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Odio no llegar a fin de mes · Dec 14, 2025

Quizás lo que me sucede es que siento la responsabilidad de vivir por las dos.

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Laura · Odio no llegar a fin de mes

Querida Mercedes,

No he hablado públicamente de tu muerte en todo el año, pero ahora que 2025 está llegando a su fin miro hacia atrás y siento que me has acompañado todo el rato desde aquel martes 11 de marzo. Sé que no te molestará este exhibicionismo porque siempre fuimos las dos muy exhibicionistas. Recuerdo que aquella noche dormí fatal, pero no fue hasta la mañana del 12 de marzo, cuando desperté para ir a natación, que recibí la notificación oficial. Tenía una llamada perdida de Mery, me extrañó, pero Mery estaba en Uruguay y a mis 6.30 eran sus 2.30. Abrí insta y me había escrito Gavary: “Lau, andás por acá?”, como él está en México donde apenas debían ser las 00.30 le respondí, y fue él, sin rodeos, pero con mucho cariño, quien me dijo que ya no estabas aquí, en el mundo este. No recuerdo si leí su mensaje antes o después de nadar. Solamente sé que ese día todo cambió.

Hacía tanto tiempo que no nos veíamos. Viniste poco antes de la pandemia, a finales de 2019, regresabas a Uruguay y pasaste por Barcelona a saludar, a conocer a mi primer (y por aquel entonces único) bebé. Habíamos pasado el fin de año de 2018 juntas en Annecy, cuando vino Mery a Europa, y yo estaba embarazada de casi cinco meses y recuerdo que ir en bicicleta se sentía raro en la panza cada vez que encontraba un bache. Luego no nos vimos más, yo no viajé a Latam, tu no viajaste a Europa, hablamos mucho, te divorciaste, vendiste nuestra Maison Moderna, tuviste un tumor muy bestia, recuerdo cuando me lo contaste mi necesidad de ir a cuidarte como siempre me habías cuidado tu a mi y mi incapacidad de ir a hacerlo. Mi culpa. Superaste, todavía no sé como, el tumor. Y me dijiste que vendrías a Europa, y viniste, y nos viniste a ver, era el 23 de febrero de 2025 y quedamos para desayunar en una cafetería de mi barrio a la que todavía no he vuelto. Nos sacamos algunas fotos, estabas radiante, luego nos encontramos con el resto de la familia en Can Batlló. Viniste a casa pero no te quedaste a almorzar, cuando me despedí de ti llorabas, me decías que volverías, yo te decía que mi casa es tu casa. He pensado muchas veces en si llorabas porque sabías que no nos volveríamos a ver nunca más, en si viniste a Europa a despedirte de nosotras, en si debería haber dicho o hecho alguna cosa para que cambiases de opinión, en si debería haber insistido en que te quedases a almorzar. Más de cinco años sin vernos, te veo, y 16 días más tarde te vas de este mundo. No me digas, Mercedes, que no da para comerse la olla mucho rato.

Siempre has estado ahí para salvarme. Cuando te conocí tenía el corazón roto y vos me salvaste y fuimos muy felices durante aquel otoño y aquel invierno austral. Cuando se incendió nuestro hogar en Pocitos vos me salvaste literalmente, nos desalojaste cual bombera y apagaste el incendio antes de que llegasen los bomberos. Cuando me atropelló una moto y casi muero viniste en avión y te instalaste en casa para cuidarme. Cuando te fuiste para siempre de este mundo yo estab en un momento muy triste, quizás incluso deprimida, y vos me salvaste mais uma vez sacándome de mi drama personal con una bofetada que todavía me dura. Te pensé cada día durante muchos días, luego se fue espaciando, pero ahí estás tu, tantas veces, en tantos momentos del año, todavía guardo un short denim que me regalaste y que está hecho un trapo pero no importa porque era tuyo.

También hicimos muchas cosas divertidas, miles de millones, como cuando organizamos la Merienda Moderna, o cuando nos tomamos una milanesa y una fainá al lado de Norah Jones o cuando montamos Modernas TV (que no lo vas a creer pero todavía está en Youtube) o cuando desayunamos LSD y nos fuimos a hacer la manicura más psicodélica de mi vida. O siempre que íbamos a comprar gashetitas y frutigran.

Nunca llegaste a cumplir los 41, y no sé qué estrella reinaría el día en que cumplí yo, pero desde aquel día creo que llevo viviendo la vida por dos, por mi y por vos. La vida el doble de vida, el doble de intensa, el doble de dolorosa, el doble de emocionante, el doble de agotadora. El doble de mal, el doble de bien, el doble de error, el doble de amor. Y seguramente tenga que ver con la crisis de la mediana edad que sufren todas las mamíferas cuando sus crías ya están lo suficientemente horneadas como para separarlas de una, pero yo además sé que tu me acompañas allá donde voy, y que el concierto de Zaho de Sagazan en Bozar te encantó. Dice Sandra Montfort un angelet sempre em vigilay yo que soy atea sé que ese angelet que sempre em vigila sos vos.

Todavía no entiendo porque te fuiste, de hecho ni siquiera sé si realmente te querías ir, es todo muy confuso, pero te debía esta carta. Dice Miriam que los duelos por las amigas en los 40s son los duelos por los amores de los 30s, y yo creo que tiene razón. Así que supongo que estoy viuda de vos, Mercedes, y que solamente me queda la fantasía de creer que si vivo el doble de intenso estaré viviendo por las dos, y que todo va a salir bien, porque vos me vigilas.

Que tengas un feliz año nuevo allí donde estés,

Tu amiga

Polaroid de Fernanda Montoro, Mer y yo, en pijama, en Pocitos.

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Read the original on congafas.substack.com

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