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daniel’s Substack · Jan 27, 2025

Voy a escribir un libro

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daniel cadena · daniel’s Substack

Hace años me ha fascinado saber que existen ácaros —animales muy pequeños parientes de las arañas y las garrapatas— que se alimentan del polen de las flores y que, para moverse entre ellas, viajan en los colibríes.

Cuando los ácaros quieren moverse y detectan que un colibrí en el que podrían treparse está visitando la flor que ocupan, se suben a su pico a toda velocidad. Allí se esconden en sus narinas hasta llegar a una nueva flor.

Cómo hacen los ácaros para subirse a su veloz medio transporte ha sido un misterio, pues estos animalitos son esencialmente ciegos y no tienen la capacidad de saltar. Hoy me topé con un estudio recién publicado que descubrió que, para lograr treparse a los colibríes, los ácaros hacen uso de una habilidad sensorial hasta ahora desconocida. Son capaces de detectar campos eléctricos que indican que el colibrí está presente y luego usan la electricidad estática para adherirse a su pico.

Este hallazgo fue confirmado mediante una serie de experimentos rigurosos —y divertidos— descritos en Proceedings of the National Academy of Sciences y reseñados en The New York Times.

¿A quién se le ocurre estudiar los ácaros de las flores y su interacción con los colibríes? ¿De dónde salió la idea de investigar algo tan especializado como el uso de campos eléctricos por parte de animales que pocas personas conocen? ¿Cómo fue el proceso para llegar a los hallazgos? ¿Quién es el investigador que hizo el trabajo? ¿Cuál es su historia académica y personal?

En el caso del estudio de los ácaros que viajan en colibríes, el investigador principal es mi amigo Carlos García-Robledo, biólogo bogotano, uniandino, profesor en el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Connecticut. Allí, Carlos dirige el Laboratorio de Interacciones Bióticas y Cambio Global, donde su grupo estudia las consecuencias ecológicas y evolutivas del cambio global en las interacciones entre plantas y artrópodos. Las herramientas que usan son experimentos hechos en el laboratorio y el campo —en lugares increíbles en Costa Rica, Colombia y México— combinados con análisis de demografía, genética, biología molecular y fisiología.

Sobre Carlos, a quien conozco hace 30 años y con quien he compartido muchas horas en el campo, podría contar mil historias.

Como Carlos, decenas de científicos colombianos de primer nivel hacen investigaciones fascinantes sobre la biología de plantas, animales y microorganismos que habitan una diversidad de lugares en el planeta. Los descubrimientos de personas como Carlos no solo representan avances en el conocimiento científico, sino que alimentan mi sensación de vivir maravillado con nuestro entorno natural. Quiero que más personas conozcan sobre su trabajo y puedan compartir esa sensación.

También quiero que más personas sepan quiénes son algunos grandes científicos colombianos, cómo viven y trabajan, y qué papel han jugado en sus carreras el privilegio, las oportunidades, los mentores y las serendipias. Quiero que más personas se inspiren por saber qué mueve a estos grandes científicos a hacer lo que hacen, cuáles son sus sueños y qué impacto esperan alcanzar.

Por todo esto, voy a escribir un libro.

Este espacio será un lugar para, con una periodicidad por definir, reportar avances en este proyecto que arranco esta semana. Tengo muchas ideas, una lista de personas sobre quienes quiero escribir, un espacio bloqueado en mi agenda cada semana y un diseño de plan de trabajo.

Los invito a que me acompañen en el camino.

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