RSS Amplifier

Anna Gomis · May 6, 2026

Mihintale, tierra sagrada

0
Sign in to vote or save

Anna Gomis · Anna Gomis

Los cuentos o narraciones breves nos traen siempre información maravillosa e interesante de todos los confines del mundo 🌏​🗺️✨​​📖​ Algunas veces son pura fantasía, pero otras, como es este caso, fusionan realidad con creación, dando como resultado una mezcla de relato con parte legendaria y parte histórica. ¿Cómo llegó el budismo a Sri Lanka? Las crónicas narran que en el 247 a.C. el rey Devanampiya Tissa se encontró, mientras intentaba cazar a un ciervo, al monje budista Mahinda, hijo de Ashoka, emperador budista de la India. Puso a prueba al monarca, quien superó los retos, así que el monje lo consideró digno del budismo y lo convirtió allí mismo. Ese momento supuso el inicio del budismo en Sri Lanka ya que la conversión del rey favoreció su rápida expansión por toda la isla.

Estos hechos hicieron que Mihintale, junto con Anuradhapura, sea el destino sagrado 🪷​☸️​✨​cada año de miles de peregrinos y fieles, coincidiendo con la luna llena de Poson, habitualmente en junio. En ese momento, se celebra una fiesta, la Poson Poya, una de las más importantes de Sri Lanka y que conmemora la llegada del budismo a la isla.

Pero, ¿cómo es Mihintale? El ascenso y visita a este complejo monástico, situado ligeramente al norte de la isla y con vistas extraordinarias de 360 grados, es todo un viaje sensorial 🏵️🪷​🌴​🌿​🌳​ Concentra muy bien la esencia de Sri Lanka o, al menos, como la percibo yo: naturaleza maravillosa donde conviven cientos de tonalidades de verde, espiritualidad, tradiciones milenarias, historia, cultura y calma... mucha vida en calma.

En Mihintale llegaron a residir hasta 3.000 monjes, así que caminar entre los restos de este lugar permite imaginar cómo eran su vida y costumbres allí. Primero hay que tener en cuenta que se sitúa en lo alto de una colina rodeada de verde, como todo en Sri Lanka, y el ascenso es por una amplia escalinata de granito de casi 2.000 peldaños. La subida es agradable y con bastante sombra gracias a la vegetación de la zona, como el aromático franchipán o frangipani. Conforme subimos, podemos ver maravillas históricas como los restos muy bien conservados de uno de los primeros hospitales del mundo, en este caso de la milenaria medicina ayurvédica, originaria de la India.

En la subida también se puede ver el refectorio de los monjes y la casa de las reliquias. En el refectorio se conservan los enormes comederos de piedra que se llenaban de arroz para ellos. Cerca de allí, unas enormes losas verticales de piedra muestran inscripciones que recogen las normas de quienes allí vivían, como la rutina que debían seguir los monjes. ¿Cómo debía empezar su día? Lavándose los dientes, meditando después y desayunando arroz hervido.

Ya en la cima, esperan varias dagobas de distintos tamaños. La más grande, la Maha Stupa, blanquísima y en lo alto, fue construida para contener las reliquias de Mahinda, el hijo del emperador de la India que os comentaba al principio. Las ofrendas florales la rodean y alegran con sus colores, como sucede en Anuradhapura. Pero antes, otra más pequeña, Ambasthala dagoba, situada entre columnas en una estructura de piedra circular, marca el punto en el que se encontraron Mahinda y el rey Devanampiyatissa, así que es un enclave fundamental para los fieles en el complejo monástico. A pocos pasos hay una enorme estatua de Buda sentado que parece contemplar, sereno, el lugar. Por cierto, cuando se está a pocos metros de la figura, nunca se le puede dar la espalda y, por tanto, los ‘selfies’ no son bien vistos.

Por último, y si no se tiene vértigo, se puede ascender al punto más alto de Mihintale: Missaka Pawwa, a 300 metros de altitud. Desde allí, las vistas de 360 grados os dejarán sin palabras. Y no solo las vistas de Mihintale sino también de la también sagrada Anuradhapura. Sus ahora lejanas dagobas blancas destacan entre el espeso manto verde que se extiende a lo largo de hectáreas. Con suerte, en la zona de los lagos que se ve desde la roca podréis ver también, aunque en la lejanía, elefantes✨​🌳​🐘

Estar allí es como estar dentro de una de esas narraciones legendarias, donde parece que puedes captar cada detalle de la narración, del paisaje. La velocidad del tiempo parece distinta, se dilata, y la mente se relaja y expande y se deja inundar por la belleza de la naturaleza y el misticismo no solo de Mihintale, sino de toda Sri Lanka.

Sin posts

Read the original on escriturainterior.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.