Este mes llega con un poco de retraso, pero aquí va: lo mejor de junio (de verdad).
Una pequeña recopilación de cosas que he usado mucho este mes, que me han gustado especialmente o que simplemente siento que merece la pena compartir.
Este ha sido un mes marcado por visitas al hospital, altas médicas, hermanos que vuelven a casa, niños corriendo por el pasillo, comidas para demasiada gente, dormir poco, improvisar mucho y celebrar cosas que, vistas desde fuera, parecen pequeñas, pero desde dentro son gigantes.
Que alguien vuelva a casa después de un mes ingresada.
Que la mesa vuelva a estar llena.
Que haya hermanas cerca a las que robarles el desodorante y recomendaciones que llegan por WhatsApp como llegan las mejores cosas: sin estrategia, sin briefing, sin link de afiliado, solo con un “tienes que probar esto”.
Así que los favoritos de este mes van un poco de eso.
Algunas cosas que recomiendo desde mi propia experiecia usándolas y muchas que me han recomendado a mí personas de mi máxima confinza pero que aún no me ha dado la vida de probar. ¡Ojalá os sirvan!
Tengo la sensación de que últimamente solo os recomiendo camisetas 😅 y eso que nunca me he considerado una persona particularmente camisetera pero la verdad es que estoy en racha y no puedo dejar de recomendaros los descubrimientos que voy haciendo.
Hoy vamos con las camisetas de Comma, otro de los grandes descubrimientos de mi visita a TKMaxx Madrid, de la que ya os hablé en los favoritos del mes pasado, así que no voy a volver a abrir ese melón, pero sí os diré que es uno de esos sitios en los que, si tienes el ojo un poco entrenado, puedes encontrar auténticas maravillas, como estas camistas de Comma que me encantaron y ahora os cuento por qué.
Las que ya habéis hecho BATCH DRESSING® sabéis que uno de los pilares del método es tener variedad, sobre todo en partes de arriba: prendas lisas, estampadas, neutras, de color, más casuales, más arregladas…
Y dentro de las prendas estampadas hay una categoría que a mí se me resiste por encima de las demás: el estampado posicional.
Me refiero a ese estampado que no se repite por toda la prenda, sino que aparece colocado en una zona concreta, normalmente en el pecho. Muchas veces tiene un registro bastante informal porque es el que se suele usar para bandas de rock, licencias o camisetas publicitarias o de souvenir.
Por eso me cuesta incluir este tipo de camisetas en mis cápsulas estacionales porque mi estilo personal se mueve en un casual cuidado: prendas cómodas, fáciles de llevar, pero pulidas.
Sin embargo estas me encantaron porque, aunque siguen siendo camisetas con estampado posicional, la elección de la tipografía, la combinación de colores o el detalle del bordado las eleva. Siguen siendo prendas casual, pero ya tienen un punto de sofisticación que no las hace tan informales.
Y además el algodón me parece de muy buena calidad. No especifica que sea algodón de fibra larga o pima, pero por el tacto, suavidad y caída bien podría serlo.
Así que os dejo la marca en el radar por si os sirve.
Estos días que están mis hermanos de visita, no hemos parado y he salido varias veces de casa sin desodorante.
Así que he hecho lo propio: robárselo a mi hermana.
Y resulta que me ha gustado muchísimo.
Ya sabéis que soy muy fan del desodorante de Ringana* porque es 100% natural, el 49,6% de sus ingredientes procede de la agricultura ecológica (tiene certificado COSMOS ORGANIC), no lleva conservantes ni perfume de ningún tipo, y ahora que Nico sigue con lactancia prefiero evitar olores demasiado intensos. Los bebés son muy sensibles a los olores y, en esta etapa, me gusta usar cosas lo más neutras posible.
Pero tengo que reconocer que, frente al formato en crema de Ringana —que hay que aplicar con el dedo—, el formato en stick del desodorante de mi hermana* es comodísimo.
No es ningún drama aplicar el desodorante con el dedo, pero hay días en los que simplemente agradeces algo más rápido, más limpio y más fácil de llevar en el bolso. Y para esos días este me parece ideal porque la verdad que es super eficaz neutralizando el olor y huele muy rico gracias a su perfume derivado de aceites esenciales y extractos botánicos.
Así que si estáis buscando un desodorante natural, eficaz y en formato stick, aquí os lo dejo*. Mi hermana solo los encuentra en esta web y los compra de 5 en 5. 😅
La siguiente recomendación viene de una persona que muchas ya conocéis por aquí: Eva, de @casasintoxicos
Os he hablado de ella varias veces porque es una de esas personas a las que escucho con mucha atención cuando recomienda algo porque normalmente hay bastante investigación, honestidad, criterio y filtro detrás.
