Hoy me levanté más o menos, todavía con un poco de malestar, así que me lo tomé con calma.
Desayuné unos sándwiches con atún a las 11:00, hice cuatro huevos sancochados para el camino y me puse a recoger el campamento sin prisa.
Terminé saliendo a las 3:00.
El destino era Pipa, un pueblito playero muy turístico a unas tres horas, pero de camino debía pasar por Ponta Negra, la playa más visitada de la ciudad de Natal.
Al salir del camping y arrancar, la moto empezó a sonar muy feo, así que en cuanto vi una sombrita me paré.
Quité las maletas, subí la moto al burro y me puse a revisar.
La puse en neutro y giré el neumático con la mano: sonaba horrible, parecía problema de los rodamientos.
Moví la rueda hacia los lados y tenía mucho juego; pensé que los rodamientos estaban acabados, pero seguí indagando y me di cuenta de que las tuercas del eje principal que sujetan el neumático estaban flojas.
¡Senda falla!
Si eso se sale andando, lo más seguro es que vaya directo al piso. Así que agarré las llaves y lo aprete como un macho alfa.
Volví a girar la rueda, pero el ruido seguía y traqueteaba fuerte.
Tenía que descartar tres cosas: el rodamiento trasero, el rodamiento del piñón y la cadena.
Así que volví a levantar la rueda, saqué la tapa del piñón, aflojé la cadena, la saqué de la corona y, con la rueda libre, la giré con la mano.
No sonaba nada: ¡buena noticia, el rodamiento trasero está perfecto!
Saqué el piñón delantero, revisé el eje, le di vuelta con la mano y se sentía impecable; así que otra buena noticia, lo que siempre pensé que era, no era, ese rodamiento también está bien.
Entonces, parecía que el ruido era solo de la cadena.
Agarré un pote de agua, lo corté con una navaja para improvisar una ponchera, le saqué la manguera al carburador para llenarla de gasolina, y con una brochita que llevaba (supuestamente para limpiarme los pies al entrar a la carpa), la mojé en combustible y me puse a limpiar la cadena.
Salía mucha mugre: una pasta negra de grasa con tierra del Amazonas y arena de las dunas.
Le metí gasolina pareja.
Volví a montar la cadena en el piñón y la corona, pero al girarla ya limpia aún traqueteaba demasiado, así que parece que esa cadena ya pide cambio. No es raro, ya tiene más de 7.000 kilómetros. Le inyecté bastante aceite de motor y mejoró considerablemente.
Continué la ruta y la moto era otra.
Tras una hora ya estaba entrando a la ciudad de Natal.
Al principio el panorama era bastante feo; ya eran las 6:00, el sol se había ocultado y el tráfico era intenso.
Recorrí toda la ciudad por la costa, entre grandes edificios y el bulevar costero, con buenas playas y un paisaje muy bonito.
Tardé como una hora en llegar a Ponta Negra, ya que estaba del otro lado de la ciudad.
Es una pequeña calle con una gran playa de un lado y, del otro, muchas tienditas, restaurantes y bares.
La recorrí de un extremo a otro, me paré, revisé el mapa y marcaba 45 minutos más.
Le di play.
Anduve de noche por grandes avenidas y luego por pequeños poblados hasta que llegué, pero no había nada, todo estaba oscuro: había configurado mal el mapa.
Lo recalculé y vi que estaba a una hora y cuarenta minutos de Pipa.
Como ya eran las 7:00, me fui poco a poco por pequeñas carreteras oscuras.
Pasé varios poblados hasta que llegué a la autopista, una vía grande y con mucho tránsito de camiones.
Le metí unos 20 kilómetros hasta salir por la carretera que va a Pipa.
Llegué como a las 9:00 directo a la avenida principal, una pequeña calle de adoquines en un solo sentido donde no se permiten carros, pero sí motos.
Estaba a full de turistas, con tiendas de todo tipo, bares, restaurantes y hoteles.
Había un muy buen ambiente; básicamente, había vuelto a llegar al paraíso.
Seguí hasta el final del pueblo, donde hay un mirador donde había visto que los viajeros en van se detienen a pasar la noche.
Me metí por ahí y, efectivamente, había una minivan y un carro acampando, pero estaba muy oscuro, soplaba mucha brisa y la temperatura había bajado a unos 20 grados.
Venía congelado en la moto, así que me pareció un poco difícil armar la carpa ahí.
Revisé el mapa en busca de un camping y me dirigí allá.
Metido entre callecitas cada vez más estrechas y oscuras, llegué a una calle ciega con una subida tremenda.
Me detuve a la mitad, frené, la moto se me venía para atrás y casi me estrello contra un carro.
Dos señores que estaban en una casa me indicaron que subiera y luego cruzara para encontrar el camping.
Eso hice: le metí puño a la oveja y no me quedó mal, subió todo sin problema por un callejón por el que apenas pasa la moto.
Me recibió amablemente la encargada y me dijo que no había espacio para la hamaca, que solo quedaba lugar para una carpa y era bastante apretado.
El sitio estaba realmente lleno y era como una loma con muchos escalones.
No me convenció, así que di media vuelta y busqué otro; como no logré conseguir, fui a un tercero que tampoco conseguí, hasta que llegué a un cuarto y ese sí.
Está genial, es un hostal y camping, por lo que hay bastantes mochileros y no vendría mal hacer algunos amigos.
Monté la carpa, inflé el colchón, pagué los 7 dólares de la noche y me fui a comprar una pequeña pizza por 6 dólares.
No estaba nada mal para el hambre que tenía, ya que en todo el día solo había comido los sándwiches con atún.
Al terminar de comer, me acordé de que tenía los huevos sancochados; espero que aguanten un día más.
Mañana iré a la playa, que son bastante famosas aquí, y si todo sale muy bien, tal vez me quede una noche más.
Ah se me olvidaba, el ruidito de la moto sigue molestando, ahora solo queda cambiar el kir de arrastre: plato piñon y cadena, lo más seguro es q sea eso gastado.
También tengo quécambiar el caucho de atrás que y esta liso.
Estuve revisando en Google Maps, y dice que estoy a 8000km de Ushuaia por la ruta mas corta.
Así que le seguiré metiendo por que aun falta bastante.
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