Recomendación: escucha el disco mientras lees la reseña.
Tiempo estimado de lectura: 3 minutos.
Indie Pop, Indie Rock, Twee Pop
Todos la hemos escuchado, algo ayudó que sonara en el piloto de la serie norteamericana ‘Gossip Girl’: el redoble de los toms con caja como punto de partida para una batería que se mantendrá igual por toda la canción, para dar paso a ese silbido tan reconocible como odiado en años posteriores por ser el significante de la cultura de los hipsters. ‘Young Folks’ es quizás la canción que mejor enrostra el indie dosmilero, la que seguramente le presentaríamos a un extraterrestre para que entendiera que significa el género, pero no vino de la mano de agrupaciones que llevaban su tiempo afilando la espada, como Phoenix o los Yeah Yeah Yeahs, sino del invisible trío Peter Bjorn and John.
Una buena práctica de curiosidad indica que uno por sí mismo tiene que decidir si la banda que ha sonado en cuanta radio y fiesta es efectivamente un one-hit-wonder. Para la suerte del conjunto sueco, Writer’s Block (2006) tiene algo más que ofrecer que su archireconocido tema –y un cuestionable juego de palabras, ya que estamos en ello–.
En la tercera entrega de los suecos se combinan pedacitos de shoegaze, con muchos tintes pop, un par de cositas hip-hop y una producción bien presente, al borde del cliché de que el estudio es un instrumento más. Esas cosas van unidas por una voz Elvis Costell-esca de la cual Peter Morén hace gala ya desde un inicio urgente en ‘Objects of My Affection’, en el que nos confiesa que ríe y llora más, que es más sí mismo. Y eso es algo que llama la atención de entrada: una candidez que no solemos atar a los países del norte de Europa, un recordatorio de la ingenuidad y belleza de ser joven.
Fig. 1 Björn y John sirviéndose unas heladas Guinness antes de que fueran cool.
No negaremos la calidad de su canción más conocida como una bastante ‘oreja’, pero hay cortes que entran en la contienda como ‘Amsterdam’ como el reflejo de esa obsesión con ir al Viejo Continente a pasarlo bien y darse cuenta de lo decepcionante que es. La autobiográfica ‘Paris 2004’ cuenta de un encuentro romántico que evoca la primera entrega de la trilogía Sunset de Richard Linklater.
El disco tiene un impecable término. ‘Let’s Call it Off’ tiene su socarronería rocanrolera Strokes-iana al estilo de los suecos, curiosamente teñida de sol y polvo, algo que el país escandinavo no suele manejar. ‘The Chills’ tiene como obvia referencia al Radiohead que estaba a punto de lanzar In Rainbows (2007), sirviéndose de unos redobles de caja que se escuchan en el lenguaje de Phil Selway creando una atmósfera oscura a partir de sintetizadores escasos. El doblete ‘Roll the Credits’ y ‘Poor Cows’, contenidas ambas en su epicidad que descansa en instrumentos acústicos, se encargan de cerrar el disco en una nota agridulce.
Una clase de cómo no juzgar un libro por su portada –la que también es cuestionable–, sino darle una oportunidad a sus capítulos. Quizás Peter Bjorn and John estén obligados a ser siempre la banda popular por ‘Young Folks’ o a que un puñado no cuestionable de gente sin mucho panorama pero con buen dinero paguen una entrada para verlos y exijan que toquen dicho tema una y otra vez, porque si hay algo que Writer’s Block sabe hacer bie, es aumentar esa sensación de que la nostalgia no lo puede todo.
Temas clave: ‘Objects of my Affection’, ‘Up Against the Wall’ y ‘Roll the Credits’.
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