TODOS LOS CAMINOS SE PARECEN, pero no todos los caminos llevan al mismo lugar. Eso conviene saberlo antes de ponerse en marcha. Algunos caminos te llevan al mar y otros te llevan a una oficina en la que te dan un número y te dicen que esperes. Esperar también es un camino que se hace muy largo aunque no te muevas.
También hay otros caminos que te llevan a una puerta cerrada o que no te llevan a ninguna parte. Eso también cuenta. Los caminos inútiles son los que más trabajo dan después.
LOS CAMINOS CORTOS son normalmente una trampa. Yo desconfío muchísimo de los caminos cortos y de la gente que dice que sabe llegar muy rápido a cualquier parte. Ahora esa gente está por todos lados y dice que sabe cómo vivir, cómo curarse, cómo ganar dinero, cómo olvidar a alguien, cómo dormir ocho horas, cómo estar en paz o cómo ser feliz en seis pasos. Seis pasos me parecen una distancia ridícula y solo sirven si van a acercarte a tu madre. Ellas, por lo general, lo suelen poner fácil. El resto no tanto. Para todo lo demás seis pasos me parecen muy pocos y además bastante soberbios. Uno puede cruzar ciudades enteras y seguir siendo el mismo idiota cuando llega al otro lado. A mí eso me ha pasado, pero también es verdad que la orientación nunca ha sido lo mío y eso muchas veces ha hecho que acabe dando vueltas en círculo sin atreverme a cruzar ninguna puerta. Es algo que me pasa desde niña. Las salidas no siempre están bien señalizadas y es importante estar atento y no andar por ahí con los ojos llenos de pan.
Sea como sea, llegar ya no me parece tan importante y a veces solo sirve para comprobar que uno también puede estar mal en otro sitio.
A UNA VIDA NORMAL LE CABEN MUCHOS CAMINOS DENTRO. Algunos se eligen y otros se te meten debajo de los pies sin preguntarte nada. Hoy los caminos se han multiplicado como los panes y los peces y hay demasiadas calles, demasiadas salidas, demasiadas maneras de hacer el ridículo y demasiadas cunetas en las que acabar doblado. Eso provoca muchas dudas y hace que cueste empezar a andar. También te hace llegar tarde a bastantes sitios. Hay milagros que empiezan muy bien y luego salen muy caros.
Algunas veces uno tiene clara la dirección o anda sin pensarlo demasiado. Eso te permite ir más rápido y acabar en agujeros o en lugares que no reconoces después. Aun así hay que moverse y estar perdido tampoco es lo peor del mundo. Es solo algo que se puede hacer y algo que se puede no hacer, como todo.
A VECES DISTINTOS CAMINOS PUEDEN LLEVAR AL MISMO LUGAR. Eso pasa algunas veces. En el mapa he visto que hay al menos siete caminos por los que podrías volver a casa. Los he contado dos veces. Si me llamas, puedo decirte cuáles son los más seguros. También hay muchos para no volver. Esos no los he marcado.
Mi padre siempre dice que todos los caminos sirven si sabes volver y el anuncio de cerveza de este verano dice que a veces no se trata de ir más lejos, sino de llegar más cerca. Creo que eso es verdad, aunque también es verdad que lejos puedes ser interesante y cerca solo puedes ser tú. Sé que eso a veces es una putada, pero quizá deberíamos empezar a conformarnos con que alguien nos reconozca la cara. Eso ya me parece mucho, aunque para eso haya que hacer un esfuerzo inmenso porque para llegar cerca casi nunca bastan seis pasos y en general nos gusta poco esforzarnos. Pero si decides volver podríamos bajar hasta el mar. Eso siempre te ha gustado mucho y podría ser suficiente durante un rato. En general casi nada sirve para mucho más.
Hoy casi todos los caminos están hechos de arenas movedizas y podrían desaparecer pronto. Pero hay al menos siete que están bien asfaltados y me gustaría que pudieses encontrar alguno.

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