Y hace poco me recomendó personalmente el jamón de Mundos Nuevos (con su código CASASINTOXICOS tenéis descuento). Me dijo textualmente “está que te mueres, tienes que probarlo”.
Así que ahora que mi madre ha salido del hospital, después de un mes ingresada, no se me ocurre un mejor momento para hacerlo.
Para el día a día yo ya compro un jamón que me parece una buena opción: 50% raza ibérica, 12 meses de curación y sin aditivos. Que esto último para mí es importante porque la mayoría de jamones que encontramos en el supermercado llevan cosas que, sinceramente, no necesito en un jamón: azúcar, dextrosa, conservadores, antioxidantes, potenciadores del sabor…
Pero para ocasiones especiales, este que me ha recomendado Eva me parece otro nivel y, sinceramente, para lo que es no me parece nada caro: jamón ibérico alimentado con bellota en montanera, procedente de cerdos criados en una finca regenerativa, curado durante 4 años de forma tradicional y con una lista de ingredientes impecable: jamón de cerdo y sal.
Nada más.
No digo que ahora todos tengamos que comprar jamón de bellota de finca regenerativa, ni muchísimo menos. Pero sí me parece una recomendación interesante si os gusta el buen jamón, queréis evitar aditivos innecesarios y os apetece tener una opción más especial para celebraciones, comidas familiares o momentos en los que merece la pena poner algo realmente bueno sobre la mesa.
Hay una idea que me gusta cada vez más desde que inicié mi camino hacia este estilo de vida más intencional y consciente: repetir outfit.
No hablo de resignarte a ponerte siempre lo mismo porque no te queda otra. Hablo de encontrar un look que te favorece, te resulta cómodo, encaja contigo y te resuelve la vida cada vez que aparece en el calendario una boda, un bautizo, una comunión o una comida familiar un poco más especial.
Yo llevo años haciéndolo.
En septiembre de 2021 me compré este vestido de SIMKHAI* y desde entonces me lo he puesto en prácticamente todos mis eventos. Antes de ser madre, estando embarazada de Micaela, de Nicolás, durante el posparto... Me ha acompañado muchísimo y ha sido una compra buenísima si calculo el coste por uso.
Pero el cuerpo cambia. Y el mío, después de dos embarazos y de empezar a entrenar fuerza, también.
Ahora tengo las caderas un poco más anchas, más volumen en glúteo y muslo, y la falda ya no me la noto como antes. Más que un tema estético, es una cuestión de comodidad: se me sube todo el rato, me la noto demasiado corta y no voy a gusto.
Así que tocaba encontrarle relevo.
Y creo que lo he encontrado en este set azul marino de White & One (publi-regalo) que tiene todas las papeletas para convertirse en mi look de eventos para la próxima década.
Me gusta porque tiene todo lo que le pido a una compra así: es elegante, favorecedor, cómodo y suficientemente versátil como para combinarlo de maneras diferentes y no aburrirme en dos usos.
Me gusta tal cual, en total look, que es como lo voy a llevar al bautizo de Nicolás con mis Rockstud en crudo de Valentino* y una cartera de rafia blanca. Que por cierto, estos zapatos* fueron el regalo de boda de mis hermanos y me los he puesto en casi todos mis eventos desde entonces. Me casé en 2015, así que ya llevan más de una década conmigo. Y lo que te rondaré, morena.
Además del total look, el juego que da por separado cada prenda es enorme. El top me encanta con pantalón blanco palazzo* para algo más luminoso y veraniego, y también con pantalones estampados en tonos azules como estos*, para quitarle seriedad y llevarlo a un terreno más especial y menos previsible.
Si al vestido de SIMKHAI le saqué tantísimo partido siendo un vestido —y por tanto bastante más limitado a la hora de combinar— no quiero ni pensar el recorrido que le voy a dar a este set que puedo combinarlo tanto junto como por separado.
Hoy, de hecho, mientras leéis esto, lo llevo para una comida familiar por la comunión de un sobrino combinado con un bolso de piel de madewell color camel y unos tacones calados en color coñac. Y el martes, para el bautizo de Nico, irá con complementos blancos.
Os iré enseñando todas las maneras en las que me lo vaya poniendo, porque intuyo que van a ser bastantes.
Por si os gusta la idea, ahora mismo el pantalón (publi-regalo) está mega rebajado a 30€ (en lugar de 120€) y el chaleco (publi-regalo) a 35€ (en lugar de 75,95€). Y lo tienen también en burdeos que yo dudé mucho si coger un color u otro y me parece igualmente ideal.
