¡Hola! Soy Mercedes, creadora de Desde Cero.
Cada semana comparto de forma honesta mi evolución personal y profesional mientras construyo mi camino como freelance y nómada digital.
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Hace ya más de un año que me lancé como freelance. La idea de escribir este post la tenía desde hace tiempo, pero entre una cosa y otra, no me había sentado a hacerlo.
Así que aquí van los 10 mayores errores que cometí durante mi primer año, para que los los evites… o al menos no te pillen por sorpresa cuando te toque vivirlos.
Cuando empiezas como freelance, sientes que tienes todo el tiempo del mundo. Y con tanto tiempo, se te ocurren mil formas de ganar dinero.
Además, el entorno no ayuda: cada dos días aparece un nuevo “objeto brillante”. Que si gana dinero con X, que si este curso te hará millonario en semanas…
Yo caí también. Me puse con LinkedIn, Amazon Ads y a prestar servicios al mismo tiempo. Sin tener ni siquiera una base sólida.
Recomendación:
Primero, enfócate en lo que te va a dar de comer desde el día uno.
Cuando eso ya lo tengas rodando, ahí puedes sumar otras cosas que requieren su propia curva de aprendizaje (y unos cuantos meses de prueba y error).
Al principio tiras de tus contactos. Y dices: “Bueno, si hago buen trabajo, el boca a boca hará el resto”.
Pero que una persona te contrate no significa que lo vayan a hacer otras. Es solo una señal, no una garantía.
Tienes que tener muy claro quién es tu cliente, qué problema le resuelves y por qué te debería elegir a ti. Para mí, la habilidad de vender es casi la número uno si quieres vivir de esto.
Recomendación:
No pasa nada por invertir en un buen curso (yo lo hice varios meses después, cuando ya me había pegado unas cuantas leches).
Acostúmbrate a vender en frío: por LinkedIn, por email, por teléfono… lo que te funcione.
Y sí, hay que hacerlo todos los días, incluso cuando ya tienes clientes.
Yo me lancé cuando se dio la oportunidad y tuve la “ventaja” de cobrar el paro de autónomo.
Sin embargo, era un ingreso fijo pero bajo, y si no entraban proyectos… HORROR.
Hubiese agradecido mucho tener un colchón de ahorro para no entrar en pánico cada vez que me quedaba sin curro.
Recomendación:
Si puedes, ahorra antes de lanzarte. Aunque sea entre 3 y 6 meses de gastos cubiertos. No solo para respirar tranquilo si te falla algún cliente, sino también para evitar decir “sí” a cualquier cosa por miedo a no llegar a fin de mes.
Y créeme: aceptar lo primero que aparece suele ser la puerta de entrada a clientes tóxicos, mal pagados… o ambas.
La primera vez que gané un proyecto grande, con un buen presupuesto, ni se me ocurrió preguntar cuándo iba a cobrar.
ERROR. Porque una cosa es emitir una factura (y que Hacienda la registre como ingreso), y otra muy distinta es que el cliente te pague realmente.
Y claro, llega el trimestre y tienes que pagar el IVA y el IRPF de ese dinero que todavía no has cobrado.
Vamos, problemas de caja de manual.
Recomendación:
Lo ideal sería cobrar siempre por adelantado… pero ya sabemos que eso no siempre se puede. Depende mucho del cliente y de tu poder de negociación.
Con que al menos sepas cuándo te van a pagar y te organices en función de eso, ya vas por buen camino.
Y si trabajas con plataformas de freelance, al menos tienes la tranquilidad de que ellos gestionan el cobro e ingresas de forma mensual, sin sorpresas.
Cuando te han “programado” para que te formes y luego salgas a pedir trabajo, no a crearlo, es normal que dudes de ti. Te hacen creer que no eres capaz de generar dinero por tu cuenta, que necesitas que alguien te lo dé.
Luego te pones a mirar a otros freelance que llevan más años, que tienen más éxito, mejores clientes, tarifas más altas… y te vienes abajo.
Empiezas a pensar que no eres suficiente, que cobras demasiado, que deberías bajar precios para que te contraten, que a lo mejor estás engañando a alguien por cobrar lo que cobras.
Y lo peor es que terminas creyéndotelo. Te minusvaloras. Y al final, cobras menos de lo que realmente mereces.
Recomendación:
Es difícil no caer en estas comparaciones, sobre todo al principio.
Pero a medida que vas cerrando proyectos, con clientes reales y resultados reales, empiezas a creértelo de verdad.
Tu confianza como freelance se construye proyecto a proyecto, no en tu cabeza.
Y cuando entiendes el valor que aportas, dejas de venderte barato.
Esto va muy de la mano con la falta de foco, pero es un matiz importante. Porque aunque sepas que tienes que centrarte en una sola cosa, a veces no tienes ni idea de por dónde empezar.
Estamos tan acostumbrados a que otros nos digan qué hacer y para cuándo, que cuando pasas a ser tu propio jefe… te quedas en blanco.
Organizar tu jornada laboral, decidir qué es urgente y qué puede esperar, no es tan fácil como parece.
¿Y qué hacemos? Tiramos por lo que más nos gusta y evitamos lo que incomoda.
En mi caso, me puse a crear contenido para atraer clientes (que es útil, sí, pero lleva tiempo), en lugar de ponerme a contactar en frío, que era mucho más directo y efectivo al principio.
Recomendación:
El primer año va de sobrevivir y generar ingresos, no de perfeccionar tu marca personal o montar diez proyectos a la vez.
Prioriza conseguir clientes. Después ya tendrás tiempo de añadir otras cosas como contenido, visibilidad o proyectos secundarios.
