Antes de empezar, aviso.
Este número no va sobre productividad. Ni sobre IA. Ni sobre cómo gestionar mejor tu equipo. Ni sobre una herramienta que promete salvarte la semana y, con un poco de suerte, la vida. Y entiendo que si llegaste hasta aquí por alguno de esos motivos, de entrada esto puede que no sea para ti. Pero espera, antes de enviarme a la papelera o a los infiernos del spam, dame un minuto. Porque puede que al final esto sí te interese y sí, también sea para ti.
Hoy vengo a contarte un curso presencial que hemos montado Cristina Juesas y yo bajo el paraguas de Game of Talks, nuestro proyecto de formación en comunicación y oratoria.
Te lo cuento aquí porque creo que a bastantes lectores de esta newsletter les puede venir bien. Y porque prefiero decirlo de frente antes que envolverlo en tres capas de contenido hasta que no sepas si estás leyendo una reflexión, una anécdota o una venta con gabardina.
Si el tema no va contigo, ningún problema. Puedes saltar al final, leer el cierre de siempre y nos vemos la semana que viene.
Pero si te quedas, deja que cuente un poco más.
Llevo más de diez años organizando TEDxTarragona (y ella TEDxVitoriaGasteiz). En ese tiempo, Cristina y yo hemos acompañado a más de 300 personas desde que tienen una idea hasta que se suben a un escenario para defenderla delante de un público.
Y no solo eso, hace años que hacemos formaciones in-company para empresas. Hemos trabajado con directivos, emprendedores, técnicos, investigadores, profesores, médicos, consultores y profesionales con carreras largas, mucho criterio y cosas interesantes que decir.
Y, después de ver tantos casos, hay algo que tengo bastante claro: el problema casi nunca son los nervios.
O por lo menos, no solo los nervios.
Los nervios están ahí, claro. Aparecen. Molestan. Te secan la boca. Te aceleran un poco. Te hacen mirar la primera diapositiva como si fuera la tabla de salvación del Titanic. Pero casi nunca son el problema principal.
Lo que falla de verdad suele ser otra cosa: demasiadas ideas sin orden, un inicio tibio que no acaba de arrancar, diapositivas que compiten con el mensaje en lugar de ayudar, ejemplos que llegan tarde, datos sin contexto y un cierre que simplemente termina. Sin rematar. Dejando un silencio más pesado que un collar de melones.
Cuando pasa eso, el resultado es bastante predecible. La audiencia no rechaza lo que dices. Simplemente no lo retiene. Tu mensaje se diluye, tu intervención pierde fuerza y tú sales de la sala con esa sensación incómoda de haber dicho lo que querías decir, pero sin haber conseguido el efecto que buscabas.
¿Te suena?
A mí me suena mucho. Lo he visto cientos de veces. Y también lo he vivido antes de entender una cosa bastante simple: hablar bien no es un don reservado a cuatro personas con carisma natural. Hablar bien es tener un método.
Hay una diferencia enorme entre saber mucho de un tema y conseguir que los demás lo vean igual de claro que tú.
La mayoría de profesionales que hablan en reuniones, presentaciones, comités o eventos ya tienen resuelta la primera parte. Saben de lo que hablan. Tienen experiencia, criterio, datos y callo. El problema empieza cuando tienen que convertir todo eso en un mensaje que otra persona pueda seguir, entender, recordar y usar para tomar una decisión.
Porque tener buenas ideas no basta. Y explicarlas más o menos bien tampoco.
En una sala no gana quien más sabe. Gana quien consigue ordenar lo importante y presentarlo de forma que quien escucha no tenga que hacer el esfuerzo de reconstruir el mensaje por su cuenta. Ese esfuerzo lo tienes que hacer tú antes: preparando, quitando, ordenando, probando y volviendo a quitar.
Aquí es donde muchos profesionales llevan años improvisando. No porque sean malos comunicando, sino porque nadie les ha enseñado a preparar una intervención con método. Y el método no es complicado, pero hay que trabajarlo. Mejor aún: hay que trabajarlo con alguien delante que te diga qué se entiende, qué sobra, qué no entra, dónde pierdes fuerza y dónde podrías apretar más.
Y ojo, no estoy hablando de dar charlas en escenarios. Estoy hablando de salas de reuniones en tu empresa, de visitas a clientes que acaban en mediocridad o de ese día que te pidieron una charla y dijiste que no con cualquier excusa peregrina.
De eso va el curso.
El viernes 5 de junio en Barcelona, Cristina y yo impartimos Oratoria sin rodeos, un intensivo presencial de un día completo para profesionales que quieren comunicar mejor sus ideas en entornos laborales. Será de 9:30 a 18:00 h, en las oficinas de Foxize School, en el Eixample.
No es un webinar. No es un curso online que compras con ilusión, guardas en una carpeta y reencuentras seis meses después como quien encuentra una yogur caducado.