Esta luz roja no es exactamente un descubrimiento de este mes, ya que la vi por primera vez en casa de mi prima, cuando fui a visitarla a Valencia en marzo.
Me pareció tan buena idea que le hice foto para tener la referencia, y ha sido ahora, en junio, cuando de verdad he pensado: vale, necesito esto en casa.
La luz roja para mí no es algo nuevo. Conozco bien sus beneficios y de hecho ya tenía una de Decathlon —bueno, dos— que descubrí en un viaje incentivo que gané con Ringana gracias a una compañera que la llevaba en la maleta.
La uso sobre todo por el impacto que tiene la luz en el descanso. La luz roja es mucho menos agresiva por la noche que una luz blanca o azul, ayuda a mantener un ambiente más amable antes de dormir y, con dos peques que duermen como el c**o, cualquier ayuda es poca.
Porque no sé en vuestras casas, pero en la mía los bebés no “duermen como un bebé” y por la noche vivimos vidas paralelas. Hay despertares, agua, pipís, mocos, “veo monstruos”, “teta teta”… y en medio de todo eso, encender una luz blanca a las tres de la mañana me parece la forma más absurda de convertir un microdespertar en el inicio oficial del día.
Y justo por eso me gustó tanto la de mi prima: no es una luz roja sin más, como las que ya tengo, sino que resuelve muy bien el uso real que yo le daría en casa. Puedes dejarla fija en la pared con un imán que tiene o llevarla contigo fácilmente con la cuerdecita si la necesitas en otro sitio y, lo más útil para mí, es que tiene sensor de movimiento, que me parece ideal si te despiertas a hacer pis por la noche o para cambios de pañal a las tantas de la madrugada.
Ya sé que es una compra cero glamurosa, pero es muy de vida real. Si buscáis algo parecido, la de mi prima es esta.
Y seguimos con recomendaciones heredadas de mi hermana, que claramente este mes se ha ganado sección propia.
Esta todavía no la he probado yo, así que la dejo en categoría “recomendación extendida”, pero ella insiste muchísimo en que la ropa interior de algodón orgánico de Etam merece muchísimo la pena y que la tengo que probar.
Dice que es comodísima, que no tiene nada que ver con la de Women’secret y que, si estoy buscando ropa interior de algodón orgánico cómoda, bonita y bien de precio, la tengo que probar.
Concretamente me ha recomendado esta braguita, que ahora mismo está con una promo de 3x2, y este sujetador sin aros con copas finas.
Mirando con lupa, al más puro estilo HG —ya sabéis que es un deje que tengo de ex-compradora textil—, la braguita me parece impecable, tiene un 91% de algodón orgánico y cuenta con certificación GOTS —la mejor que hay en la industria—.
El sujetador, en cambio, especifica que tiene solo un 34,2% de algodón orgánico, así que no lo pondría en la misma categoría. En la propia web te dice que está certificado por “sellos de confianza independientes, como OCS o GOTS” pero no son equivalentes. De hecho, la diferencia entre ambas certificaciones es bastante grande.
GOTS cubre muchos más aspectos y es más estricta: no solo mira el porcentaje de fibra orgánica, también tiene en cuenta tintes, sustancias químicas, criterios sociales y parte del impacto ambiental de la fabricación. OCS, en cambio, se centra sobre todo en verificar que ese porcentaje de algodón orgánico realmente está ahí.
Que está bien, pero no es lo mismo.
Y sabemos que este sujetador no puede ser GOTS, porque este exige entre un 70% y un 94% de fibras de algodón orgánico certificado, cosa que este no tiene. Así que hubiera sido más honesto y transparente decir claramente que cuenta con certificado OCS y punto.
Mi lectura rápida sería esta: la braguita merece muchísimo la pena sobre el papel, y según mi hermana en la práctica también. El sujetador puede ser mejor opción que otras opciones convencionales del mercado, pero no lo pondría al mismo nivel que la braguita.
Ahora falta lo verdaderamente importante: probarlo.
Si os interesa decidme y os actualizo cuando llegue el pedido a casa y pueda compararla con la braga alta de Clotsy, que de momento sigue siendo mi absoluta favorita.
Y hasta aquí lo mejor de junio. Gracias por estar al otro lado. Si este post te ha resultado útil o te ha dado ideas, me haría muchísima ilusión que le dieras a me gusta, lo compartieras o dejaras un comentario — de verdad que ayuda mucho más de lo que parece.
Algunos enlaces o códigos de descuento de este post son afiliados (marcados con “*”) y en ocasiones verás indicaciones como “publi-regalo” cuando una prenda/ producto ha sido cedida/o. Si quieres saber cómo funciona todo esto, te lo explico aquí.

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