¿Se puede afirmar que la experiencia aumenta la prudencia? Sí. Cuanto más vieja me hago más miedos tengo; últimamente, con la inseguridad que se aprecia en las calles, apenas logró conciliar el tan anhelado descanso. Como persona responsab...
La soledad no escogida es una enfermedad crónica, la más pura esencia de la tristeza; la soledad es silencio. La soledad impuesta es un campo sembrado de almas tocadas por el abandono, que se apegan y doblegan como perros famélicos, a cualquiera que les ofrezca u...
El pasado día 28 de febrero nuestra comunidad volvió a vestirse de letras, imaginación y esperanza con la celebración del segundo certamen literario infantil «Beltrána y salero»,una iniciativa que, en apenas su segunda edición, se consolida ya...
Así emprendimos la marcha con ánimos y recorrimos con el coche un buen trecho hasta el último aparcamiento, el más cercano al principio de la caminata. Encontramos de pura casualidad al grupo de excursionistas, que escuchaba con atención las explicaciones de un ...
Lo ideal del asunto hubiera sido dejar nuevos retos para otro día, pero colmada de optimismo cómo estaba, decidí adelantarme hasta donde el agua me llegaba la barbilla y bucear convencida de que nadie podía reírse de mí, ya que en aquel momento me encontr...
Al lado de aquel caldero, con líquido en continuo movimiento y repleto de humanos, se encontraba la joya de la corona: una alucinante piscina de cuatro calles como cuatro soles, todas ellas definidas perfectamente por tiras de boyas y líneas en el fondo, el agua de temperatura ideal...
— ¿Estás seguro?-- insistió la mujer, presa de un atrevimiento insultante. A estas alturas del conflicto, los allí presentes, sin prisa pero sin pausa, comenzaron a dispersarse, unos en dirección al instante del pan, otros se escudaron en buscar pr...
Satisfecho se volvió a tumbar durmiéndose plácidamente. Su madre de mayor tamaño sí mostró disconformidad. Era un animal noble pero mostró los dientes un par de veces en señal de advertencia así que en previsión...
Sintiéndome cada vez más alterada, cargada con la silla y las manos cubiertas de una sustancia espesa y pegajosa, crucé de nuevo la puerta de la calle cerrándola con determinación detrás de mí. No me quedó más remedio qu&eacu...
Cuando llegara mi momento,si bien sabía que no iba a llorar hasta el cura, confiaba en que los que lloraran me hicieran de verdad. Aspiraba a ser considerada buena gente y que se lamentara mi partida con un consentimiento sincero. Me iba a doler en lo más profundo sospechar que algu...