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Vale, pues vamos a ello.
Bienvenidas, bienvenidos a Doña Claqueta, el podcast heredero de Benandins y el podcast huérfano. Hoy casi, porque nos hemos quedado lo que era un club de caballeros y caballeras, se ha quedado ahora en un dueto, se ha quedado en un club de dos. ¿Qué tal Doña Flor, cómo está? Pues muy bien, contenta de verle como siempre y esperando que se incorpore alguien más.
Nos han dejado un poquito solitos. ¿Y usted qué tal? ¿Cómo está? Bien, bien, bien. La verdad es que encantado de estar con usted en este mano a mano de momento. Hoy creo que va a ser el programa más...
Voy a decir, no, iba a decir el peor programa de Doña Claqueta hasta el momento, no, no, no es la terminología apropiada, va a ser el programa más caótico de Doña Claqueta hasta el momento porque el señor Dalton definitivamente no se podrá unir, aunque hemos estado ahí aguardando hasta el último momento, pero bueno, era un esfuerzo muy grande el que le estábamos pidiendo.
Así que no podrá estar. Y el coronel sí que se unirá, pero cuando él buenamente pueda. Cuando le dejen sus batallas y sus demonios, pues entrará por aquí y se nos unirá. Así que de momento nos tendréis que aguantar a Doña Flor y a mí. Y haremos lo que podamos, ¿no? Lo que buenamente nos dejen. Como siempre. Como siempre, sí. La verdad es que sí.
Pues ya habéis visto que volvemos con una doble sesión al uso, con la excusa del flamante estreno, bueno, ya no tan flamante cuando escuchéis el programa, pero de la película Proyecto Salvación.
La película de Phil Lord y Christopher Miller interpretada por Ryan Gosling y una piedra. Pues hemos hecho esta doble sesión que el coronel tuvo a bien de elegir la película que la acompañaría, que es Enemigo mío. Una película que, bueno, ahora hablaremos igual en este... Decíamos que iba a ser un programa caótico, porque igual no puede estar Doña Flor, no se puede quedar hasta el final del programa, ¿no? Seguramente no, pero les he dejado una cápsula.
En espíritu sí, así que nos dejan una cápsula. Y eso sí, el señor Dalton tampoco podrá estar, como hemos dicho, pero también se ha comprometido a dejarnos alguna cápsula. No sé si una, dos, tres... Ahora lo veremos, porque esto no podría ser de otra manera. Si lo tuviéramos todo atado y bien atado no sería Doña Claqueta, así que ya veremos.
Pues vamos a empezar, para no demorar más esta introducción y para darle margen a Flor que se vaya cuando tenga que interrumpir, vamos a empezar con las recomendaciones quincenales, que en esta ocasión igual os tenéis que conformar con solo dos de ellas. Continuando con el tema anterior, te traemos algunas recomendaciones para que no te pase lo que le pasa a muchos.
Pues vamos con esa recomendación que nos trae Doña Flor, siempre interesantes, porque no le he preguntado, es recomendación, ¿no? Sí, sobre todo la segunda parte de la película. La primera la encontré un poco más lenta, pero bien, sí, recomendación. Pues sáquenos de dudas, por favor. Voy a ello. Es una película de 1947 dirigida por Elia Kazan que se llama El justiciero, versión original Boomerang.
Está protagonizada por Dana Andrews, que a mí me encanta, creo que alguno ya lo ha mencionado, Lee Jacob y Karl Malden. La película va de un sacerdote que es asesinado en una pequeña ciudad de Connecticut y los ciudadanos exigen la resolución rápida del caso con el arresto del asesino. Lo que me llamó la atención de esta película es que está basada en un caso real y en un artículo publicado en el Reader's Digest.
Parece que este crimen tuvo lugar en 1924 en una ciudad de Connecticut que se llama Bridgeport, pero no sé muy bien por qué no les dejaron rodar la película allí. Entonces sí que rodaron en otra ciudad de allí que es Stanford. Es verdad que ni en la vida real ni en la película se resolvió el crimen, aunque la película sí que da una explicación al espectador.

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