RSS Amplifier

La Danza de la Estrategia · Jun 20, 2026

El paso que estás evitando

0
Sign in to vote or save

Alexandra González · La Danza de la Estrategia

Hay un paso que llevas tiempo evitando.

Y no es porque no sepas cuál es. De hecho, sabes exactamente cuál es.

Es como estar al pie de una montaña que llevas años queriendo subir. Miras hacia arriba, ves la cumbre. Miras hacia abajo y solo ves tierra y piedras.

Nada que ver con lo que hay arriba, así que te quedas ahí. Esperando que aparezca un camino que se parezca a la cumbre.

Pero ese camino no va a aparecer. El camino hacia arriba empieza en la tierra, no en el cielo.

Hace un tiempo trabajé con una emprendedora que tenía todo listo para lanzar su proyecto.

El producto estaba desarrollado. La audiencia estaba definida y existía. El plan de lanzamiento era sólido. Habíamos invertido meses preparando cada detalle.

Y a dos días de lanzar, me pidió urgentemente organizar un Zoom porque había decidido pararlo todo.

¿La razón? Las estrellas no se lo recomendaban. Su carta astral le decía que no era el momento.

Al principio no entendí nada, incluso pensé que era una broma. Hoy, volviendo años después a esta anécdota, puedo comprenderlo. Las estrellas no eran la causa real, eran su justificación.

Es algo que solemos hacer sin darnos cuenta. Cuando algo nos genera resistencia interna, la mente busca una causa externa que justifique no movernos. Cualquier cosa fuera de nosotros sirve. El momento, el mercado, las condiciones. Hace que la decisión deje de parecer nuestra.

El CEO que sabe que tiene que cambiar de modelo de negocio, pero espera ‘a que el mercado se estabilice’. El freelancer que lleva meses queriendo ofrecer un servicio nuevo, pero primero necesita ‘terminar el proyecto en curso’. La consultora que sabe que tiene que subir sus tarifas, pero quiere estar ‘100% segura’ antes.

Y las estrellas de cada uno no viven solo en los negocios. Viven en todas las áreas de nuestra vida.

Quien sabe que un trabajo lo está consumiendo y tiene que irse, pero necesita ‘ahorrar un poco más’ antes. La que tiene el plan de entrenar listo y la ropa preparada, pero primero necesita ‘organizarse mejor’. Quien sabe que tiene que tener una conversación importante con alguien, pero ‘ahora no es buen momento’.

La explicación no es falta de claridad, es algo más sutil. Es que el paso que podemos dar hoy no se parece al destino al que queremos llegar. Y mientras el paso no se parezca a donde queremos estar, lo evitamos.

Pero ese paso ideal no existe todavía. Solo existe el paso pequeño, imperfecto, incompleto. El que no se parece a lo que vamos a construir. A veces, ni siquiera se parece a un paso, parece más bien un intento torpe.

Por eso lo descartamos, sin darnos cuenta de que es el único que de verdad tenemos disponible.

Y al descartarlo, nos quedamos sin lo único que ese paso podía darnos, información. Porque cada paso nos da información que no teníamos antes. Información que ninguna planificación puede darnos. Y esa información es la que construye el siguiente paso.

Yo lo viví con mi proyecto personal, del que tú formas parte, La Danza de la Estrategia.

Cuando empecé a escribir las primeras piezas, mis ideas no tenían la profundidad que tienen hoy. Ni de lejos.

Eran superficiales. Poco conectadas entre sí. Sin la articulación que he ido desarrollando con el tiempo (¡y lo que me queda!).

Si las hubieras leído entonces, no habrías dicho “esto se va a convertir en algo serio”. Más bien habrías dicho “esto es una empresaria intentando escribir sobre sus ideas”.

Y tendrías razón. Eso es lo que eran inicialmente. Un intento.

Si hubiera esperado a tener la claridad que tengo ahora para empezar a publicar, seguiría esperando. Porque la claridad no aparece desde la quietud, solo aparece desde el movimiento.

Cada pieza que escribía me daba información sobre la siguiente. Cada conexión que veía abría tres nuevas conexiones que no podía ver antes.

Mi calidad de ideas hoy no existe sin los primeros pasos mediocres. La profundidad no aparece desde la planificación, solo aparece desde la iteración.

Es una verdad universal que la naturaleza nos muestra con claridad.

Una semilla no germina pareciendo árbol. Pasa semanas bajo tierra haciendo un trabajo invisible. Cuando finalmente rompe la cáscara y emerge, lo que sale a la superficie no se parece en nada al árbol que será. Es un brote delgado, frágil, casi deformado.

Si juzgaras la semilla por ese primer brote, dirías que el proceso fue un fracaso. “Esto no es un árbol, si apenas se sostiene.” Y arrancarías el brote pensando que algo salió mal.

Pero ese brote frágil es exactamente lo que tenía que aparecer. Es el único primer paso posible para un árbol. Cualquier otra cosa habría sido fingir el destino sin construirlo.

El primer paso no se parece al destino. Por eso es el primer paso.

¿Quieres tener un cuerpo fuerte? El paso que evitas no es “empezar a entrenar como atleta”. Es ir al gimnasio mañana sin saber muy bien qué hacer, sintiéndote ridículo, levantando menos peso del que crees que deberías estar levantando.

¿Quieres tener una conversación que llevas tiempo posponiendo? El paso que evitas no es “resolverlo todo en una conversación maestra”. Es decirle a la otra persona “necesito hablar contigo de algo importante”, aunque todavía no sepas exactamente cómo lo vas a plantear.

¿Quieres cambiar de carrera? El paso que evitas no es “saltar al nuevo trabajo perfecto”. Es abrir el documento del CV un viernes por la noche y empezar a moverlo.

Esperar tiene una propiedad engañosa, se siente como acción. Evaluamos, analizamos, nos preparamos. El cerebro registra actividad y nos recompensa con la sensación de estar haciendo algo. Pero no nos movemos.

Y hay algo todavía más profundo. Cuanto más tiempo esperamos, más necesitamos que el paso real sea proporcional a la espera. Pero el paso real no crece con nuestra espera, sigue siendo el mismo paso pequeño de antes.

Esa es la trampa que se autoperpetúa. Cuanto más esperamos, menos podemos permitirnos un paso imperfecto. Y cuanto menos podemos permitirlo, más esperamos.

¿Cuál es el paso que llevas tiempo evitando?

¿Esa conversación que pospones una semana más cada vez? ¿Ese proyecto que sigue en preparación infinita? ¿Esa decisión que llevas tomando mentalmente sin ejecutar nunca?

Sea cual sea, ya sabes cuál es.

Como dijo Antonio Machado: “Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar.”

El camino no existe antes de que caminemos. Cada paso es lo que crea el paso siguiente.

La mayoría queremos ver el camino entero antes de movernos. Queremos planearlo, calcularlo, asegurar que cada paso va a aterrizar exactamente donde imaginamos. Y mientras tanto, no caminamos.

El camino no funciona así. El camino aparece bajo nuestros pies, no delante de ellos.

El paso que estás evitando no es perfecto. No se parece al destino. No te garantiza nada, pero es lo único que existe. Lo demás es solo coreografía.

Read the original on danzaestrategia.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.