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RELATOS TERAPÉUTICOS · Nov 30, 2025

LOS EXCLUIDOS

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Esther Sanzberro · RELATOS TERAPÉUTICOS

Cada vez que podemos mirar en dirección a un excluido, estamos sanando la herida de desvalorización.

Los excluidos son todos los que alguna vez han sido apartados, en nuestra conciencia o en nuestro corazón.

Excluidos son aquellos de los que no se habla: los invisibles y silenciados.

Se excluye al diferente, porque no estamos abiertos a los matices que nos ofrece.

Se excluye al que destaca y también al que se esconde.

Se excluye porque al excluir, creemos reafirmar el grupo al que pertenecemos y con ello, nuestra falsa identidad.

Exclusión es pensar que hay buenos y malos. En todas las modalidades. La comparación excluye. Y el juicio también.

Exclusión es acusar, señalar y reírte.

Exclusión es creerte mejor que los demás, más listo o más rápido, más evolucionado o más espiritual. ¿Más o menos? ¿Por qué no de igual a igual?

Excluimos por miedo, por prejuicios, por superioridad.

Excluimos por lealtades ciegas y por falta de personalidad.

Excluimos a los vivos que no viven como se debería de acuerdo a nuestra estrecha forma de pensar.

Excluimos a los muertos, a los que queremos olvidar, como si su impronta ya no importara ahora que no están.

Excluimos tanto que, al excluir a otros, excluimos una parte de nosotros que busca ser validada y solicita atención, cariño y comprensión.

Exclusión es desprotección.

Exclusión ha sido rechazar para protegerme o sobrevivir; pero, con el tiempo, esa coraza aísla y da más miedo que seguridad.

Exclusión es debilidad. Lo que no tengo valor de conciliar se muestra, muchas veces, como síntoma o enfermedad.

Aunque parezca mentira, la exclusión te debilita y te hace ser muy pequeño en un mundo de infinitas posibilidades.

Aunque te suene muy raro, la cura de tus miedos es mirarlos a la cara con firmeza y compasión. De poco sirve apartarlos como si fueran un enemigo a derrotar.

Aunque te parezca anti-natura, la salud viene de atreverte a ser, a sentir y a mirar. La salud o el bienestar no vienen de doparte y entretenerte, para no sentir y olvidar.

Si incluyes, sanas y te fortaleces.

Si en tu vida incluyes la muerte, la vida se vuelve latido a cada instante.

Si en tu vida incluyes el miedo y la ansiedad, tus sentidos se vuelven despiertos, y sabes cuándo sí y cuándo no actuar.

Si incluyes, desde la mirada del corazón, aquello que fue incómodo y difícil, te haces sabio para saber dónde y cómo quieres ser y estar.

La inclusión es de valientes. Requiere intención, acción y voluntad.

Exclusión es lo de siempre: juzgar, opinar y señalar.

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Read the original on esthersanzberro.substack.com

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