Tengo que aceptar que estar escribiendo esto es algo muy grande para mí.
Escribir siempre me ha llamado muchísimo la atención, pero nada me ha parecido más intimidante que una hoja en blanco porque, incluso cuando es solo para mí (que en este caso no lo es), es donde más vulnerable me siento.
¿Por qué?
Porque sobrepienso mucho.
¿Está bien o está mal?
¿Es o no es lo suficientemente bueno?
Como si, por alguna razón, lo que escribiera no se pudiera borrar, tachar o modificar. ¿Qué pasa si escribo algo y después pienso distinto? ¿O si me arrepiento de haberlo escrito? ¿O si simplemente es estúpido?
Como si el papel fuera la única verdad.
(Y a eso súmenle que soy disléxica: cambio palabras, me como letras, me invento otras…).
Y por eso siempre me alejaba de escribir, aunque una parte de mí lo pidiera. Me sentía muy expuesta frente a mí misma y frente a mi propio error. Porque, aunque no me considere perfeccionista, sí he querido siempre hacer las cosas lo mejor que puedo.
Pero entonces pensaba:
¿Suficientemente bueno para quién?
¿Quién es el policía de lo bueno y lo malo en una hoja que está siendo escrita simplemente por el hecho de hacerlo?
¿Por qué todo tiene que estar bien o mal?
Hace como cuatro años me animé a llenar una libreta solo para mí. Escrita a mano. Y, como me decía muchas veces mi profesor de piano cuando hacíamos ejercicios de composición, simplemente dejé correr la mano sin importar nada.
La usé como un lugar de descarga.
De pensamientos, de verdades, de exageraciones, de drama, de bobadas, de ejercicios para escribir, de recuerdos, de días buenos y de días malos.
De todo.
(No les puedo explicaaaar lo que significó para mí terminar esa libreta.) Llegar a esa última hoja se sintió como un logro gigante).
Desde entonces, si soy súper honesta, no he vuelto a llenar una. Ahora escribo más esporádicamente: en notas del celular, en pedazos sueltos, cuando algo lo pide.
Pero me encontré con este espacio y sentí ganas de hablarles más por aquí.
Quiero hablarles de mis canciones, de las cosas que me gustan, de caballos, de recetas, de viajes o de pensamientos random.
Un diario, pero abierto a ustedes.
(Tengo que darle crédito a mi novia, que escribe hermoso.) Tiene como un millón de libretas coleccionadas y justamente comparte pensamientos por esta plataforma. Eso sí: escribimos MUY diferente. Yo escribo como hablo; ella escribe poéticamente espectacular).
Pero bueno, aquí estoy.
Muy emocionada de hablarles por aquí.
D.
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