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Choquejuergas · Jun 18, 2026

Choquejuergas 9x04: El mundo de Thomas Pynchon

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Y puedo disfrutar. Soy la orquesta. Muy buenas, choquejorguistas. Soy Alberto Corona y me acompaña por una vez, por primera y última espero, desde el asiento del copiloto, Marta Trivi. ¿Qué tal, Marta? ¡Qué cómoda se va aquí sin tener que pensar en las rutas, sin tener que pensar en los tiempos, sin tener que agilizar nada! Estoy aquí cómodamente con la ventanilla abierta, el vientito agitándome el pelo y esperando a ver qué me lanza, Alberto. Sí, bueno, este programa va a ser un poco especial, para empezar, porque yo no sabía hasta hace dos minutos que era un programa. Pues porque no ves el comentario de texto, porque llevo toda la semana, y la semana pasada diciendo que ibas a dirigir tú. No, sí, yo sé que lo estaba diciendo, pero pensaba que era una forma de hablar. O sea, sí que habías dicho que lo iba a dirigir yo, o que lo iba a encabezar yo, pero que esto fuera un choquejuergas oficial, yo eso sí que no lo sabía. Yo pensaba que esto iba a ser un comentario de texto. Pues como cuando tú trajiste a esta gente a hablar de cultura asiática, simplemente.

Yo era la idea que tenía en la cabeza. ¿Tú te pensabas que yo te iba a hacer una entrevista? ¿Yo para qué te voy a entrevistar a ti? Sí, en plan entrevista de expertos, claro. Yo entrevisté, yo hice los especiales de cultura asiática porque me interesa la cultura asiática, pero aquí me he leído pinche un por ti. Porque no te interesaba de entrada, ¿no? Bueno, pues va a ser especial aparte porque a Marta no le interesaba originalmente el tema del que vamos a hablar hoy. Quiero creer que ahora le interesa un poco más. Y la cuestión es que es especial no solo por eso, porque al parecer vaya a presentar yo y al parecer sea un programa de Choquejuergas, sino porque vamos a volver a hablar de literatura. Según recuerdo, a la gente le gustó bastante el Choquejuergas que hicimos dedicado a Sarir Rooney. Y ahora pues vamos a hacer otro podcast dedicado a otro escritor, el escritor llamado Thomas Pinson, considerado por mucha gente incluido Harold Bloom, experto en el canon occidental, como uno de los grandes, como el último, bueno de hecho así es como se publicita en la portada de la última novela que ha salido hace poquito, se llama Oscuras.

El último gran narrador americano vivo. Así es como se le apoda a este hombre. ¿Y a ti te lo parece, Marta? ¿Tú dirías que es el último gran narrador estadounidense vivo? Yo puedo empezar ya a cagarme en Harold Bloom, porque esa es la única agenda que yo he traído hoy. Vengo aquí a mearme en su boca. Siempre está bien cagarse en Halloween, evidentemente. A mí me gusta mucho. Yo sé que a ti te encanta, aunque sea un facha. Pero, a ver, sé que hay una serie de ideas. Como bien has adelantado, yo no había leído a Thomas Pynchon hasta que tú pusiste sobre la mesa esta idea de hacer el programa. Y me ha gustado mucho leerlo, me ha gustado documentar el programa. Hay cosas que no me han gustado tanto que ya lo hablaremos también. Pero en general ha sido unas dos semanas como muy provechosas. Sí que te voy a decir que no me ha gustado tanto leer lo que dicen otros críticos literarios de Pinchón porque hay tres ideas que se repiten hasta la saciedad y que no sé hasta qué punto son verdad o me quiero creer.

Una idea es que es un escritor recluso o autorrecluso, se repite todo el rato, pero Thomas Pynchon no se ve a sí mismo de esa forma, es simplemente que no le gusta la fama, él no se siente a sí mismo como recluso, después hablamos si quieres de eso. La segunda idea es que es el eterno nominado al Nobel. Y es como, mira, esa etiqueta se le pone a demasiada gente, ya le darán su Nobel o no se lo darán, pero dejar de llamar a todo el mundo así, porque tú me dices, el eterno nominado al Nobel, y me puedes estar hablando de Tomás Pincho, no me puedes estar hablando de Haruki Murakami. Y la tercera idea precisamente es esa, que es el gran narrador vivo, cosa que me parece... muy ofensiva para otros enormes narradores que hay en Estados Unidos. Se me ocurre, así a bote pronto, Toni Morrison, por ejemplo, y otros muchos. Me parece que simplemente es el último narrador de una serie de perfiles que le gusta a Harold Bloom, que al final es el señor que escribió el libro del canon occidental. Y que cree que hay que tener ciertas características, especialmente masculinas, para ser clásico o para ser canónico.

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