salim vs. Soto, se evidencia nuevamente la falta de cuestionamiento suficiente por parte de los medios mexicanos de moda. En México, casos como estos son abordados únicamente a través de cuentas personales, ya que el periodismo formal se abstiene de abordarlos, investigarlos, cuestionarlos o siquiera mencionarlos. Esta ceguera voluntaria ha dejado en el abandono casos de injusticia real en la industria de la moda en México.
En nuestro país, es común ver cómo se replica la consigna de querer una industria de la moda de primer nivel, en donde prácticas cuestionables dejen de perpetuarse. Pero… ¿realmente estamos haciendo nuestra parte?
Está claro que Fashion Thinking no es un medio de corte periodístico o de polémica, sino de análisis y opinión sobre la industria mexicana. Sin embargo, me pareció interesante abordar este fenómeno que se percibe en medio del boom de los medios independientes de moda mexicana, ya que cada vez es más evidente no ver el elefante en la habitación.
En un momento en donde las redes sociales han facilitado la creación de voces y medios especializados en moda, hoy más que nunca se detecta un silencio ensordecedor alrededor de temas que sí merecen ser comentados.
Al parecer, en pleno 2026, aún existen formalismos y temas que no deben ser mencionados para no incomodar o no dejar de quedar bien, en donde prácticas cuestionables son aceptadas por conservar una posición segura.
Ante esta idea, solo nos queda la intención de erradicar estas prácticas de a poco, cuestionando y hablando abiertamente sobre lo que sucede, si es que honestamente queremos erradicar aquella oscura reputación que ha etiquetado a la industria de la moda por años, en donde se le cataloga de superficial, hostil y poco sincera. Porque tal vez nosotros mismos seamos quienes seguimos perpetuando esta dinámica.
Para concluir, les dejo un par de preguntas:
¿Cuántos casos e injusticias han quedado enterrados por no estar respaldados por una cuenta con miles de seguidores? ¿Cuántas veces hemos sido cómplices con nuestro silencio de actos absurdos?

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.