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Muy buenas noches a todos. Bienvenidos el que llegue y el que no, que se vaya a la recalcada. Viva yo, viva, viva. Qué lindo que esté el país. Qué lindo que es el país, paisano. Si usted lo viera como yo lo vi. A ver, me parece, a ver, para tratarlo.
Con el debido respeto, ¿no? Para tratarlo con el debido respeto, ni nada más ni nada menos. ¿Y a qué me refiero? La influencia de los teléfonos en nuestra salud mental. Principalmente después de un periodo que, por lo menos acá en Argentina, fue el más largo que hubo a nivel global. Y cómo eso influyó en la gente. O fue eso la frutilla del...
Del postre. Ya veníamos a ir ladeando para ese lado, para esto, para acá. ¿Y a qué nos va a llevar esto? Yo daré mi visión de tal vez un futuro utópico.
Otro le dará una versión hermosa de... Y otro dará una versión de... Ah, no quería. Saludos a Dani. ¿Cómo va, Dani? Los celulares inteligentes son una bendición para la humanidad. Damián, muy buenas noches. ¿Cómo estás? Saludos. Bien, bien. Yo insisto que decirle algo es mar. Inteligente, ¿no? ¿Por qué hace ciertas cosas que fue creado para hacer? No. ¿A alguien le podría un martillo esmar? No demos idea. Un serrucho esmar. Esmar serrucho. ¿Fue programado para eso? A la calculadora. Es inteligente porque hace cálculos en segundo. A ver, imagínense una calculadora, no sé, una casa, una fuego, una marca pirulo.
Retrocediendo unos 80 años atrás, hubiese dado vuelta tal vez el resultado bélico de algunas guerras, ya que podías hacer cálculos en fracciones de segundo y sería más poderosa que la computadora más avanzada a válvula que había en ese entonces.
Caricia Ayala. Buenas noches, corazoncito. Bruno Molina. ¿Cómo va, Bruno? ¿Todo bien? Buenas noches, Damián. Luis. ¿Qué haces, Luis? ¿Cómo va? Luis Jeremia Rossi, el único miembro exclusivo de acá. Saben lo que es, pero no se puede decir. Me mataste.
Luis me mató, hasta ahí sí que no puedo. No sé, ahí sí que no sé. ¿Cómo andás vos? ¿Estás bien? Cuando te metiste en el grupo, te pregunté, pero no, ni bola. Me bloqueó. Dice bocina de bicicleta, ¿eh? Mamadera.
Así que bueno, Bruno, aquí andamos, Damián, disfrutando del envío, espero que estés bien por ahí. Sí, todo bien, feliz de la vida que mañana hay que volver. Me partí y dije, che, ya arrancamos de vuelta el lunes, mirá vos. Está bien, ya mirá, es un lujo decir, mañana me levanto, pero bueno.
Pasa muy rápido. Pentium, ¿cómo andan? Hola, ¿cómo andan? Solo voy a decir que los teléfonos empeoraron nuestras vidas. Tenemos dos versiones, la de Dani y la de Pentium. Voy a decir que los teléfonos empeoraron... Bueno, esperen un segundo. Un segundito nomás. Ahí está.
Pero en mi vida, creo, luego hablaré de cosas positivas. Bueno, el eslogan... ¡Ah! No toquemos temas políticos acá, Luis, por favor. Damián, sin los teléfonos inteligentes nuestra vida sería mucho más difícil de lo que por sí ya es.
¿Realmente? Le hago esta pregunta, Dani, y no con respeto se la hago. ¿Qué edad tiene? Dígame la edad. Facu, hola, buenas noches a todos.

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