Y si hay tareas que se te atascan o te superan, delégalas o ponte un sistema de hábitos para afrontarlas poco a poco.
La clave es aprender a organizarte para no acabar procrastinando lo importante.
En redes todo el mundo cuenta sus éxitos. Lo bonito, lo que funciona, lo que vende.
Pero detrás de cada historia de éxito suele haber meses (o años) de curro, frustración y más de un fracaso.
Y claro, eso no se cuenta. Porque a nadie le gusta decir que le va mal, que no tiene clientes o que no llega a fin de mes.
El problema es que acabamos comparándonos con esas versiones editadas de la realidad, y creemos que somos los únicos que no lo están petando.
Yo pensaba que era la única pringada que no ganaba clientes o que no facturaba como la gente que veía en LinkedIn.
Me llevó 1 año entero (con sus 12 meses) empezar a sentir cierta estabilidad. Y la realidad es que la estabilidad total no existe cuando eres emprendedor.
Por ejemplo, cuando empecé con Amazon KDP, no llegaba ni a 50 € de ventas. A día de hoy ingreso 10 veces más al mes gracias al tiempo, la constancia y no rendirme.
Recomendación:
Ten paciencia. No te compares con otros, compárate contigo mismo.
Y cuando leas historias de éxito, sé crítico. Esto no es un sprint. Es una maratón.
Y no estás solo construyendo una forma de trabajar, estás creando un estilo de vida a largo plazo.
Cuando trabajas por tu cuenta, tú eres tu empresa. Tienes la libertad de trabajar cuando quieras y desde donde quieras. Lo cual está genial hasta que te das cuenta de que nunca terminas de “salir del trabajo”.
En mi caso no era tanto echar más horas delante del ordenador, sino seguir con el monotema en la cabeza 24/7: freelance, emprendimiento, clientes, facturas, etc.
Llegó un punto en el que escuchar un podcast de emprendimiento me generaba ansiedad, porque sentía que no estaba haciendo suficiente, que me faltaba algo, que no llegaba al nivel de los demás.
Recomendación:
Pon límites. Y respétalos.
Establece un horario, como si trabajaras en una oficina, y desconecta cuando termines.
Deja espacio para otras cosas: salir a caminar, hacer deporte, ver series, pasar tiempo con tu gente o simplemente no hacer nada.Y si ves que ciertos contenidos (como podcasts o redes de emprendedores) te están generando más ruido que valor, dales un descanso. A mí me ayudó muchísimo dejar de consumir ese tipo de contenido durante un tiempo.
Tu vida no puede girar solo en torno al trabajo.
Respeta festivos, fines de semana y momentos con tu entorno.
Aunque tú puedas trabajar, tu gente no siempre está disponible. Y esos momentos no vuelven.
Ser freelance es como estar en un proceso de selección constante. Cada cliente potencial es una entrevista. Y en la mayoría (pongamos el 99 %) te van a decir que no.
El problema es que nos tomamos ese “no” como algo personal, como si no valiésemos, como si no fuéramos lo bastante buenos.
Y no. La mayoría de las veces no tiene nada que ver contigo.
Quizás no era el momento, no tenían presupuesto, no encajaba el estilo o simplemente no hubo feeling.
Y si un cliente deja de trabajar contigo, tampoco significa que hayas hecho algo mal. Hay mil razones que escapan a tu control. Un rechazo no define tu valor como profesional.
Recomendación:
Acostúmbrate al “no” como parte del proceso. Cuanto más te expongas, menos te afectará.
Cada “no” te acerca a un “sí” mejor. Un cliente que no te contrata es una oportunidad de buscar otro más alineado contigo, con mejor presupuesto y mejores condiciones. No se trata de gustarle a todo el mundo, se trata de encontrar a quienes de verdad valoran lo que haces.
A la gente, en general, le da igual cómo te ganes la vida. Cada uno está demasiado ocupado pensando en cómo ganársela él.
Pero claro, si tu entorno no ha emprendido nunca, es fácil que te cuestionen, te tiren para atrás o te llenen de dudas.
No te lo tomes a mal: no lo hacen por maldad, sino por miedo. Pero no el tuyo, el suyo.
Decirte que no lo hagas, que es muy difícil, que vas a fracasar… muchas veces es solo un reflejo de lo que ellos mismos no se han atrevido a hacer.
Recomendación:
Oídos sordos a la opinión de quien no ha estado donde tú estás.
Escucha solo a quienes han sido freelance, emprendedores o han recorrido este camino.
Haz networking, únete a comunidades (online o presenciales), rodéate de gente que te entienda. Gente que se alegre cuando te va bien y te eche una mano cuando no. El mundo es más grande de lo que parece.Y si tu entorno cercano (familia, amigos) no te apoya o no lo entiende, no pasa nada.
No tienes que contarles todo. Haz tu movida en silencio.
Estoy en fase de reorganización de mi negocio como freelance.
La semana pasada me dediqué a optimizar mis perfiles en LinkedIn y Malt, y ahora toca parar, pensar y redefinir hacia dónde quiero llegar el próximo año.
Mi objetivo está en mejorar mis tarifas y acceder a mejores proyectos. Por eso estoy aprovechando estos últimos meses del año para hacer balance y preparar el terreno para empezar el siguiente con mejores condiciones.
¿Alguien más está viendo la última temporada de Love is Blind? No sé si están más cucu los chicos o las chicas, pero menudo circo.
Qué ganas de ver cómo acaba este embrollo. Mientras tanto, me estoy partiendo con los comentarios en redes.
¡Nos leemos en la próxima edición! 👀
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