Es un día de trabajo presencial, en grupo reducido, preparando una intervención real. Vienes con una idea, una presentación, una propuesta, una charla o un mensaje que necesitas defender mejor. Y durante el día lo trabajas, lo ordenas, lo recortas, lo ensayas, lo presentas y recibes feedback directo.
Cristina y yo estaremos allí corrigiendo, ajustando y ayudando a que cada intervención gane estructura, claridad y presencia. No se trata de que salgas a tope de motivación vacía como un mensaje buenista. La motivación está muy bien, pero suele durar menos que un café de máquina. Se trata de que salgas sabiendo qué hacer la próxima vez que tengas que presentar algo importante.
Trabajaremos estructura, storytelling, diseño de slides, presencia, voz y preparación de una intervención real. Pero lo importante no es la lista de contenidos. Lo importante es lo que vas a hacer con ellos.
Vas a aprender a ordenar un mensaje para que no se caiga a mitad de presentación. Vas a trabajar una apertura que no empiece pidiendo perdón. Vas a detectar qué ideas sobran, cuáles necesitan más aire y cuáles deberían ir antes. Vas a ver cómo usar historias y ejemplos sin sonar artificial. Vas a revisar cómo tus diapositivas pueden reforzar tu mensaje en lugar de sabotearlo.
Y vas a presentar delante del grupo para recibir feedback concreto. No feedback del tipo “muy bien, muy interesante”, que solo sirve para seguir igual. Feedback útil: qué se entiende, qué no se entiende, dónde pierdes autoridad, dónde falta intención, dónde estás explicando demasiado, dónde tendrías que parar y dónde tendrías que rematar.
Lo que te llevas a casa no es teoría bonita. Te llevas una intervención preparada, ensayada y presentada ese mismo día. Y también materiales para poder repetir el proceso después: cuaderno de trabajo, checklists, plantillas, tarjetas de aperturas y cierres, guía de storytelling ejecutivo y otros recursos prácticos.
La idea es sencilla: que la próxima vez que tengas que preparar una presentación importante no empieces abriendo PowerPoint a ver qué pasa. Que tengas un método.
Este curso está pensado para profesionales que ya hablan en entornos laborales y quieren hacerlo mejor: directivos, mandos intermedios, emprendedores, consultores, responsables de equipo y personas que presentan proyectos, defienden propuestas, lideran reuniones, participan en comités, hacen formaciones internas o tienen que explicar ideas complejas de forma clara.
Desde luego no es un curso para ser conferenciante profesional, ni para dar una charla TED ni nada por el estilo, eso es otro formato.
Tampoco es para quien busca cuatro trucos rápidos para parecer más seguro. Esto es para personas que tienen algo que decir y quieren comunicar mejor para influir más.
Porque cada vez que presentas algo importante pasan dos cosas. La primera es evidente: estás defendiendo una idea, un proyecto, una propuesta o una decisión. La segunda es menos evidente, pero pesa igual o más: también estás construyendo una percepción sobre ti. Sobre tu claridad, tu criterio, tu autoridad y si merece la pena escucharte la próxima vez.
El curso cuesta ahora mismo 157 € + IVA.
A partir del 1 de mayo, pasa a 200 € + IVA.
No es un descuento inventado para crear urgencia. Es el precio de lanzamiento que fijamos desde el principio y tiene una fecha de caducidad real.
Las plazas son limitadas. No por marketing. Porque el formato reducido es parte del valor. Si somos demasiados, no podemos trabajar bien cada intervención ni dar feedback individual como queremos hacerlo. Así que cuando se llena, se llena.
Puedes reservar tu plaza aquí:
Y oye, no somos marcianos, si tienes dudas antes de apuntarte, escríbenos a:
hola@gameoftalks.com
Esta newsletter no es un catálogo de productos. Eso ya lo sabes.
Pero Game of Talks es un proyecto en el que llevo años trabajando con Cristina, y Oratoria sin rodeos es algo que hemos construido con mucho cuidado.
Si lo cuento aquí es porque creo que hay lectores de esta newsletter (personas que trabajan con equipos, presentan propuestas, lideran reuniones, venden ideas o tienen que dar la cara delante de otros) a quienes les puede venir bien.
Da igual si eres freelance, product manager, CEO o lo que sea. Lo más probable, y no creo equivocarme, es que de vez en cuando te toca hablar a un grupo. Y los dos sabemos que se te hace bola, que te cuesta, que sabes que no lo haces bien.
Quizá tienes una presentación importante este trimestre. Quizá llevas años explicando bien, pero sabes que podrías hacerlo con más estructura. Quizá cada vez que terminas una reunión piensas que había una forma más clara de haberlo contado.
Quizá no necesitas “aprender a hablar en público”.
Quizá lo que necesitas es dejar de improvisar.
Si es tu caso, esto sí es para ti:
Está todo mal, ya sabes. Pero tiene remedio.
Cuídate,
Agustí López

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